<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808</id><updated>2012-02-12T05:21:13.121-06:00</updated><title type='text'>alexgarciaortega</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>49</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-48973481253928666</id><published>2012-02-12T05:19:00.001-06:00</published><updated>2012-02-12T05:21:13.133-06:00</updated><title type='text'>Soñar en gaélico</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-R5Xyc43t-tg/TzegY1ksfVI/AAAAAAAAAKI/-bhEOXR0OnY/s1600/Mario%2BVargas%2BLlosa.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 209px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5708207401273687378" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-R5Xyc43t-tg/TzegY1ksfVI/AAAAAAAAAKI/-bhEOXR0OnY/s320/Mario%2BVargas%2BLlosa.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; ]Efemérides y saldos[&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soñar en gaélico&lt;br /&gt;Alejandro García&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;El sueño de gentes como el profesor Eoin MacNeill y el poeta y pedagogo Patrick Pearse, creer que se podía resucitar la lengua que el colonizador persiguió y volvió clandestina, minoritaria y casi extinguió y convertirla de nuevo en la lengua materna de los irlandeses.&lt;br /&gt;Mario Vargas Llosa&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rogert Casement es el protagonista de la novela de Mario Vargas Llosa El sueño del celta (Alfaguara, 2010, 455 pp). Ha empezado a circular un mes antes de que le sea entregado el Premio Nobel y uno después del anuncio de la Academia Sueca. En apariencia, la novela pertenece al ciclo del escritor peruano hispano distante de la realidad latinoamericana, pues Casement es un irlandés que ganó fama internacional a principios del siglo XX por publicar un informe sobre el Congo, echando por tierra la imagen bondadosa construida en torno a Leopoldo II. Pero después de esto, Casement hará lo mismo en la Amazonía peruana, entre Iquitos y el Putumayo, lo que nos regresa a algunos escenarios de La casa verde, principalmente.&lt;br /&gt;Tanto belgas como peruanos y británicos llenaron el mundo de caucho, vía llantas de automóvil y lo hicieron a costa de una verdadera carnicería, la lucha de la civilización contra la barbarie mostró aquí su peor cara: cortaban manos y testículos de los indígenas que no cumplían con la cuota de caucho, les tatuaban en las nalgas las siglas de la compañía, los sometían a torturas. Todo esto además del despojo de las tierras. Sus valientes denuncias le valieron el reconocimiento de la Corona Británica, honor que desairó por su condición de irlandés secesionista.&lt;br /&gt;Si Casement jugó con fortuna su visión del otro, lo que no fue ingrato a los ojos imperiales, no fue afortunado en su militancia irlandesa. Después de ir a los Estados Unidos en busca de fondos, se traslada a Alemania en vísperas de la Primera Guerra Mundial. Roger estaba convencido de que sólo con un ataque de Alemania a Inglaterra podría Irlanda tener éxito en su insurrección. Allí prepara un pobre milicia que le ayudaría en caso de tomar las armas.&lt;br /&gt;La rebelión de Pascua o de Semana Santa lo obliga a urgir a los alemanes a apoyar a la insurgencia con armas y con fuerzas militares. Consigue lo primero, pero no lo segundo. El levantamiento es ahogado en sangre, las armas nunca se recogen y él es atrapado y sentenciado a muerte por traidor al imperio. La novela se desarrolla en buena parte en ese vaivén leguleyo en que se ha pedido clemencia por el antiguo héroe devenido en traidor.&lt;br /&gt;El otro guardadito de Casement es su condición homosexual y la existencia de unos diarios en que consigna sus gustos y excesos. Vargas Llosa los señala de salida, pero queda claro que ha habido un largo debate en torno a si dichos diarios son de su autoría o si son una perversa creación de la inteligencia británica. En todo caso, para el escritor de la novela son excesos soñados más que vividos y no dejan de ser el arma con que el poder imperial destruyó a Casement en la memoria histórica, tal fue el impacto que sus mismos camaradas llegaron a tragarse la infamia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Nunca cesó ni probablemente cesará la controversia sobre los llamados Black Diaries. ¿Existieron de verdad y Roger Casement los escribió de puño y letra, con todas sus obscenidades pestilentes, o fueron falsificados por los servicios británicos para ejecutar también moral y políticamente a su antiguo diplomático…?” (p. 449)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La parte más vital de Roger Casement, su corazón de alcachofa, está en la reconstrucción del pasado celta, de allí su poema El sueño del celta, para él sólo será posible la independencia cuando Irlanda vuelva a hablar gaélico, por eso cuando son derrotados durante la Semana Santa, no sólo se pierde una oportunidad histórica, también se pierde una generación que estaba entrando al contacto con el idioma, con la posibilidad de una expresión arrebatada por el conquistador, esto es, conseguir el regreso a un instrumento de expresión y de pensamiento propios.&lt;br /&gt;Vargas Llosa nos entrega a un personaje que desde la anécdota nos va enterando de su idea del mundo, de su disposición para confrontar los excesos del colonialismo, de su disposición del cuerpo para amar la carne del mismo género y la reacción del poder, su destructiva pericia, su recurrencia a cualquier debilidad para descalificar.&lt;br /&gt;Quizá no se trata de una novela arrebatadora como Conversación en la Catedral o La guerra del fin del mundo, hay resistencias a que el personaje rompa ciertas amarras contextuales, vuele novelescamente. No desaparece como El Consejero, muere y le sobreviene la muerte civil, pero el daño del novelista está hecho, el canto al respeto a la diferencia. Vargas Llosa nos entrega un personaje que soporta su grandeza en las contradicciones, en los vaivenes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-48973481253928666?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/48973481253928666/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=48973481253928666' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/48973481253928666'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/48973481253928666'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2012/02/sonar-en-gaelico.html' title='Soñar en gaélico'/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-R5Xyc43t-tg/TzegY1ksfVI/AAAAAAAAAKI/-bhEOXR0OnY/s72-c/Mario%2BVargas%2BLlosa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-8264685871855302591</id><published>2012-02-12T05:15:00.000-06:00</published><updated>2012-02-12T05:19:01.425-06:00</updated><title type='text'>Perdió la presidencia ganó el Nobel de literatura</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;]Efemérides y saldos[&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Perdió la presidencia, ganó el Nobel de literatura&lt;br /&gt;Alejandro García&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La literatura es una hija tardía de ese quehacer primitivo, inventar y contar historias, que humanizó a la especie, la refinó, convirtió el acto instintivo de la reproducción en fuente de placer.&lt;br /&gt;Mario Vargas Llosa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 7 de octubre se ha dado a conocer que Mario Vargas Llosa ha ganado el Premio Nobel de Literatura 2010. Esto sucede 20 y 28 años después de que se le concedió al mexicano Octavio Paz y al colombiano Gabriel García Márquez, otrora compañero de ruta del autor de Los cachorros. Es el décimo primer escritor de lengua hispana en recibirlo (José Echegaray y Eizaguirre, 1904; Jacinto Benavente, 1922; Gabriela Mistral, 1945; Juan Ramón Jiménez, 1956, Miguel Ángel Asturias, 1967; Pablo Neruda, 1971; Vicente Aleixandre, 1977; Camilo José Cela, 1989 completan la honorable lista)&lt;br /&gt;Autor precoz, nacido en 1936, a los 27 años obtiene el Premio Biblioteca Breve por La ciudad y los perros. En 1967 obtiene el Premio Rómulo Gallegos por La casa verde. Es el año de la aparición de cien años de soledad y curiosamente el que algunos autores encuentran el punto más alto de la novelística del boom. Conversación en la Catedral es una crítica despiadada a la dictadura de Odría, en donde la técnica faulkneriana alcanza un refinamiento verdaderamente notable.&lt;br /&gt;En la década de los 70 Vargas Llosa tiene su primera etapa de relajamiento, aunque sin dejar de aportar a la estructura narrativa. Son de este periodo Pantaleón y las visitadoras y La tía Julia y el escribidor. En la primera hace una cáustica crítica a las fuerzas armadas y en la segunda revitaliza la historia de amor, incorporando el informe burocrático y el radiodrama a la mejor novela.&lt;br /&gt;En los 80 regresa a la temática social con La guerra del fin del mundo, memorable novela sobre Antonio Conselheiro, el iluminado de Canudos. Con ella no sólo dialoga con la novela del siglo XIX sino que actualiza el fenómeno social del mesianismo. Se incluyen aquí polémicas novelas como La historia de Mayta, ¿Quién mató a Palomino Molero? Lituma en los Andes y cierra con ese portento dedicado al dictador Trujillo en La fiesta del chivo (2000).&lt;br /&gt;De nueva cuenta encontramos un periodo de aparente descanso en novelas como Elogio de la madrastra, Los cuadernos de don Rigoberto y Travesuras de la niña mala. También en este periodo se puede percibir un Vargas Llosa alejado de la realidad latinoamericana. Se sabe que ahora prepara una novela sobre el Congo.&lt;br /&gt;En el ensayo el escritor peruano, nacionalizado español, ha ejercido una constante labor de revelación de otros escritores: La orgía perpetua ha sido reconocida por los europeos como una obra que descubre rasgos esenciales de la prosa de Flaubert en Madame Bovary. Su ensayo sobre García Márquez, Historia de un deicidio, contribuyó a fraguar la fama y las claves de lectura del autor de Macondo. En los últimos años publicó El viaje a la ficción. El mundo de Juan Carlos Onetti, en donde nos acerca uno de los escritores más incómodos de Latinoamérica. Su labor de diálogo con la obra de Arguedas es no sólo notable, también es generosa. Podría agregar además sus palabras a favor de un mal ciudadano pero extraordinario escritor como Celine.&lt;br /&gt;Decía líneas atrás que la vida de Vargas Llosa ha sido exitosa, ha recibido los premios Cervantes y Príncipe de Asturias, y en días pasados le fue otorgado el Doctorado Honoris Causa de la UNAM, grado que ha recibido de alrededor de 20 universidades del mundo.&lt;br /&gt;Vargas Llosa ha sido un radical en lo más importante para él, la literatura. Él ha reconocido lo que representó en su formación la polémica entre Sartre y Camus, y partiendo del primero terminó en franca coincidencia con el segundo. Lo esencial es la libertad. Ni siquiera la historia merece el sacrificio de la libertad y de la dignidad del individuo, mucho menos las estructuras de poder o una felicidad que se promete y que en la práctica cada vez se sacrifica más.&lt;br /&gt;Cerca de los existencialistas y de los escritores de la generación perdida, ha sabido combinar esto con la realidad que ha vivido y analizado y ha construido mundos que nos permiten ver nuestra realidad más allá de las propias opiniones de Mario Vargas Llosa, quien en sus novelas es rebasado por la congruencia de esos universos imaginarios fraguados con la plasticidad del mejor español, un español que tiene la base peninsular, pero que ha incorporado el mundo del mestizo y del indígena.&lt;br /&gt;Vargas Llosa perdió la presidencia del Perú ante Fujimori. Había ganado la primera ronda y su rival arrancó de un 10 por ciento de aceptación. Su vida política no ha sido tan afortunada como la literaria. La pragmática lo derrotó, será que no se lleva con la ética. Perdió la presidencia, ganó el Nobel.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-8264685871855302591?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/8264685871855302591/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=8264685871855302591' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/8264685871855302591'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/8264685871855302591'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2012/02/perdio-la-presidencia-gano-el-nobel-de.html' title='Perdió la presidencia ganó el Nobel de literatura'/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-2947989450064940242</id><published>2012-02-12T05:13:00.000-06:00</published><updated>2012-02-12T05:15:09.714-06:00</updated><title type='text'>Temblor, tsunami y golem</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-uVqytGB1OD0/Tzee9_v4DXI/AAAAAAAAAJ8/7-a2-9Wc3Fw/s1600/Juan%2BVilloro.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 206px; FLOAT: right; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5708205840636841330" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-uVqytGB1OD0/Tzee9_v4DXI/AAAAAAAAAJ8/7-a2-9Wc3Fw/s320/Juan%2BVilloro.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; ]Efemérides y saldos[&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Temblor, tsunami y golem&lt;br /&gt;Alejandro García&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;“Cada tecnología inventa su accidente”[…]. La prevención automática en los artefactos, ajena a los designios del usuario, protege de daños menores, pero también industrializa los accidentes.&lt;br /&gt;Juan Villoro&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchas cosas aprendimos los mexicanos después del terremoto de 1985. La más importante, que nunca deberá de olvidarse y expresarse, fue la organización de la sociedad civil frente al pavor e ineficiencia de la estructura gubernamental.&lt;br /&gt;La violencia de la naturaleza se ha expresado en un movimiento doble: en el temblor terrestre y en la invasión de tierra por las aguas convertidas en ola que destruye, arrebata y vuelve al mar. El terremoto-tsunami ha venido acompañado del Golem: la energía nuclear propiciada por el hombre, totalmente fuera de control. Es curioso, pero el proceso informativo y el proceso de los hechos ha sido el mismo en Japón que en otras partes del mundo donde la veracidad ha caído a manos del ocultamiento. Si no se puede creer ni en los japoneses, en quiénes vamos a creer, ha dicho la voz popular.&lt;br /&gt;8.8: El miedo en el espejo (México, 2010, Almadía, 176 pp.) de Juan Villoro es una excelente crónica a propósito del terremoto de Chile. El centro del libro es la asistencia de Villoro a un Congreso de Literatura infantil en Santiago. A las 3:34 del sábado 27 de febrero el país andino fue sacudido por un temblor de 8.8 de la escala de Richter. El autor se encontraba en el 7° piso de un hotel y, gracias a la experiencia, que por otro lado nunca es suficiente pero que se aloja también en el instinto, esperó los 7 minutos del evento telúrico, se vistió, se abrochó los zapatos y bajó a encontrarse con los huéspedes, dándose cuenta de que a pesar de la intensidad, Santiago no había corrido la suerte de la ciudad de México. Estaba en pie.&lt;br /&gt;Villoro realiza una serie de roces a lo largo del libro y no le falta cierta dosis de profetización. En su libro hay redes y espejos (8:8). Después de un epígrafe de Neruda parte de su costumbre de no usar piyama y de su vida frente a los temblores. Al congreso mencionado asiste Francisco Hinojosa, con quien le tocó vivir el terremoto de 1979. En el 85 realiza labores de rescate. Después cuenta que tuvo que hablar de sus relaciones con Chile una semana antes y que produjo un decálogo.&lt;br /&gt;Da paso a las premoniciones. Presenta a algunos personajes y leves indicios de lo que naturaleza cocinaba: mucho calor y una luna grande y amarilla, por momentos en tono naranja. Villoro también habla de las distintas conductas frente al temblor: desde los calculadores hasta los indiferentes, pasando por los activos que van en busca de pantuflas una vez que la sociedad se organiza o por los que tienen sentido del humor y escriben mensajes de teléfono a Internet o el que en pleno temblor habla a su familia para contar en vivo.&lt;br /&gt;Adereza los acontecimientos con dos relatos: uno que se hace literatura: una mujer se va del país y de su pareja y en el exilio autoimpuesto enferma, entra en coma, su esposo va por ella y la retorna al país natal, vigila su sueño. El otro es sobre literatura: el relato de Von Kleist “El terremoto de Chile”, donde se da una historia de pasión y muerte y donde el destino da una buena revolcada a los personajes en una terca persecución.&lt;br /&gt;Finalmente quedan las burocracias y las lentitudes, de nueva cuenta, de un aparato gubernamental mexicano que tarda más que el resto de los países para recuperar a sus ciudadanos. Los personajes que han coincido en este suceso extraordinario sobre su ya conocida coincidencia en la creencia en la literatura infantil emprenden la diáspora, regresan a sus ciudades.&lt;br /&gt;He dicho antes que Villoro roza y profetiza. De los primero es muestra lo siguiente: Desde la Estación Espacial Internacional, el astronauta japonés Soichi Noguchi fotografió el cataclismo y mandó un mensaje: “Rezamos por ustedes” (p. 56). La cita se convierte en una especie de enunciado que atrapa la suerte y el destinatario del siguiente gran temblor.&lt;br /&gt;Con respecto a la profecía, a la escalada de tsunami sobre temblor, se agrega el peligro de una catástrofe nuclear. El 11 de abril se empataron Chernobyl y Fukushima y aún no sabemos si la escala se agrandará a 8 o si la tragedia se conocerá sólo por su efectos.&lt;br /&gt;Villoro nos deja la tarea de averiguar si, contrario a lo aceptado, la muerte es cíclica y a veces nos tocan las grandes muertes históricas y a veces nos tocan las muertes que arañan el alma: El mundo se acabó en St. Jago en 1647. Se acabó en Postdam en 1811. Se acabó en Santiago en 2010. ¿Se acabó en 2011 en Japón?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-2947989450064940242?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/2947989450064940242/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=2947989450064940242' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/2947989450064940242'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/2947989450064940242'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2012/02/temblor-tsunami-y-golem.html' title='Temblor, tsunami y golem'/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-uVqytGB1OD0/Tzee9_v4DXI/AAAAAAAAAJ8/7-a2-9Wc3Fw/s72-c/Juan%2BVilloro.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-5474506951796673785</id><published>2012-02-12T05:09:00.001-06:00</published><updated>2012-02-12T05:13:00.220-06:00</updated><title type='text'>Error y terror en la historia</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-hyqAV-kUSzM/TzeeNVbju_I/AAAAAAAAAJw/_YBMLd4plOE/s1600/Leonardo%2BPadura.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 222px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5708205004643613682" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-hyqAV-kUSzM/TzeeNVbju_I/AAAAAAAAAJw/_YBMLd4plOE/s320/Leonardo%2BPadura.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; ]Efemérides y saldos[&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Error y terror en la historia&lt;br /&gt;Alejandro García&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Crónica misma del envilecimiento de un sueño y el testimonio de uno de los crímenes más abyectos que se hubieran cometido, porque no sólo atañía al destino de Trotski, al fin y al cabo contendiente de aquel juego por el poder y protagonista de varios horrores históricos, sino al de muchos millones de personas arrastradas –sin ellas pedirlo, muchas veces sin que nadie les preguntara jamás sus deseos- por la resaca de la historia y por la furia de sus patrones –disfrazados de benefactores, de mesías, de elegidos, de hijos de la necesidad histórica y de la dialéctica insoslayable de la lucha de clases…&lt;br /&gt;Leonardo Padura&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre que amaba a los perros de Leonardo Padura (México, 2009, Tusquets, 573 pp.) es un conjunto de novelas todas sabiamente integradas en una sola de notable factura.&lt;br /&gt;Está la de León Trotski, el primer hombre que amaba a los perros, en su largo camino hacia el cadalso, su paso por la Unión Soviética, Turquía, Francia, Noruega y México. Su asesinato con un piolet empuñado por Ramón Mercader en Coyoacán. Es una novela terrible, debe ser leída por las generaciones actuales, que las del pasado siglo ya supimos de esas amarguras y algo sabíamos del entuerto. Hay momentos en que todo el proyecto de la modernidad parece reducido a un pleito de callejuela, a una venganza de la peor especie. Stalin proyecta su mano hasta nuestro país e involucra a los muralistas, los emancipadores del arte plástico mexicano, Siqueiros, Rivera, Kahlo, en un ajuste de cuentas. El proyecto utópico estaba herido de muerte.&lt;br /&gt;Está la novela de Mercader, de su hermosa madre, de su elusivo amor, África, de su desconocida hija, del destronado sueño republicano y revolucionario de la España de Cain y Abel. Habrá tiempo para separar las piezas, las que se queden en la Península Ibérica a beber la derrota, las que vengan a cobrarle la cuenta a Trotski. Mercader llevará la mano, mordida por el héroe caído, vendada, que saldrá indemne después del golpe mortal, aunque no en el momento inmediato (el mismo Trotski le salvó la vida al mantenerse en vigilia y decir a sus guardianes que era importante que declarara). El gran héroe no tendría reconocimiento sino en el silencio y en el anonimato, habrá escapado al escrupuloso cálculo de que no sobreviviría al atentado. Morirá en Cuba, colmado de los mediocres auxilios revolucionarios de la era Brezhnev.&lt;br /&gt;Está la novela del cubano Iván Cárdenas Maturell que encuentra a un viejo con dos borzois en la isla y se convierte en su interlocutor. Paso a paso entrará a los pliegues de la historia. Trozo a trozo se le entregará el rompecabezas. Es el Mercader que ejecutó al gran traidor y ha tenido que purgar una pena de 20 años de cárcel. El mismo que ha salido relativamente joven a convertirse en un herido de guerra molesto, una máquina de matar obsoleta. Además, Iván es el escritor que conocerá el miedo, la sospecha del régimen cubano, la prescripción de escribir lo conveniente. Perderá la gran historia por el peso del terror: “No entendía cómo era posible que yo, precisamente yo, no hubiese escrito un libro con aquella historia que Dios había puesto en mi camino… -No lo escribí por miedo” (p. 24).&lt;br /&gt;Está la novela de Daniel, quien rescata el manuscrito del interlocutor del hombre que amaba a los perros, el hombre que había asesinado a otro hombre que los amaba. Total, una estructura laberíntica, de múltiples caminos y destinos.&lt;br /&gt;Está la novela del lector, el que asiste al final del ejercicio como a la provocación de La sociedad de los poetas muertos, después de que se abandona el terreno con un muerto y con la reacción engallada y mortífera. ¿Dónde está el sueño que apoyó la URSS? ¿Dónde está la defensa de Stalin y de los intereses de los más (la cara izquierdista de las Razones de Estado) por sobre los prejuicios burgueses o pequeño burgueses?: “Aquéllas fueron las revelaciones que nos ayudaron a enfocar los bultos imprecisos que, durante años, apenas habíamos entrevisto en las penumbras y a darles un perfil definitivo, tan espantoso como ya es fácil saber. Aquéllos fueron los tiempos en que se concretó el gran desencanto” (p. 321).&lt;br /&gt;La novela de Padura enlaza las diversas novelas: la del líder que huye y es asesinado una vez que ni siquiera sirve para sparring; la del revolucionario que cae atrapado por las consignas y se queda solo, perdido, anónimo; la del escritor que en la sociedad cubana sobrevive cerca de la veterinaria en tiempos en que el furor revolucionario entra en jaque; la del individuo que observa cómo cae el sueño revolucionario mientras la injusticia y la desigualdad dan paso al monoteísmo del capital.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-5474506951796673785?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/5474506951796673785/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=5474506951796673785' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/5474506951796673785'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/5474506951796673785'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2012/02/error-y-terror-en-la-historia.html' title='Error y terror en la historia'/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-hyqAV-kUSzM/TzeeNVbju_I/AAAAAAAAAJw/_YBMLd4plOE/s72-c/Leonardo%2BPadura.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-4206809905694175739</id><published>2012-02-12T05:06:00.002-06:00</published><updated>2012-02-12T05:09:06.184-06:00</updated><title type='text'>El descanso de la ambigüedad</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-9WrANxpvXIA/TzedTxKlP-I/AAAAAAAAAJk/Ph7rHyvngoU/s1600/Juan%2BMarse.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 206px; FLOAT: left; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5708204015656189922" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-9WrANxpvXIA/TzedTxKlP-I/AAAAAAAAAJk/Ph7rHyvngoU/s320/Juan%2BMarse.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; ]Efemérides y saldos[&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El descanso de la ambigüedad&lt;br /&gt;Alejandro García&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;El hilo argumental es muy débil. En rigor, la novela es un conjunto de escenas, cuyo único lazo de unión son los protagonistas, y éstos muy débilmente dibujados por el autor. Es, pues, una novela escrita con un estilo confuso y desvaído.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Informes de la censura&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si te dicen que caí es una de las novelas más importantes del siglo XX en España. Muy a la par de Tiempo de silencio de Luis Martín-Santos. Comparte con ella la estructura compleja y ambigua, la necesidad de un lector activo, y es la respuesta cifrada a un régimen dictatorial que se metió a todos los renglones de la actividad humana (quizá habrá que decir en descargo de la censura que el fragmento del dictamen denegatorio que encabeza estas líneas es exacto para la novela). Comparte también cierta identidad entre Amador y Sarnita, personajes testigo del devenir de la comunidad, escindidos entre la admiración y el arraigo, entre la experiencia rescatada y la vida que se fugó sin éxito ni destino.&lt;br /&gt;Marsé ya había explicado el proceso del libro en la edición de 1988, lo que sucede es que esta obra, premiada por editorial Novaro en 1973, ha tenido una intensa vida que contradice su dificultad de lectura, aunque la mayoría de los seguidores de Marsé ha de reiniciar constantemente (me incluyo) un ejercicio que no era pleno en su resultado porque dominaba la ambigüedad. A algunos seducía la crítica al totalitarismo, a otros la vida de ese barrio de nunca jamás o la misma estructura ambigua y ambiciosa de la novela. Esther Seligson publica un comentario muy lúcido (publicado originalmente en Diorama de la cultura en diciembre de 1973) en su libro A campo traviesa.&lt;br /&gt;Esta edición de Si te dicen que caí (Madrid, 2009. Fondo de Cultura Económica/ Universidad de Alcalá de Henares, Biblioteca Premios Cervantes, 331 pp) agrega a las correcciones señaladas y a la nota de 1988, una sección de apéndices con los dictámenes de la censura, algunos textos del autor y una entrevista que primero aclara y luego vuelve a tender el manto de la ambigüedad.&lt;br /&gt;El cambio más relevante y palpable es la fundición de los 3 primeros capítulos en uno solo. Es claro también que salió para siempre el epígrafe del himno falangista (Si ye dicen que caí,/ me fui/ al puesto que tengo allí./ Volverán banderas victoriosas/ al paso alegre de la paz…) de la primera edición y la sobrecubierta de Novaro con “Saturno devorando a un hijo” de Goya da paso a una composición de fachadas de barrio en tonos sepia.&lt;br /&gt;Además de la coincidencia con Martín-Santos, esta edición remite de manera ineludible a William Faulkner. Hoy en día, el apéndice agregado por el autor sureño a El sonido y la furia es de suma utilidad en el proceso de combate del lector para entrar al mundo de los Compson.&lt;br /&gt;Los cambios operados en la novela son buenos. Favorecen la comprensión del lector, le dan a ganar claridad para tener fuerzas para enfrentarse a otros renglones ambiguos. Así, la personalidad de Java, el trapero queda clara desde el principio y podemos seguir su evolución como semental para voyeurs y perseguidor de mujeres a quienes entrega sin conmiseración o melodramáticas identidades de clase.&lt;br /&gt;Hay una mujer que es buscada y que tiene al menos dos realizaciones: prostituta de lujo o de medio pelo, perseguida por el orden franquista o por los jirones de la resistencia asumidos más como pillaje común. Pero Java, el líder, ahora en la plancha del forense y bajo la mirada de Ñito/Sarnita no sólo se aleja del barrio y de los aventis que sus compañeros de infancia inventan, sino que traiciona al hermano, aquel ser escondido bajo una montaña de pajaritas de papel en la trapería.&lt;br /&gt;Esas mujeres que se convierten es aspiración de los hombres desde niños, que lo mismo aparecen en representaciones teatrales o en aventis contados sobre todo por Sarnita o que escapan a la vida conventual o de la beneficencia pública y que en verdad huyen del voyeurismo o de la desviación de los baldados de guerra y que lo mismo escapan y se prostituyen, arrebatan los secretos de los señoritos, que se quedan a cargar la silla de ruedas del patrón.&lt;br /&gt;Si te dicen que caí es un rescate de la infancia, de un grupo de amigos unidos por historias que cuentan su verdad, de una sociedad feroz que restaña sus heridas así sea haciéndolas más dolorosas. Marsé ha bajado el grado de ambigüedad de la novela, pero en su entrevista no hace sino abrir el foco de Carmen, una historia que lo he perseguido y que en Si te dicen que caí es un jirón, una parte de un todo escurridizo más que una certeza plena.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-4206809905694175739?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/4206809905694175739/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=4206809905694175739' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/4206809905694175739'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/4206809905694175739'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2012/02/el-descanso-de-la-ambiguedad.html' title='El descanso de la ambigüedad'/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-9WrANxpvXIA/TzedTxKlP-I/AAAAAAAAAJk/Ph7rHyvngoU/s72-c/Juan%2BMarse.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-4318962603042968644</id><published>2012-02-12T05:00:00.001-06:00</published><updated>2012-02-12T05:05:50.160-06:00</updated><title type='text'>Capas de cebolla</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-sdpfpLDV7og/TzecodWq3UI/AAAAAAAAAJY/pbS16rKDkYc/s1600/Juan%2BGabriel%2BV%25C3%25A1squez.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 194px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5708203271603805506" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-sdpfpLDV7og/TzecodWq3UI/AAAAAAAAAJY/pbS16rKDkYc/s320/Juan%2BGabriel%2BV%25C3%25A1squez.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; ]Efemérides y saldos[&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Capas de cebolla&lt;br /&gt;Alejandro García&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Como un buitre, mi padre podía encontrar de un vistazo los puntos débiles del contrincante, los vacíos de su retórica o las inseguridades de su persona, y lanzarse sobre ella.&lt;br /&gt;Juan Gabriel Vásquez&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los últimos meses han aparecido en nuestra lengua novelas que a través de un alto tono literario se acercan a las traicioneras aguas mansas de la historia y revelan pliegues de versiones sancionadas. Los informantes de Juan Gabriel Vásquez (México, 2010, Alfaguara, 338 pp), mediante una técnica de capas de cebolla que el lector va retirando (con lágrimas incluidas) se acerca desde los años 90 a la Colombia de antes, durante y después de la Segunda Guerra Mundial. No es una historia total, es un hecho, da a conocer el trato que tuvieron los alemanes cuando el conflicto estalló y cómo fueron confinados en hoteles, donde transitaron del vacacioneo a la expulsión, de la tranquilidad a la desaparición, del logro en la vida a la pérdida o el extravío. O quizás sea más exacto decir que se trata del triste papel que entonces jugó un personaje.&lt;br /&gt;Vásquez da una serie de rondas para llegar a la entraña del drama. Parte de una llamada del padre del narrador, Gabriel Santoro (así se llaman padre e hijo), donde le comunica la urgencia de una operación que le destape una arteria cuando él esperaba que fuera una nueva entrevista de reclamo para prolongar el conflicto por la publicación de un reportaje sobre una emigrada judía, Sara Guterman, y las vicisitudes de los emigrados teutones. La reacción del padre había sido despiadada e inexplicable, había hecho una reseña demoledora del libro, aprovechándose no tanto de su peso como crítico, sino de su fama como formador de oradores en la Corte Suprema. Durante el restablecimiento se da un proceso de cercanía padre, hijo y Sara hasta que el viejo anuncia que hará un viaje a Medellín con su amante Angelina, su fisioterapeuta.&lt;br /&gt;La muerte del viejo Santoro no será por enfermedad, será a causa de un accidente automovilístico al salir de Medellín, dejando a su amante abandonada. La primera capa pues es la entrevista y la noticia de la cirugía. La segunda está conformada por la muerte del padre y por la coincidencia en las exequias con la amante. Allí aparecerá el siguiente enigma: la amante, confidente de las culpas de Santoro, ha hecho revelaciones a algún medio acerca de la verdadera personalidad del hombre íntegro, de allí que la judía emigrada habrá de confesarle a Gabriel la verdadera versión de algunos recovecos que de otra manera no tendrían significación relevante. Sara también tiene dos capas, la versión a la hora del reportaje y la versión cuando está a punto de labrarse la desgracia del difunto, quien había sido elegido para ser el orador en el 450 aniversario de Bogotá en donde se salió del libreto al llamar a una reconstrucción de la ciudad. Póstumamente se le retirarán algunos reconocimientos.&lt;br /&gt;Colombia tenía una comunidad de extranjeros, en ella confluían familias de varias generaciones y exiliados durante los años previos a la guerra, convivían lo mismo la simpatía por el nazismo que las secuelas de la persecución judía, la indiferencia política y la simpatía de cariz norteamericano. Colombia era una fiesta.&lt;br /&gt;Gabriel crece con Sara y con Enrique, éste vástago de vidrieros; ella, hija del dueño del hotel. Los alemanes sufrirán el agobio de las listas negras de los norteamericanos y lucharán por salir de ella con todos los medios a su alcance. No será raro que quienes salgan de ellas sean los verdaderos amigos del nazismo. El padre de Enrique, Konrad Dresser, si bien convive con gente de clara filiación nazi, es un hombre bueno y tolerante (soporta que su hijo exprese su opinión sobre sus amigos), pero cae en las listas y terminará en un hotel de captación, donde permanecerá hasta el final de la guerra y cuando sale, pobre, sin mujer (ella se ha ido) y sin hijo (Enrique ha desaparecido), terminará suicidándose, conociéndose sus últimos pasos en la versión de su amante Josefina. &lt;br /&gt;El soplón fue Gabriel, traicionó la confianza, entregó informes que hundieron a Dresser. Enrique atacó, a pesar de su escape, le envió a un par de macheteros, quienes le cortaron cuatro dedos de la mano derecha. La historia dirá que fueron sicarios en busca de un pariente. Si atendemos al artificio del libro, el informe sobre su padre será el libro que escribe Gabriel y agrega una Posdata de 1995, donde narra la visita que hace a Enrique, quien ha sido capaz de escapar al determinismo histórico. Por fin nos enteraremos de que Gabriel no fue a Medellín a refocilarse con su amante, sino a entrevistarse con Enrique. Después se desbarrancó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-4318962603042968644?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/4318962603042968644/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=4318962603042968644' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/4318962603042968644'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/4318962603042968644'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2012/02/capas-de-cebolla.html' title='Capas de cebolla'/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-sdpfpLDV7og/TzecodWq3UI/AAAAAAAAAJY/pbS16rKDkYc/s72-c/Juan%2BGabriel%2BV%25C3%25A1squez.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-8599230053046951609</id><published>2012-02-10T04:54:00.001-06:00</published><updated>2012-02-10T04:57:13.047-06:00</updated><title type='text'>Historias de frontera</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-FUA1p4osiyM/TzT3lVfVkjI/AAAAAAAAAJM/CtXjDY0S8nY/s1600/Jordi%2BSoler.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 194px; FLOAT: right; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5707458848581063218" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-FUA1p4osiyM/TzT3lVfVkjI/AAAAAAAAAJM/CtXjDY0S8nY/s320/Jordi%2BSoler.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; ]Efemérides y saldos[&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Historias de frontera&lt;br /&gt;Alejandro García&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Confirmaba que Oriol había cruzado la línea, había perdido las amarras que lo unían con su vida anterior, se había deshecho de la lealtad, ese valor imprescindible que respetan incluso los criminales.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Jordi Soler&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jordi Soler se ha dedicado a darnos a conocer la vida de los republicanos de frontera. En su obra siempre está presente el límite. Para no totalizar, porque siempre quedarán obras o rasgos que no pueden incluirse en lo afirmado, esto sucede en La última hora del último día, donde se nos da a conocer la vida de una comunidad, La Portuguesa, de exiliados españoles. Sobrevivirán en Veracruz no sólo al destierro sino a las agresiones de los lugareños de las tierras que los acogieron y a la retórica de los regímenes priístas en torno a la repartición de la tierra. Así conocemos la obra constructora transterrada de Arcadi y la contradictoria, cotidiana, obra de un grupo, alejada del sentimentalismo revolucionario y de los lugares comunes sobre la generosidad al recibir a los derrotados del 36-39. Los personajes de esta novela están en la frontera, son marginales no corresponden a los españoles de gran imagen que labraron la épica de la República, aunque con su obra hicieron posible lo que los errores de los políticos y militantes acaso dinamitaron.&lt;br /&gt;En La fiesta del oso (México, 2009. Mondadori, 157 pp.) la frontera es más clara: España-Francia. Allí se perdió en 1939 Oriol, el hermano de Arcadi, abuelo de Jordi Soler, narrador e investigador. Un viaje a un pueblo francés en 2007 le permite a Jordi romper la estampa: el hermano del abuelo, desaparecido, en El Pirineo, después de auxiliar a unos enfermos. En La Portuguesa se pensaba que algún día aparecería como célebre pianista. No había sido así. Al final del evento el personaje recibe una nota: lo que lo que ha dicho en su libro es mentira.&lt;br /&gt;La novela entonces se convierte en una serie de pasos en donde el conocimiento se convierte en peso y en condena. Una mujer de aspecto miserable lleva el mensaje mediante el cual conocerá a Noviembre, un gigante que en 1939 rescata a un joven republicano herido en una pierna, le lleva una curandera que le amputa la pierna y lo cuida durante su convalecencia. Oriol no muere, pero su destino ha conocido del descenso a los infiernos o el retroceso del género.&lt;br /&gt;Noviembre es un gigante fronterizo con la idiotez, le da algunos informes sobre su tío abuelo, pero nada que sirva, si acaso la noticia de que ha muerto en Perpignan. Una vez más es la mujer, ángel anunciador, el que lo lleva a Isolda (¿la de las blancas y sanadoras manos?), quien en 1939 le salva la vida a un joven al amputarle la pierna, pero que entra en shock cuando le dice que él es de la familia de Oriol. Hasta aquí, el inquiriente sabe que el gigante se dedicará a rescatar a los españoles que huyen y permitirles descansar y hacer acopio de fuerzas antes de encontrarse en otros países o con los campos franceses.&lt;br /&gt;Investigando, se entera de que Oriol no sólo no murió, sino que una vez que la frontera se convirtió en un espacio de locos: republicanos huyendo del franquismo, resistentes huyendo de los nazis, guerrilleros tratando de sembrar la semilla de la justicia, se dedica a asaltar a mujeres solitarias o familias que buscan el escape. El gigante nunca lo supo, bien por su deficiencia, bien por su afecto por Oriol. Quedarán las actas de los asaltos y la certeza de que también hubo una frontera que Oriol atravesó al mismo tiempo que pasaba a territorio francés: la de hombre devenido en bestia.&lt;br /&gt;Noviembre será apresado por los españoles (cruzan la frontera y se lo llevan sin que los franceses levanten el orgullo), le dirán que ha sido denunciado por alguien que estuvo con él y asumirá que fue uno de los guerrilleros. Oriol permanecerá en sus posesiones y cometerá el acto que lo llevará a la cima: perseguirá a una niña, hija de Isolda, hará lo mismo con la hermana y después de jugar al cojo y a la gacela, una de ellas caerá y se pegará en la cabeza mientras la otra huye. Oriol se llevará el cadáver y lo ocultará en una cueva. Sólo rescatarán los huesos.&lt;br /&gt;¿Por qué este hombre sensible, pre-pianista de talento, llega a estos niveles? Imposible saberlo. El investigador habrá de buscar los últimos cabos y encontrará que en 2008 (?), Oriol purga cadena perpetua, si bien ha negociado a lo largo del camino algunos indultos al denunciar a un gigante que “servía” a los enemigos de los fascistas. En la “Fiesta del oso”, el carnaval, servirá de plantígrado que recibe golpes y ejecuta tareas para humanizarse.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-8599230053046951609?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/8599230053046951609/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=8599230053046951609' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/8599230053046951609'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/8599230053046951609'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2012/02/historias-de-frontera.html' title='Historias de frontera'/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-FUA1p4osiyM/TzT3lVfVkjI/AAAAAAAAAJM/CtXjDY0S8nY/s72-c/Jordi%2BSoler.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-5190554762559414457</id><published>2012-02-10T04:50:00.001-06:00</published><updated>2012-02-10T04:53:59.686-06:00</updated><title type='text'>Grandiosidad de lo leve</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-Yy_rrtW-kNw/TzT2pkJjAcI/AAAAAAAAAJA/zX64XEYE_cY/s1600/Irma%2BGuadalupe%2BVillasana.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 205px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5707457821724049858" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-Yy_rrtW-kNw/TzT2pkJjAcI/AAAAAAAAAJA/zX64XEYE_cY/s320/Irma%2BGuadalupe%2BVillasana.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;]Efemérides y saldos[&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grandiosidad de lo leve&lt;br /&gt;Alejandro García&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;En México, fuera de los vestigios y de la cultura popular, se acabó la cultura católica. Se quedó al margen, en uno de los siglos más notables de la cultura mexicana: el siglo XX.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;Gabriel Zaid&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;La Poesía, la más inocente de las ocupaciones, es un bien peligroso; devela ocultando.&lt;br /&gt;Irma Guadalupe Villasana Mercado&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Joaquín Antonio Peñalosa trabajó en el desierto de una cultura católica mexicana en ruinas (dixit Gabriel Zaid), caminó los senderos de la literatura, cargada hacia la izquierda y sus violentas escisiones. Para colmo de retos, Peñalosa trabaja los pequeños temas, se asocia al optimismo, a la bondad, a la levedad.&lt;br /&gt;La publicación de Hálito poético: la poesía evangélica de Joaquín Antonio Peñalosa de Irma Gaudalupe Villasana Mercado (México, 2009. H. Ayuntamiento de San Luis Potosí, 170 pp.) se instaura en un momento de reacomodo de esas “condiciones”.&lt;br /&gt;El siglo pasado no sólo vio el momento de brillo de la barbarie justo cuando se suponía el tiempo de las felicidades y de realización de las utopías había llegado. Al parecer la razón se extravío. La tortura se hizo en la derecha, en el centro y en la izquierda, en esta tierra y en el más allá.&lt;br /&gt;Al ver los escombros de los paraísos artificiales, también se han visto las carencias sostenidas del mundo liberal y ha sido necesario deslastrar la mente, desocuparla, volver a lo que la rutina arrebató, lo que la politización enajenó en nombre de la conciencia y de la libertad.&lt;br /&gt;Al ejercicio poético del mundo al revés que desde la levedad nos adentra en los misterios del peso para retornarnos al alivio de la levedad reforzada, Peñalosa agrega su condición de sacerdote. Milita en la iglesia y lo hace para remediar problemas concretos: la orfandad, la crisis de la fe, la falta de sentido de la vida en los fieles con que establece contacto. En sus obras y en sus homilías no se encuentra un discurso de choque, se adivina una cultura que es conciente de las pérdidas que ha sufrido la institución por alejarse de la doctrina. Se alinea así con los orígenes, con sus valores y establece así el papel pleno de acompañante entre el creyente y la divinidad.&lt;br /&gt;Desde el ministerio sacerdotal y el oficio poético Peñalosa construye un mundo de versos. Heterodoxo, ahora sí, rompe con la poesía y con la liturgia de su tiempo. No es el afán religioso convencional el que mueve a los poemas ni el que divide partes de sus poemarios en los rituales de la liturgia. Desafía a la poesía, parece someterla a la liturgia. Desafía a la religión, parece someterla a la poesía. El poeta se apodera de algo que pertenece a otro mundo y lo hace propio. Con la frescura y la innovación de los primeros cristianos, con su fuerza vital, con el lenguaje como aliado y deslastrado de prejuicios y dogmas, tiende la pluma y nos introduce a un nuevo universo.&lt;br /&gt;Peñalosa juega, se divierte, nos baja las tensiones, nos pone a prueba, ve si somos capaces de reírnos o si somos meros gruñones sin cabeza:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;ir por la calle con unos pies sismógrafos&lt;br /&gt;registrando la ternura de la tierra&lt;br /&gt;pasar de largo bancos, estatuas, cuarteles&lt;br /&gt;pararse donde estalle un silencio o un quejido&lt;br /&gt;dar cuerda al corazón para que marche aprisa&lt;br /&gt;decir adiós, el último&lt;br /&gt;como decir los buenos días. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El poema se convierte en un instrumento de la vida y que permite y prolonga la vida. Además, nos permite acercarnos a la creación, nos hace poetas, intermediarios entre la divinidad y los demás. A la vez, nos regresa al don original de la liturgia: el contacto con la divinidad. Por instantes, somos grandiosos, plenos.&lt;br /&gt;En este libro, la autora, trabajadora incansable, comenzó a corporizarnos el mundo de Peñalosa y comenzó a demostrarnos que el mundo había cambiado, que las lecturas se habían enriquecido y que el quiebre de las izquierdas propiciaba una justicia más plural. Entró a bibliotecas, a archivos particulares, invadió las posesiones del difunto, valoró sus altas y sus bajas, suspendió sus prejuicios de investigadora e imaginó las fidelidades y traiciones detrás de una nota de periódico, de un comentario, de un chisme.&lt;br /&gt;No sólo siguió sus pasos, cuestionó sus orígenes y encontró datos que confirmaron o negaron sus dudas y, entonces, insatisfecha, pero mujer práctica al fin, imaginó en Roman Ingarden la llave, el pretexto, para develar algunas de las lecturas y de las realidades que esas palabras escondían. Encontró además que Peñalosa había encontrado en David Ojeda a un justo crítico y a un admirable lector que estableció los puentes intergeneracionales:&lt;br /&gt;El libro corre ahora su propia suerte y habrá de jugarse la vida en numerosas batallas, siempre y cuando tenga un lector dispuesto a la refriega. &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-5190554762559414457?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/5190554762559414457/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=5190554762559414457' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/5190554762559414457'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/5190554762559414457'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2012/02/grandiosidad-de-lo-leve.html' title='Grandiosidad de lo leve'/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-Yy_rrtW-kNw/TzT2pkJjAcI/AAAAAAAAAJA/zX64XEYE_cY/s72-c/Irma%2BGuadalupe%2BVillasana.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-4656771404392666599</id><published>2012-02-10T04:45:00.001-06:00</published><updated>2012-02-10T04:50:02.909-06:00</updated><title type='text'>En este diccionario puede estar usted</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-kyQ8jUuAcXM/TzT18WGLQnI/AAAAAAAAAI0/aax7aAzsYfE/s1600/encisco%2Bcontreras.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 213px; FLOAT: left; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5707457044857700978" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-kyQ8jUuAcXM/TzT18WGLQnI/AAAAAAAAAI0/aax7aAzsYfE/s320/encisco%2Bcontreras.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; ]Efemérides y saldos[&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este diccionario puede estar usted&lt;br /&gt;Alejandro García&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Faltan muchos protagonistas, es cierto, sobrarán algunos que otros, también es verdad, pero no hay que angustiarse por eso ni comerse las uñas; a fin de cuentas, no se trataba de lograr una obra totalizadora y completa, sino, en todo caso, un trabajo meramente enunciativo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;José Enciso Contreras&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El brillante y tesonero historiador José Enciso Contreras ha publicado (con la colaboración de Rocío del Consuelo Delgado Rodríguez y José Juan Espinosa Zúñiga) el Diccionario biográfico universitario de Zacatecas (siglos XVIII-XXI) (Zacatecas, 2010, UAZ/ COZCYT/ CONACYT, 381 pp.).&lt;br /&gt;El trabajo es importante y sumamente útil, por un lado, e infinito, por el otro. El Diccionario Biográfico Porrúa durante mucho tiempo dio por muerto a Efraín Huerta, lo que solía regocijar al ya asumido cocodrilo guanajuatense hasta que el último sueño lo alcanzó y entonces lo falso pasó a ser inexacto. De allí que siempre habrá cosas que falten o sobren en una obra que tiene tantas aristas.&lt;br /&gt;El mismo título presenta dificultades que el historiador explica en la “Presentación”, eso que si no se explica como generación de blasones corre el riesgo de tornarse en histórica disonancia cognitiva: la existencia de múltiples instituciones educativas que a lo largo del tiempo cumplen una función más o menos similar en formación y en alcance social, pero que en estricto sentido corresponden a entidades diferentes, de allí que nuestras autonomías tan jacobinas hayan de buscar sus orígenes en las andanzas jesuíticas.&lt;br /&gt;Quisiera dedicar algunos números a tan valioso esfuerzo: incluye las fichas de vida de 507 universitarios de Zacatecas. La mayor cantidad corresponde a la letra C con 55 personajes, siguiéndole R (54), M (51), G (47) y D (41). La menor cantidad se encuentra en la K y la Q con 1 personaje cada una, siguiéndoles N y J con 2 y U con 4. (48.91 % vs. 1.97 %).&lt;br /&gt;Abarca a 14 (2.76 %) personajes del siglo XVII, 34 (6.7 %) del XVIII, 83 (16.37 %) del XIX y 258 (50.88 %) del XX. 118 (23.27 %) personajes no datan su año de nacimiento por lo que no siempre es posible ubicarlos, aunque la mayoría corresponda a personajes del XX. Corriendo el riesgo quedan: 3 del siglo XVIII, 26 del XIX y 89 del XX. Sólo 20 corresponden a mujeres en este rubro.&lt;br /&gt;El libro consta de 25,006 líneas en las fichas biográficas, lo que da un promedio de 49.32. De los 507, 212 constan de 50 líneas o más (41.84 %), mientras que 295 (58.18 %) tienen 49 o menos.&lt;br /&gt;Las fichas más abundantes corresponden en orden descendente a Moreno García, María Alejandra, 1957, 209 líneas; Basurto-Minchaca Flores, Félix, 1932, 202; Rodríguez Valadez, Juan Manuel, 1959, 201; Correa, José Joaquín, 1953, 195; Gómez Serrano, Jesús, 1958, 194; Ramos Dávila, Yrene, ?, 191; Valerio Quintero, Juan Francisco, 1949, 173; Enciso Contreras, José, 1962, 157; García González, Irma Gloria, 1951, 155; Morales Muela, Juana María Guadalupe, 1964, 150; Arauz Mercado, Diana, 1966, 147; Terán Fuentes, Mariana, 1964, 139; Hernández Delgadillo, José, 1928, 138; Cuevas Murillo, Óscar, 1960, 135; Valdez Cepeda, Ricardo David, 1960, 135.&lt;br /&gt;Las más breves corresponden en orden ascendente a Tobler, Juan, ?, 3 líneas; Del Corral, Hernando, 1618, 4; Noyola, Elvira, ?, 4; Montañés, Jesús, ?, 4; Ruiseco, Juan, ?, 5; Ortiz Santos, Gabriel, ?, 5; Guerrero, Teodoro R., ?, 5; De Calera, Juan, ?, 5; Soria, Fernando, ?, 6; Reyes Robledo, Arturo, ?, 6; Córdova, Luis G., ?, 6; Castro R., José, ?, 6.&lt;br /&gt;Las aportaciones son más abudantes en las décadas de los años 50 (89), 40 (42) y 60 (37), lo que representa un 33.13 % del total. Los años de nacimiento que más aparecen son 1951 y 1959 con 13 cada uno. El personaje más antiguo es Cobián, Andrés, 1615 y el más reciente a Gómez Jorge, Luis Lázaro, 1995.&lt;br /&gt;Para los amantes de las precisiones atómicas sería necesario un diccionario por esfuerzo y por etapa de acuerdo con nombres y épocas históricas, los soñadores de totalidades habrán de recurrir a Borges para plantear que hay tantas oscuridades en una institución cuyo mejor mapa tendrá el tamaño y la exactitud del modelo, de allí que se necesitará la labor detectivesca de los que están, de los que estuvieron, de los que pasaron, de los que no se dejaron ver.&lt;br /&gt;Es muy recomendable adquirir este diccionario que seguramente conocerá nuevas ediciones corregidas y aumentadas y no estará de más esperar que los famosos caínes de la política aparezcan en el diccionario, es la única manera de poner en la tela de las discusiones ciertas conductas humanas y es también la única manera de escapar al agobio de la historia de facciones.&lt;br /&gt;El libro tiene envidiables cualidades, a pesar de los asedios: es una obra que muchos, yo, quisieran haber escrito, porque representa un reconocimiento el paso trascendente del hombre por una o varias instituciones durante la Modernidad.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-4656771404392666599?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/4656771404392666599/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=4656771404392666599' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/4656771404392666599'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/4656771404392666599'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2012/02/en-este-diccionario-puede-estar-usted.html' title='En este diccionario puede estar usted'/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-kyQ8jUuAcXM/TzT18WGLQnI/AAAAAAAAAI0/aax7aAzsYfE/s72-c/encisco%2Bcontreras.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-8623241593854602873</id><published>2012-02-07T08:27:00.002-06:00</published><updated>2012-02-07T08:33:18.108-06:00</updated><title type='text'>Infancia, soledad y destino</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-AZ-4tB2MEjs/TzE1lXKfmYI/AAAAAAAAAIo/5qUURftbPnU/s1600/HectorManjarrez.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 219px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5706401118844590466" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-AZ-4tB2MEjs/TzE1lXKfmYI/AAAAAAAAAIo/5qUURftbPnU/s320/HectorManjarrez.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;]Efemérides y saldos[&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Infancia, soledad y destino&lt;br /&gt;Alejandro García&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Nadie sufre tanto y tan solo como un niño.&lt;br /&gt;Héctor Manjarrez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo te conozco. (México, 2009. Era/UNAM, 175 pp.) transcurre en la década de los 50, para mayor precisión por el 57, año en que murió Pedro Infante, tembló en la ciudad de México y el Ángel de la Independencia terminó en el suelo y los soviéticos mandaron un perrita, llamada Laika, al espacio.&lt;br /&gt;Es la década de la modernización de México, años duros de la institucionalización revolucionaria. Aún faltaban años para el fin de El Milagro que no se iba ni con melón ni con sandía en la retórica. La Guerra Fría campeaba ya y la lucha por el espacio y la duda sobre la presencia de seres extraterrestres entre nosotros, los marcianos, todavía no favoritos, estaba latente y era el bastidor del reparto del mundo. La ciudad dejaba oír mambos y chachachás a manera de ambiente tranquilizador o electrizante llamado al optimismo.&lt;br /&gt;Julio y Marco, los Romanitos, no sólo por la herencia onomástica imperial, sino porque son habitantes de la Colonia Roma, el ombligo de la ciudad, el término medio, el trampolín hacia las alturas o hacia la sima de la escala social. Viven bajo el cobijo de la madre, presencia portentosa y cálida, ante la ausencia del padre que ha tomado su papel de dilplomático en serio y ha emprendido las de Villadiego. También la gran ciudad fue territorio de mujeres enlutadas, guapas, eso sí, ¿Sigue tan guapa tu mami? Ahí me la saludas, no se te vaya a olvidar (p. 168), parece enseñarnos Manjarrez, y ya lo había señalado antes Pächeco. Al igual que el Imperio, la casa de Julio y Marco se ha fracturado: Ellos no lo notaban porque, cono los ojos cerrados, buscaban algo que no sabía qué era dentro de sí mismos (p. 175).&lt;br /&gt;En este territorio acosado, salvaguardado por la madre, por un regente de hierro, un país viento en popa, los niños habrán de iniciarse en los umbrales de un mundo duro. La novela abre con un conflicto departamental porque María, un verdadero monumento al cuerpo, es despedida porque ha metido a un hombre a su cuarto y ha sido sorprendida por el casero, un español soplón y ardiente por las formas de la mujer: rendido admirador de las redondeces de María, y de su manera tan ceñida de vestirlas (p. 14). Mala manera de emprender el vuelo para los personajes, siempre la estética de la carne es mejor acompañante para las pruebas de la vida.&lt;br /&gt;Mientras Marco, el pequeño, siente el golpe contra la sensualidad y sufre los embates de la hepatitis, Julio, conquistador al fin, se indigna por las miradas y piropos sobre Marío, pero ante todo vigila la posible presencia de marcianos en el entorno, V277. Marco habrá de recibir un regaño porque en los capítulos finales deja entrar a María a la casa, previa noticia de que por allí se paseaba la dama e incluso se llega a especular de una posible relación con el gachupín delator. Julio tendrá su prueba de fuego cuando es perseguido por unos jóvenes que quieren su bicicleta y se estrella en un poste, su relación marciana aterriza de mala manera, mientras los soviéticos aprovechan la propaganda para elevar a una perrita a la altura del heroísmo.&lt;br /&gt;Es interesante esta novela de Héctor Manjarrez, un escritor que inició su trayectoria muy cerca de la etiqueta de ondero, ya que fue incluido en Onda y escritura en México de Margo Glantz. Eso pudo haber influido para que sus libros Acto propiciatorio y Lapsus (1970 y 1971, Joaquín Mortiz) no tuvieran la relevancia que merecen. Después vino una época de silencio o discreción, sin explicaciones a la vista, por lo menos yo no las conozco, y después otra en donde los conflictos existenciales eran la fibra de sus relatos: No todos los hombres son románticos (1983), Canciones para los que se han separado (1985), Pasaban en silencio nuestros dioses (1987). La más reciente tendencia se refiere a otra dimensión del rescate de la experiencia: El amor de su vida. México (1999), La maldita pintura (2004), El bosque en la ciudad (2007).&lt;br /&gt;Yo te conozco pertenece a esa línea narrativa en donde la ciudad es importante como recuperación de la memoria. El mejor ejemplo de esta serie es Batallas en el desierto (1981). Pero la novela de Manjarrez va más allá, no sólo se acerca a dos niños que pueden ser uno solo, escindido entre la preocupación por la justicia, sobre todo si se acompaña de un grandioso cuerpo, y los peligros eternos al país, peligros que ponen en vilo la libertad humana. Yo te conozco habla de la infancia, de su inevitable final en soledad, de los sufrimientos que fraguan para siempre y ayudan a desafiar al destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-8623241593854602873?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/8623241593854602873/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=8623241593854602873' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/8623241593854602873'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/8623241593854602873'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2012/02/infancia-soledad-y-destino.html' title='Infancia, soledad y destino'/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-AZ-4tB2MEjs/TzE1lXKfmYI/AAAAAAAAAIo/5qUURftbPnU/s72-c/HectorManjarrez.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-7516870974095519968</id><published>2012-02-06T18:16:00.003-06:00</published><updated>2012-02-06T18:20:40.238-06:00</updated><title type='text'>Envejecer de juventud</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-iXNJ4ItqoFI/TzBuAtuH-cI/AAAAAAAAAIQ/VqvoJSpy0OU/s1600/Jorge%2BE.%2BGonzalez%2BA..jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 207px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5706181686430529986" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-iXNJ4ItqoFI/TzBuAtuH-cI/AAAAAAAAAIQ/VqvoJSpy0OU/s320/Jorge%2BE.%2BGonzalez%2BA..jpg" /&gt;&lt;/a&gt; ]Efemérides y saldos[&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Envejecer de juventud&lt;br /&gt;Alejandro García&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;No quiero convertirme en un nine to five, no quiero un juego de plumas Mont Blanc en la solapa de mi saco Hugo Boss, no quiero ir a bares de franquicia a verme engordar comiendo fajitas y dejando malas propinas. Me niego a ser yuppie aunque me tienta el dinero para rentar un lugar acogedor donde llevar a cuanta vieja se me antoje y drogarme sin problemas.&lt;br /&gt;Jorge E. González Ayala&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más noche que ayer en la noche de Jorge E. González Ayala (México, 2010, Plaza y Janés, 195 pp.) es una novela provocadora, ágil. Desenfadada, desinhibida, muestra ese paso de la juventud a la madurez en donde uno se cuestiona si hubo un rito de paso o simple y sencillamente fue la preparación para la muerte.&lt;br /&gt;Ligada temáticamente a novelas como El guardián entre el centeno de J. D. Salinger o La Tumba o De perfil, entre nosotros, de José Agustín o, más recientemente, a El búfalo de la noche de Guillermo Arriaga, narra las peripecias de un estudiante (Iberoamericana, Comunicaciones, en receso), inmerso en la vida agitada propia de su grupo, caracterizada por una vida sexual a la medida, el consumo de droga, la asistencia a centros nocturnos, la presencia en ciertas de una clase social alta.&lt;br /&gt;Su vida es un aburrimiento, su rebeldía con el entorno se manifiesta en paréntesis antes de seguir la vida de adulto, como el mismo Caulfield de Salinger. Es cierto que dentro de la aventura se corre el riesgo de la pérdida total, pero es sólo un titubeo, un nuevo paréntesis, antes de que entren en funcionamiento los mecanismos de sobrevivencia.&lt;br /&gt;El contexto ha cambiado, la presencia de la muchachada en el podium de las provocaciones ha dado paso a su desaparición de los escenarios y a la marginalidad, en espera de la nueva explosión que arrebate lo que les pertenece o que desatore lo que impide su inserción en un mundo de oportunidades.&lt;br /&gt;Rodrigo tiene su vida resuelta, no presenta los titubeos propios de los personajes de Salinger o los iniciales de Agustín (no les interesa mayormente el sexo): lo dice de entrada: “Jessica viene todos los martes y jueves a las diez en punto a coger conmigo. No somos novios ni muy amigos, pero desde hace años nos profesamos un placentero culto carnal... está buenísima” (p. 9). Lo demás puede esperar su tiempo, el destino parece dibujado.&lt;br /&gt;Pero el personaje va por más, se enreda con una chica de un table dance, Nancy/Pamela, vive su affaire, violenta el sexo con la que pudo ser su novia de manita sudada, Lorena, y con la hermana de ésta, se embarca en el consumo y en la venta al menudeo de droga, se coloca en el margen del reto y tiene que recurrir a sus mejores alianzas para salir adelante.&lt;br /&gt;Nunca podrá dar un salto que lo lleve a otra estado o a otra condición, el orden le permite una oportunidad de desafiarlo, sea militancia, sea puro desmadre o como se le quiera llamar. Después vendrá lo que no quería, la chica de los martes y jueves, Jessica, se convierte en su pareja, el medio lo apapacha, no ha pasado nada, es cosa de jóvenes, lo bueno es que la taza que se rompió ni siquiera era de la casa.&lt;br /&gt;Destinados a ser carne de cañon, buenos emuladores de los movimientos de la era, el cuerpo aprende, esperanza de los padres en reproducir los sueños de desencanto y ruina moral, los jóvenes se hunden en el camino de iniciación en que todo acto se convierte en uno más de una vulgar monotonía que los avasalla y los condena a ser pieza de relojería. No hay novedad, ni inventiva, las opciones traumáticas están listas para arrojar buenos ciudadanos.&lt;br /&gt;Nos movemos entre una visión ideal de los jóvenes en que son el porvenir, los injustos herederos de una mundo que hemos sida incapaces de transformar para bien y otra donde sospechamos de ellos cuando atraviesan la cortina de humo y estallan y rompen el cerco. Eso, desde luego no pasa en la novela, pero es la tentación para los jóvenes que ven que a pesar del fin de los maniqueísmos de bloques en el mundo, el mundo no es bueno para ellos. Rodrigo regresa de la picardía a más aburrimiento:&lt;br /&gt;Volví con Jessi a la universidad. Trabajo en una agencia donde mi amigo Leonardo es director general. Entro a trabajar a las nueve, salgo a las cinco y media, no uso traje ni plumas Mont Blanc; pero, güey, no me puedo quejar, me va bastante bien; soy director creativo, tengo una futura esposa de cuerpo escultural que va martes y jueves a las diez en punto a los aerobics” (p. 195).&lt;br /&gt;Que siga el sueño de los jóvenes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-7516870974095519968?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/7516870974095519968/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=7516870974095519968' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/7516870974095519968'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/7516870974095519968'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2012/02/envejecer-de-juventud.html' title='Envejecer de juventud'/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-iXNJ4ItqoFI/TzBuAtuH-cI/AAAAAAAAAIQ/VqvoJSpy0OU/s72-c/Jorge%2BE.%2BGonzalez%2BA..jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-4555794827064729126</id><published>2012-02-06T18:12:00.001-06:00</published><updated>2012-02-06T18:15:11.823-06:00</updated><title type='text'>Libro del abandono: "libre de mí"</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-hle3fJRvW30/TzBsojElZfI/AAAAAAAAAH4/t8UW_qkY2VQ/s1600/Javier%2BAcosta.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 214px; FLOAT: right; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5706180171743454706" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-hle3fJRvW30/TzBsojElZfI/AAAAAAAAAH4/t8UW_qkY2VQ/s320/Javier%2BAcosta.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; ]Efemérides y saldos[&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Libro del abandono: “libre de mí”&lt;br /&gt;Alejandro García&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Y pude ver al mundo un instante, en un largo soslayo,&lt;br /&gt;mundo sin número, sin parte, fuera de la unidad y de&lt;br /&gt;la diáspora;&lt;br /&gt;quiero decir, sin cosas, sin atributos, sin palabras&lt;br /&gt;Javier Acosta&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;La gran ofensiva de la literatura del pasado siglo fue derribar los referentes y hacer posible la creación de sus propios asideros. Las categorías del mundo se estrellan en la discursividad literaria.&lt;br /&gt;Allí está el deslizamiento de Calvino hacia una literatura plenamente textual o que se explique a partir de su interioridad y el Ishiguro de Los inconsolables, en donde la referencia de espacio y tiempo es hacia la literatura, Kafka, y no hacia la explicación que de dichas categorías se puede hacer. Ishiguro arrebata las nociones y las trastoca pero, aún más, trastoca las nociones de espacio y tiempo en Kafka, lo cual ya nos pone de frente ante lo inconsolable.&lt;br /&gt;En poesía esto se respira plenamente desde las vanguardias, la noción de espacio teniendo en cuenta el papel y ese espacio nada cómodo llamado espacio poético que presupone el espacio del lenguaje. De allí que la lectura en gran medida surja desde el texto y se pueda dar un juego multidimensional con el eco o el recuerdo o el tósigo de las categorías que dictan afuera.&lt;br /&gt;La poesía de Javier Acosta pertenece a esta estirpe. Es, además, poesía que se resuelve en el plano del contenido y en el plano del continente, en el lenguaje y en el lenguaje literario, en la sensibilidad y en la inteligencia, lo que le da una virtud en verdad notable.&lt;br /&gt;Libro del abandono participa plenamente de esta textualidad arriesgada, para ser tomada por el lector. Acosta vulnera todas las certezas, da una estructura en donde la Biblia o algunos de sus libros parecen base, pero cuando es inexorable que se mencione el interlocutor, se descarga en un tú, Señor, tu, Señora, tú Misericordia, tú alma o la inevitable asociación de un tú que es ese yo dividido o ese yo que busca al alma.&lt;br /&gt;El libro mantiene un alto tono de militancia poética: la repetición, el encabalgamiento, la asociación, refuerzan siempre la subida. “La balada del camino” opera como remanso, como pausa, antes de reiniciar el tono de ese combate que parece darse durante todo el libro. ¿Contra qué se pelea? Contra el ángel, digo para descargar mi impotencia, porque al diluir los referentes el mundo de afuera no nos sirve, sólo nos angustia, nos obliga a ir de invocación en invocación. No es un rezo ni un alegato, es el ritmo del poeta, el ritmo impuesto por el poeta que nos lleva por esos caminos en donde ninguna certeza es posible.&lt;br /&gt;Libro del abandono aspira a renombrar, a ejercer una especie de ubicuidad, de ejercicio crítico, ahora que el monoteísmo no es sólo cosa religiosa. Al permitir mezclar elementos dispares, someterlos a la degradación por parte del lector, se levantan dispuestos de manera diferente. ¿Quién cuestiona?, pero, más que nada, ¿quién enuncia, quién elabora la palabra y nombra el mundo, lo hace existir? Frente a esa alma que vive desasida del yo perseguidor y matrero está la voz que la hace posible, que la literaturiza y la hace poética. El ejercicio no ha sido gratuito, ese viaje por el tono alto, por el golpe de tambores y el silbido de ocarinas, sometidos a la música y poco más allá al poema, ha permitido ver las ruinas, el punto donde empieza la escalera al cielo. Es éste el punto de reunión, la juntura, desde donde se recobra la pérdida de la alto, desde donde se vivifica el valor de la bajo.&lt;br /&gt;En “Última lectura: De la Misericordia” se palpa en primer término esta ausencia de los otros humanos. No se sabe si es el momento de la creación o si es un momento de creación a través de la enunciación y de la mirada que da existencia. El mundo aparece y desaparece, como al nombrar el mundo estuviera, como si al desdecir el mundo no estuviera. Es un poema gráfico, de fijación e indagación, porque se busca al gran ausente. Me pregunto por qué si el mundo aparece al nombrarse, no es posible que lo mismo suceda con el dador de la Misericordia, con el que sólo se refiere por su áurea indiferencia. El enunciador se postra, se arrodilla en ese espacio de polvo, de soledad, en donde acaso al declinar la mirada se da el instante. Después no habrá más, sólo el poema, la gota en que se cristaliza la experiencia.&lt;br /&gt;Libro de paradojas, niveles, retos, búsquedas, trastocamientos, militancias existenciales, de rumiar intenso, Libro del abandono permite así glosar la lucha con el alma y exaltar su triunfo a través del triunfo del decir y desdecir.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-4555794827064729126?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/4555794827064729126/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=4555794827064729126' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/4555794827064729126'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/4555794827064729126'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2012/02/libro-del-abandono-libre-de-mi.html' title='Libro del abandono: &quot;libre de mí&quot;'/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-hle3fJRvW30/TzBsojElZfI/AAAAAAAAAH4/t8UW_qkY2VQ/s72-c/Javier%2BAcosta.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-8082569638411839475</id><published>2012-02-06T18:08:00.000-06:00</published><updated>2012-02-06T18:11:09.388-06:00</updated><title type='text'>Fragmentos de las memorias del subsuelo del país de la alegría</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-gPyt9cG_6y8/TzBrlOf7kGI/AAAAAAAAAHs/2-Qn6Gr4chA/s1600/Jorge%2BGalvan.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 206px; FLOAT: left; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5706179015169773666" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-gPyt9cG_6y8/TzBrlOf7kGI/AAAAAAAAAHs/2-Qn6Gr4chA/s320/Jorge%2BGalvan.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;]Efemérides y saldos[&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fragmentos de las memorias del subsuelo del país de la alegría&lt;br /&gt;Alejandro García&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Limpiar su casa, reconocer sus raíces, dimensionar el pasado; como deberá hacer el país: retomar un paso firme, con rumbo.&lt;br /&gt;Jorge Galván&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jorge Galván es ampliamente conocido como actor. Su actuación en Por si no te vuelvo a ver significó para muchos la toma de conciencia sobre nuevas temáticas, una nueva mirada a la tercera edad, que fuera más allá de la compasión melosa y de la falsa piedad cristiana. Si en un ángulo se nos modifica la mirada y/o la sensibilidad evidentemente que se modifica la percepción entera. También lo hemos seguido en su trabajo en televisión, alejado lo más que puede de las ñoñerías del entorno y de la reificación de la banalidad.&lt;br /&gt;Nuestro autor es también un antiguo maestro de teatro. Querétaro y Aguascalientes saben de sus pasos. Conoce el oficio y sabe trasmitir esa pasión tan necesaria para representar la vida de tal manera que nos parezca digna de modificar la propia, el boomerang hiere donde más duele. No menos importante ha sido su labor como hombre de empresas culturales que rebasan el lado provinciano de las artes y permitan la maduración de sus diversos campos.&lt;br /&gt;Ahora ha publicado la novela Los ojos de Tiresias (México, 2010, Juan Pablos/ CONACULTA/ ICA/ IQCA/ Tinitus, 199 pp). Primer escenario: una cantina, jugadores de dominó a la mesa, un lector de imágenes, un dador de una fotografía, una cara de asombro del vidente y una reacción que desemboca en la violencia por parte del indagador. Aparece el investigador, Virgilio, en escena, el policía que debe desenredar la madeja, pues Celestino Torreblanca está hospitalizado por la golpiza que le dio Abelardo Maldonado, periodista. El hecho criminal es mínimo. Tiene un arreglo y el ofensor está dispuesto a reparar en la medida de lo posible el daño.&lt;br /&gt;Segundo escenario: los personajes indagan. El investigador busca la causa de la agresión, el agredido se pregunta lo mismo y el agresor purga la culpa ante una reacción ajena a su cosmovisión.&lt;br /&gt;Aparecen otros niveles de la realidad, el pasado que se mueve cual iceberg con una mínima punta, agresiva, sí, pero nada comparable al infierno que lleva en sus entrañas. También aparece el amor: entre una chica hermosa, la dama de la foto, y el periodista y el compromiso con el oficio periodístico: la guerra sucia, aquella que el estado desencadenó con sus ciudadanos rebeldes. Esto se hace justo cuando el pudibundo gobierno del cambio inaugura el nuevo siglo lanzando una guerrita sucia contra el mejor posicionado de los precandidatos. Cualquier referencia a Fox es justa y así se menciona en la novela.&lt;br /&gt;Celestino Torreblanca tiene una larga cola por pisar. Gente de teatro, se dedica lo mismo a formar que a acosar alumnas y a denunciar diferencias de pensamiento: “Para sobrevivir delaté a los activistas que eran enlace con grupos guerrilleros” (p. 117). Termina por aliarse al orden y perderse en la mediocridad hasta terminar en pobre versión de Tiresias de cantina. Ha dejado daños y perjuicios al meterse entre las piernas de las alumnas por las buenas y por las malas. Así vive. Había conocido a la chica de la foto.&lt;br /&gt;Roxana viene de un pasado nebuloso en que el abuso (paterno, profesoral) fue norma; sin renunciar a antiguas convicciones ama a Abelardo. Éste trata de armar las piezas de su pasado.&lt;br /&gt;Tercer escenario: en ese momento de la historia del país en que la frivolidad y la ignorancia parecieron coronarse, una tímida fiscalía arrojó los pocos resultados de la guerra sucia que le permitió aflorar el gobierno del cambio. En la novela nos asomarnos a realidades donde la tragedia clásica campea y donde el drama se torna claroscuro frente a la pusilanimidad del grandote del Bajío.&lt;br /&gt;Todo puede suceder en este país de recovecos tan drásticos y profundos, hasta que Yocasta aparezca en hermoso y deseable cuerpo de mujer, hasta que la resistencia al régimen posrevolucionario oculte los excesos de la carne y sus consecuencias antes y después, en la mujer, en la amante, en la viuda, en la madre, todas en una.&lt;br /&gt;Los ojos de Tiresias es una novela notable, de un escritor notable y entrañable, es la asistencia a un drama, pero sobre todo es el recorrido por un mundo de injusticia en donde la novela negra se convierte en novela rosa frente a las meras esquirlas de la violencia, sea estatal, sea de la delincuencia organizada, sea de las personas comunes y corrientes transformadas en fieras. Podría decir que aquí los personajes salen del teatro trágico para dedicarse a la comedia de la vida diaria y salen de la realidad caricaturesca para convertirse en personajes dramáticos y nos cuenta un fragmento de las memorias del subsuelo de este país que se resiste a mostrar la verdad. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-8082569638411839475?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/8082569638411839475/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=8082569638411839475' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/8082569638411839475'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/8082569638411839475'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2012/02/fragmentos-de-las-memorias-del-subsuelo.html' title='Fragmentos de las memorias del subsuelo del país de la alegría'/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-gPyt9cG_6y8/TzBrlOf7kGI/AAAAAAAAAHs/2-Qn6Gr4chA/s72-c/Jorge%2BGalvan.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-6030279236394916383</id><published>2012-02-06T18:04:00.001-06:00</published><updated>2012-02-06T18:07:55.580-06:00</updated><title type='text'>Protégenos de los testigos protegidos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-11WN3rRved4/TzBq1wbyLMI/AAAAAAAAAHg/mRVsIsJM4lQ/s1600/Perez-Reverte.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 192px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5706178199645465794" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-11WN3rRved4/TzBq1wbyLMI/AAAAAAAAAHg/mRVsIsJM4lQ/s320/Perez-Reverte.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; ]Efemérides y saldos[&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Protégenos de los testigos protegidos&lt;br /&gt;Alejandro García&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Intuyo que el comentario de Teresa tenía menos que ver con los hombres que se van que con los hombres a los que matan. Porque en el mundo del que ella procedía, que te mataran era una forma de irse tan natural como otra cualquiera.&lt;br /&gt;Arturo Pérez-Reverte&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La inminente presentación de la película La reina del sur, avivará sin duda el interés por esta novela de Arturo Pérez-Reverte (Alfaguara, 2002, 545 pp). Si no con el impacto de las películas de Hollywood, seguramente que tendrá sus espectadores numerosos. Arturo Pérez-Reverte ha reconocido que el punto de explosividad para escribir esta novela estuvo en el corrido “Camila la Texana”, de amplias reminiscencias entre el público mexicano.&lt;br /&gt;Me interesa la novela, sin duda de un gran valor narrativo en cuanto a la trama y a la construcción del personaje femenino, Teresa Mendoza Chávez. Un ejemplo de cómo la literatura de pronto influye en la realidad se vio cuando hace unos meses se dio la aparatosa aprehensión de la Reina del Pacífico (2007) y de pronto los ojos del periodismo se volvieron sobre ese elemento legendario que está en el narco y en la delincuencia, el femenino, como lo está en todas las actividades humanas. Pérez-Reverte no estaba equivocado con respecto a la realidad: la reina del Pacífico ha sido absuelta en días recientes por falta de pruebas, podría decirse que el fantasma de Teresa cabalga de nuevo.&lt;br /&gt;No es ocioso señalar que en 2008 la novela de Pérez-Reverte tuvo su primera resurrección a propósito del caso anterior, lo que habla de cierta correspondencia, reciprocidad, de la realidad a la literatura. El segundo envión lo proporciona la película y la realidad que padecemos.&lt;br /&gt;Me atrevo a señalar dos líneas de lectura de esta novela. La primera gira en torno a las aventuras de esta mujer que se escapa de los ajusticiamientos del narco y llega a Europa, primero a una ciudad española de la costa de África y luego a la zona de Peñón de Gibraltar en donde servirá de transportista de los mayores cargamentos de droga sin recibir a cambio pago en mercancía, siempre en metálico y, como el pájaro, sin mancharse las plumas. Esta línea es vital, el periodista narrador que va detrás de los pasos de Teresa construye una obra en la que el lector queda atrapado, si bien al final puede o no compartir los frutos de la travesía. La novela es vertiginosa, pese a tener 543 páginas.&lt;br /&gt;Teresa es materia de primera para el género novelesco. Bella o al menos de buen porte, escapa al dedo que le han puesto los capos después de que su hombre el Güero Dávila ha sido atrapado rompiendo las reglas de la hermandad. Cumplirá cabalmente la instrucción de entregar la agenda del amante como salvoconducto. Así podrá reiniciar su vida en otros continentes, pero al salir de la nada habrá de enterarse de que la sentencia está vigente y que habrá de aceptar el desafío, ahora que ha igualado las fuerzas, de enfrentar al destino manifiesto y torcerlo a su favor.&lt;br /&gt;Teresa crece como personaje y se enfrenta a las estructuras mismas del crimen. Cierto, se alimenta de él, pero a la vez padece de una marginalidad que le ha impuesto primero su calidad de subordinada al hombre y luego su condición de transterrada. De modo que Teresa está fuera de la ley, pero la ley misma se encarga de mantenerla dentro en espacios donde la muerte suele ser consigna, pero en donde operan pactos de civilidad y mantenimiento de las formas.&lt;br /&gt;La otra línea tiene que ver con la infraestructura que el narcotráfico y la delincuencia han tejido en el mundo contemporáneo. Su importancia va mucho más allá de una historia en donde hay dramatismo y actos de heroísmo. Desde luego que siempre estará la tenue línea de la democracia occidental ideal amenazada por los narcos, pero con las manos de sus funcionarios y líderes metidas por los menos en las orillas y en algunos espacios hasta las entrañas mismas.&lt;br /&gt;Hay que admitir que un sexenio como el que padecemos en México ha vivido de este maicito por 4 años y muertes van y muertes vienen, como en el cine, los episodios se alargan y salen y salen más delincuentes como chinches de un viejo colchón.&lt;br /&gt;Otro cuento tiene que ver con los testigos protegidos, esos que desde la oscuridad escupen su verdad y permiten que los buenos operen sobre los malos. Teresa se escapa, huye del narco y del orden establecido, pero la novela no deja de plantearnos la suerte de nuevo albur en donde vivimos pendientes de que alguien que decida salirse del narco señale a los responsables, en ese viejo pleito casi novelesco del que avienta la piedra y esconde la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-6030279236394916383?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/6030279236394916383/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=6030279236394916383' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/6030279236394916383'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/6030279236394916383'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2012/02/protegenos-de-los-testigos-protegidos.html' title='Protégenos de los testigos protegidos'/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-11WN3rRved4/TzBq1wbyLMI/AAAAAAAAAHg/mRVsIsJM4lQ/s72-c/Perez-Reverte.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-2429912238156485313</id><published>2012-02-06T15:43:00.000-06:00</published><updated>2012-02-06T15:45:37.987-06:00</updated><title type='text'>Ruin arruinar</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-aMX94Jae-cg/TzBJs5-kRfI/AAAAAAAAAHU/55eGaL3n2c0/s1600/Juan%2BGerardo%2BAguilar.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 186px; FLOAT: right; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5706141763704735218" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-aMX94Jae-cg/TzBJs5-kRfI/AAAAAAAAAHU/55eGaL3n2c0/s320/Juan%2BGerardo%2BAguilar.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;]Efemérides y saldos[&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ruin arruinar&lt;br /&gt;Alejandro García&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;La felicidad es un trozo de pan difícil de tragar.&lt;br /&gt;Juan Gerardo Aguilar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El refugio del hurón (México, 2010, Jus/ IZCRLV, 108 pp) consta de 9 narraciones breves cuyo centro es la atmósfera de incomodidad y la voz de narradores igualmente incómodos. Son historias poco dadas a la sorpresa. Desde el principio todas las condiciones atentan contra una solución favorable o medianamente feliz. Cuando esto ocurre, como en “Crónica de la llegada del fantasma”, donde la mujer recibe a su hombre (desde hace mucho ausente) en el cuerpo de alguien que llega del otro lado y lo prepara todo para el amor, las “Ruinas”, voz atávica, del primer cuento reaparecen, no ya las monumentales, prehispánicas, el altar de los sacrificios de todos los días. Las ruinas, el ruin arruinar, va y viene.&lt;br /&gt;Tal vez se cuenta con la ventaja de que no se espera mucho, de allí que tampoco el drama sea para tanto. Hay por momentos una voz cercana al personaje de La conjura de los necios, con los ambientes de Carver y Kureshi, sólo que el motivo de irritación en Aguilar es el contacto con la mujer, la vida en pareja, el desgaste del amor. A veces se es el objeto de visión, a veces se es parte del juego, bien como protagonista, bien como pieza adyuvante. En “Las fotos de Jean Antoine” la visión se desdobla: la fotografía que asiste a la muerte del fotógrafo y el personaje que asiste al desgaste de la relación entre Jean Antoine y Natalia y su entrada al triángulo amoroso.&lt;br /&gt;En “La última bala” el mirón sigue los celos patológicos de Sahid por Lucía, la bella enfermera, metida en problemas por Gina, quien a su vez tiene relaciones con el doctor Peláez. Sahiud sufre, vigila, espía desde los depósitos de basura, Gina mueve los hilos de la intriga hasta que el narrador busca sacar tajada, poner al descubierto las intrigas de la mujer, sin tomar en cuenta que un mensaje equivocado dará la pista a Sahid para balear al responsable del adulterio de su mujer. El balazo y la víctima equivocados.&lt;br /&gt;En “Sin retorno”, el recuerdo de “Falso auto stop” de Kundera en gran parte dirige mi lectura, pendiente de cómo se separará de esa huella en mi experiencia. Los dos personajes van en el auto, saben de la distancia, del alejamiento, del arruinamiento de sus vidas y del silencio que los acosa y los preside. De allí que tengan la necesidad de actuar. Allí no más amores ridículos, porque entonces ambos pueden hablar, hacen de personajes dentro del personaje, pueden amarse y entregar sus cuerpos mientras la carretera reclama y la velocidad indica el vuelo sin retorno, no hay tiempo para el reflujo. En “Hermanos” la angustia por ver a un hermano exitoso, él que ve el mundo desde una silla de ruedas, se topa de pronto con la llegada de otra ruina, igual a él, espejo de él.&lt;br /&gt;Están las historias de contacto con la animalidad: “”El refugio del hurón” y “Peces panza arriba”, en el primero el hurón es un aliado de la mujer, militante de ONG, cautiva de designios ajenos, lejana al personaje en el terreno de la intimidad, en intensidad de más a menos. En el otro texto los peces son solidarios de él, son su aportación al hogar y la joven Diva es la intrusa, el elemento perturbador, el que dejará los peces panza arriba. En los dos cuentos animal y varón se identifican, por la casa tomada, por la prisión y por el objeto en que se tornan los animales, espejo de los hombres y de la imposibilidad de ser.&lt;br /&gt;Es en “Flores en la ventana” donde la atmósfera más deja libre al lector. Ciertamente se trata de una frustración, del dejar ir el momento de abordar a una hermosa mujer, elástica, deportista, linda, a partir de que ella ha descubierto que en su casa (de él) hay flores que le atraen, que la cautivan y la detienen en su correr diario. Pero el día que se decide a salvar las distancias, sobre todo mentales, a salvar el abismo de la edad, se ha olvidado de poner las flores en el lugar de siempre. Ni hablar, cuando hay carne es vigilia.&lt;br /&gt;Juan Gerardo Aguilar (Zacatecas, 1977) pertenece a una de las novísimas promociones de narradores de nuestro país. Es uno de los más prometedores. Autores preocupados por la marginalidad e inmersos en un mundo despiadado donde los valores se ausentan y dan lugar a un realismo crudo, sucio, que contraviene los lemas de sistemas y posturas ideológicas de poder. A veces provocan un cierto escozor con algunas de sus situaciones, pero habrá que reconocer que su mundo a menudo se siente dulce frente a los excesos de la realidad actual.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-2429912238156485313?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/2429912238156485313/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=2429912238156485313' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/2429912238156485313'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/2429912238156485313'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2012/02/ruin-arruinar.html' title='Ruin arruinar'/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-aMX94Jae-cg/TzBJs5-kRfI/AAAAAAAAAHU/55eGaL3n2c0/s72-c/Juan%2BGerardo%2BAguilar.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-166787307496000887</id><published>2012-02-06T15:27:00.002-06:00</published><updated>2012-02-06T15:42:58.553-06:00</updated><title type='text'>A causa de las letras, la libertad a salto de mata</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-iU5ujbRG4pQ/TzBGIh41lMI/AAAAAAAAAHI/VfM62FLP1Eo/s1600/saviano.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 205px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5706137840228078786" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-iU5ujbRG4pQ/TzBGIh41lMI/AAAAAAAAAHI/VfM62FLP1Eo/s320/saviano.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; ]Efemérides y saldos[&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A causa de las letras, la libertad a salto de mata&lt;br /&gt;Alejandro García&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Que no es justo, ni en absoluto natural, someter un territorio al dominio de la violencia y la explotación sin límite. Y que las cosas no deben seguir así porque siempre hayan sido así. Porque, además, no es verdad que todo sea igual: todo es cada vez peor.&lt;br /&gt;Roberto Saviano&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Roberto Saviano, periodista, escritor, vive escondido. Al principio lo pudo hacer en Italia, con una escolta de carabineros. Después lo pusieron sobre aviso de que la Camorra iba a asesinarlo (2008) con todo y guardaespaldas. Huyó. Al igual que Salman Rushdie vive recluido, aparece aquí y allá bajo su riesgo, sabiendo que su cabeza tiene precio y que los tentáculos de la mafia napolitana llegan a cualquier rincón del mundo.&lt;br /&gt;Saviano (Nápoles, 1979) publicó Gomorra (2006) donde proporciona pelos y señales de la mafia (dar nombres y datos exactos fue su mayor culpa). Esta mezcla de literatura y periodismo, de universo de lenguaje y referencia a un mundo poderoso que subvierte el orden y las más elementales dignidades del ser humano en tanto se escuda en el crimen, le ha valido la defenestración del mundo cotidiano, aunque aquí más bien se trate de condenar a vivir en una especie de agujero. La sentencia de Rushdie ha sido por motivos religiosos, la mano del fundamentalismo islamista de Irán ha hablado, la sentencia de Saviano sale del crimen organizado, las metralletas lo buscan.&lt;br /&gt;La belleza y el infierno (México, 2010, Debate, 238 pp) reúne 27 artículos publicados entre 2004 y 2009 (7 de 2007 y 10 de 2008), dos de ellos inéditos, el que abre el libro “El peligro de leer” y “Huesos de cristal”. El libro se divide en 5 secciones: “Sur”, “Hombres”, Negocios”, “Guerra” y “Norte”. El centro del libro es Nápoles (la empatía entre Saviano y Messi se establece por Maradona y su paso por el equipo de futbol) y sus alrededores, el sur italiano y, a contrapelo de los amantes del turismo y de la cultura del maquillaje, se parte de una imagen respetuosa y amada de la tierra, rizoma que ha sido pervertido y oscila entre la versión oficial de la democracia liberal y la estigmatización de la mafia, que a su vez va del diablo a la imagen de Hollywood y olvida la versión estética de la Sicilia, al extremo sur, de Coppola.&lt;br /&gt;Una lectura superficial del libro nos lleva al narcisismo de Saviano, a su estar en el centro. Lo incontrovertible es que está, Gomorra todavía le brinda beneficios y ataques, antes y después de la camorra, y la literatura y el periodismo le dan el relativo cobijo que no le han dado a muchos de los que han terminado asesinados en cualquier callejuela.&lt;br /&gt;Si vemos el libro en sus pliegues, Saviano se convierte en un generoso propagador de su entorno y de artistas y personas que lo han influido y que conforman su visión crítica e incómoda de Italia y el mundo contemporáneo. Desfila así una galería de personajes que a veces ajenos a nuestra comunidad de evidencias se convierten en nombres que hay que llenar con la experiencia del conocimiento: el pianista Petrucciani, el boxeador Tatanka Skatenato, el infiltrado Brasco (Pistone), el cronista Siani, el periodista Biagi, el eutanata Enclaro, en la persona de su hija Eluana, y la férrea luchadora por restaurar la memoria de su hijo, Badalomenti.&lt;br /&gt;El otro centro del libro está en “Negocios” y en particular en “La magnífica mercancía”. Señala: “Que la cocaína es el motor principal de la economía criminal y que esta economía criminal es la más floreciente de las economías de nuestro tiempo, es algo sobre lo que llevan años trabajando muchas fiscalías” (p. 131) y “Mira la cocaína y sólo verás polvo, mira a través de la cocaína y verás el mundo” (p. 136). El largo sueño del Padrino, de ser un ciudadano honorable está dándose vertiginosamente. La droga se convierte en surtidora de dineros, en articuladora de economías en riesgo, de bolsillos honorables prestos a ser pragmáticos y la vida se torna oronda para todos, siempre y cuando no se desacaten las nuevas reglas de la convivencia donde la libertad está a salto de mata.&lt;br /&gt;Saviano se acerca a la guerra a través de autores como Vollmann y Herr, sin embargo, todo el libro está cruzado por la palabra. Las guerras actuales y recientes se alinean a territorios acosados por grupos gangsteriles de nigerianos, albaneses, rusos, italianos, colombianos, mexicanos, pero el cinismo gubernamental sigue negando que haya muertes, que haya delitos, que la vida esté en acoso:&lt;br /&gt;“Se diría que todo eso ocurre en otro país. Porque los que gobiernan y los que están en la oposición, los que lo cuentan y debaten sobre ello, viven en otro país.” (p. 148)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-166787307496000887?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/166787307496000887/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=166787307496000887' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/166787307496000887'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/166787307496000887'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2012/02/causa-de-las-letras-la-libertad-salto_06.html' title='A causa de las letras, la libertad a salto de mata'/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-iU5ujbRG4pQ/TzBGIh41lMI/AAAAAAAAAHI/VfM62FLP1Eo/s72-c/saviano.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-7724532791234115816</id><published>2012-02-06T14:07:00.002-06:00</published><updated>2012-02-06T14:16:47.472-06:00</updated><title type='text'>El viaje sin fin</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-k_Et0_0myTY/TzA1GkSJcHI/AAAAAAAAAG8/6hgvB28QXVE/s1600/Jorge%2BSalmon.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 258px; FLOAT: left; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5706119114813698162" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-k_Et0_0myTY/TzA1GkSJcHI/AAAAAAAAAG8/6hgvB28QXVE/s320/Jorge%2BSalmon.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; ]Efemérides y saldos[&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viaje sin fin&lt;br /&gt;Alejandro García&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quién es producto de la ficción y quién es el hombre que habita en la realidad?&lt;br /&gt;Jorge Salmón&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Los viajes verdaderos (México, 2010. SPAUAZ, 127 pp), combinación de prosa y poesía, el viaje es la constante y las densidades de ambas partes a menudo interactúan para brindarnos posibles interpretaciones, guías de lecturas, interrogaciones, nunca una certeza o una prescripción.&lt;br /&gt;Jorge Salmón es escritor de buena mano. El lector se desliza sin recelo, presto a cooperar. El juego está en los vaivenes de sus textos, en las entradas por un lado y las salidas por otro no en una relación de causa consecuencia, sino obedeciendo a las reglas que el creador del texto ha invitado a seguir.&lt;br /&gt;El primer relato transita del realismo a una fábula, de una realidad palpable a un universo que se va estrechando dentro de una serie de señales kafkianas, del humor ladino a la metáfora orwelliana. Los hombres dan lugar a su característica animal no para construir una moraleja que ofende a la literatura, sino para construir un escenario en donde lo mismo se asiste a ese lado natural que nos animaliza que a la tradicional borrachera: de chango a león y a cerdo. Esto no es con un afán condenatorio, es con la certeza de que el viaje es provechoso, de que esos pericos, mapaches, gansos, iguanas, gorupos, van de inestabilidad humana a estable condición animal que les permite salir a flote.&lt;br /&gt;En el segundo relato abre aún más la gama de la aventura. El centro es el baile, pero se trata solo del alfiler sobre el que gira el viaje: la movilidad inmóvil. El gran barco nunca partió, el espejo no permite la ausencia, sólo refleja cuerpos densos. En el baile la vida está circunscrita a centímetros cuadrados, pero de allí se toman los grandes territorios, el hombre se desplaza por el tiempo y por el espacio, se realiza, se derrota y vuelve a levantarse.&lt;br /&gt;En el tercer relato el viaje está en el tiempo y en el espejo. Es un homenaje a Borges. Salmón no entrega la presa, no sienta al personaje antes y después: vela, distancia, acerca. Es la paradoja de Borges, pero a la vez es la duda con respecto a ella. Permite el juego del yo extraño, pero también el extraño y la variante del extraño unidos por el espejo y por la presumible sospecha de ser el mismo.&lt;br /&gt;En los poemas la travesía es azarosa, el latido del lector es más libre. El primer poema es unión, permite los embudos del reloj de arena. En él, además de dar plena fe en la poesía y de asumirla con dignidad y respeto, se puede fijar el retorno del viaje, la pausa o el descanso, el regreso o la fatiga. Mas ya el libro nos ha dicho la inminente paradoja del que moviéndose se queda o del que quedándose se mueve.&lt;br /&gt;El poema nos lleva a un pliegue más en donde parece que la revocación del oficio de poeta es imposible y que la vuelta a casa del hombre es más bien una pequeña causa, un pequeño grano de arroz en que puede lo mismo descifrarse el universo que desencadenar las fuerzas más oscuras que harán temblar a los hombres que lean tales versos o bien asistir a la aventura del que regresa y encuentra en el futuro el pasado y en el presente lo mismo el futuro que el pasado. Somos el tiempo, lo hacemos posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;cuando en tus ojos la luna ya no aparezca en tu firmamento,&lt;br /&gt;y todo quede en silencio y te vuelvas de granito,&lt;br /&gt;entonces, sólo entonces, podrás&lt;br /&gt;regresar a casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mayor mérito de la poesía tiene que ver con la luz que le proporciona a la narrativa. Esos poemas de muy diversa extensión donde la imagen brilla y hace fosforecer la mente del lector permiten también ver la factura de imagen de los relatos: galería de animales que se mueven con vividez envidiable, de objetos (peces muertos, maletas, muletas, copas, botellas) que contrastan con este espectáculo en donde el animal muestra sólo una parte del espectáculo mayor: el hombre.&lt;br /&gt;O bien el vaivén del cuerpo, la fibra vital que se desplaza por el espacio y se conecta al pensamiento, a los pensamientos.&lt;br /&gt;Por fin el espejo y los dos, el abismo del tiempo y la pirueta del cerebro que los hace posibles.&lt;br /&gt;El viaje no ha sido fácil para un escritor fundacional como Salmón. Se cobija en una generación que ha dado peso y salida a la producción literaria de este espacio del país y que lo ha hecho haciendo a un lado los adjetivos. O ha hecho caso sólo a uno. Jamás literatura regional o de provincia. Literatura. En todo caso buena literatura.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-7724532791234115816?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/7724532791234115816/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=7724532791234115816' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/7724532791234115816'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/7724532791234115816'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2012/02/el-viaje-sin-fin.html' title='El viaje sin fin'/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-k_Et0_0myTY/TzA1GkSJcHI/AAAAAAAAAG8/6hgvB28QXVE/s72-c/Jorge%2BSalmon.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-9056751783347643307</id><published>2012-02-06T14:03:00.002-06:00</published><updated>2012-02-06T14:07:14.739-06:00</updated><title type='text'>Resurrecciones en Atacama</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-Lt6xgQhlo9Y/TzAyOTzVLbI/AAAAAAAAAGk/inynPO20YIE/s1600/rivera%2Bletelier.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 203px; FLOAT: right; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5706115949293546930" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-Lt6xgQhlo9Y/TzAyOTzVLbI/AAAAAAAAAGk/inynPO20YIE/s320/rivera%2Bletelier.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; ]Efemérides y saldos[&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resurrecciones en Atacama&lt;br /&gt;Alejandro García&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;El Cristo de Elqui sintió su corazón dar un vuelco. Sin dejar de orar, abrió un ojo y miró de soslayo las manos del difunto entrelazadas a la altura del pecho. Fue como si lo hubiesen alzado del suelo halándolo de sus largas greñas nazarenas. ¡Era verdad! ¡El muerto estaba moviendo las manos! Había sucedido lo que soñó en todos esos años de predicar el evangelio en honor a su idolatrada madrecita.&lt;br /&gt;¡Había resucitado a un muerto!&lt;br /&gt;Hernán Rivera Letelier&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;El desierto de Atacama ha sido célebre por sus muestras de resistencia social y por sus aportaciones al arte. Zona de vida extrema donde se conjuga la miseria y la riqueza, la opresión y la rebeldía, la naturaleza que exige instinto e inteligencia para aguantarla y el hombre que da muestra de sagacidad para construir allí vida y afrontar las contradicciones sociales.&lt;br /&gt;Ejemplo reciente es el de los mineros de la mina San José en Copiapó, ejemplo distante es el de la masacre de la Escuela de la Santa María de Iquique (1907). La película Actas de Marusia y la Cantata Popular Santa María Iquique hablan de la grandeza de la aventura humana en estas tierras desérticas. Lo dijo Neruda: “ATACAMA// Voz insufrible, diseminada/ sal, substituida/ cenizas, ramo negro/ en cuyo extremo aljófar, aparece la luna/ ciega, por corredores enlutados de cobre”.&lt;br /&gt;El arte de la resurrección de Hernán Rivera Letelier (México, 2010, Alfaguara, 254 pp) obtuvo el premio de esta casa editora, sin duda uno de los más importantes en la actualidad. No deja de ser catalítico que haya sido justo cuando este territorio se puso a la cabeza de las cadenas noticiosas de buena parte del mundo. Detrás de la hazaña por la sobrevivencia y el manejo mass media, con tajada política de por medio, se encuentra la protesta por los mineros que se quedaron fuera de la pantalla y que están sin salario y sin patrón al que reclamarle el pago después del derrumbe.&lt;br /&gt;Domingo Zárate Vega, el Cristo de Elqui, anda y desanda los caminos del desierto (1942), en la zona cercana a la frontera con Bolivia. Allí mantiene un papel mediador con Dios, encarnando la figura del Mesías, uno que no ha podido operar el milagro de la Resurrección, y que cuando cree lo ha logrado se trata de una simple celada de unos bromistas, pero que es capaz de hablar lenguas y remediar pequeños desaguisados cotidianos.&lt;br /&gt;Además de la profecía infantil sobre su destino y de la revelación, con el interín de un amplio trabajo de preparación, al Cristo lo mueve la búsqueda de su Magdalena, a quien encuentra en la Estación Piojo, lugar en donde los mineros se encuentran en huelga. Allí, efectivamente, habita Magdalena Mercado “—Una puta que, además de ser la mejor de todas en su oficio, paisitas —dijo con un brillo lascivo en sus ojos de pájaro—, era poco menos que una santa” (p. 27), mujer de reconcetrada conciencia social, pues ha implementado programas remediativos en donde se conjuga el crédito y la satisfacción sexual de esos obreros que luchan por sus derechos. Aun cuando atiende al patrón, vive solidaria el paro laboral.&lt;br /&gt;La huelga entre en etapa de definiciones y la parte patronal quiere asilar el movimiento, de allí que tanto la prostituta como el Mesías sean expulsados. La presión social tiene éxito y la mujer puede regresar al pueblo, no así el Cristo, quien tendrá que seguir su camino.&lt;br /&gt;La novela se desarrolla en un lenguaje que no por regional pierde su universalidad, allí radica una de sus aportaciones, la de ofrecernos una forma de vida particular que va adquiriendo importancia mucho mayor a la situación narrada. El Cristo de Elqui es uno más de esos iluminados que recorren los caminos y los pueblos exponiendo su palabra, que es divina, que es la del hijo que regresa a salvarnos del pecado, a redimirnos de la pobreza, porque se suelen asomar a la vida de miseria de esos territorios en el límite.&lt;br /&gt;Enfrentados al poder, a la religión que los expulsa de su regazo, a las buenas costumbres que los marginan por prejuicio, esos mesías terminan asociados a la picaresca, a los milagrillos cotidianos, a la satisfacción del cuerpo y a la fiesta del oprimido.&lt;br /&gt;El arte de la resurrección no ha logrado conseguir el portento en su personaje, pero ha permitido ver a trasluz estas sorpresas en que el hombre se impone a la naturaleza y sale en 33 ocasiones más victorioso que Lázaro. Y Rivera Letelier, además de juegos y corridos mexicanos logra mantener vivos a esos personajes que le roban la muerte al desierto y esos seres que cruzan el terrenal negándose a morir, negándose a dejar la creencia en una vida mejor y que con eso logran su resurrección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-9056751783347643307?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/9056751783347643307/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=9056751783347643307' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/9056751783347643307'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/9056751783347643307'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2012/02/resurrecciones-en-atacama.html' title='Resurrecciones en Atacama'/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-Lt6xgQhlo9Y/TzAyOTzVLbI/AAAAAAAAAGk/inynPO20YIE/s72-c/rivera%2Bletelier.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-4170057469858580344</id><published>2012-02-06T13:57:00.001-06:00</published><updated>2012-02-06T14:02:48.271-06:00</updated><title type='text'>Qué lugar. El país del miedo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-fK4Yx9BbdbY/TzAxdUKEoII/AAAAAAAAAGY/S7Itzzh-b_Q/s1600/rosa.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 187px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5706115107575341186" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-fK4Yx9BbdbY/TzAxdUKEoII/AAAAAAAAAGY/S7Itzzh-b_Q/s320/rosa.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; ]Efemérides y saldos[&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué lugar. El país del miedo&lt;br /&gt;Alejandro García&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;El país del miedo y el país de la alegría. Supe de la existencia de este test infantil a partir de un comentario de Jean Delumeau en su libro El miedo en occidente. Se trata de una prueba utilizada por los psicólogos, facilitada para expresar los sentimientos en los niños, en casos de experiencias traumáticas que han dejado secuelas, o en menores con algún tipo de trastorno grave.&lt;br /&gt;Isaac Rosa&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es probable que este libro nos cause después de su lectura un gran desasosiego, en donde se mezcle la intranquilidad propia de lo que no comprendíamos antes y de lo que no juzgamos enteramente resuelto. El inicio es acorde a nuestras expectativas, están allí muchas de las preguntas y de las experiencias propias de un territorio en donde la delincuencia arrasa y va copando las áreas de tranquilidad y de vida de la gente común y corriente.&lt;br /&gt;La novela de Isaac Rosa El país del miedo (Barcelona, 2008, Seix Barral, 315 pp., Premio a mejor novela de 2008) parte de una situación cotidiana, la desaparición de billetes y objetos de la casa. La mujer se da cuenta de que su trabajadora doméstica es sospechosa de robo. Lo ha hecho desde hace tiempo y ante lo evidente tiene que tomar medidas. La despide. Lo mismo hacen los vecinos que la emplean. Ella y su pareja la buscan para que dé marcha atrás. Ella no se conmueve. Tiempo después ocurre un extraño robo en el edificio de departamentos que obliga a los vecinos a extremar medidas de seguridad: sistemas de alarma, puertas blindadas, cámaras.&lt;br /&gt;Pero a la vez el niño de la casa empieza a ser hostilizado por un compañerito de clase. Lo agrede y el padre lo observa y empieza a denunciar tales actos ante las autoridades educativas quienes se hacen de la vista gorda hasta que se rinden ante lo evidente.&lt;br /&gt;A partir de aquí, la novela se fija en la conducta del padre, en sus miedos y en la dependencia que adquirirá con respecto al niño, quien lo chantajeará y llegará a golpearlo. El libro se ha trastocado en su viaje inicial y la línea de la historia adquiere densidad pues la novela se convierte en una especie de escalofriante parábola en donde pasamos a depender del miedo. Aquí no se trata de un miedo irracional a la manera de La paloma de Patrick Süskind, se trata de un miedo a todo: a la trabajadora doméstica, a su pareja, al inmigrante de aspecto diferente, al joven que se divierte en las esquinas, al violador en potencia, el miedo al otro, a la bestia que nos han enseñado afila sus colmillos esperando la hora en que nos los pueda encajar.&lt;br /&gt;Y qué mejor que centrarlo en un niño, en una pequeña bestia que aprende a tomar ventaja de los debiluchos y atemorizados. De esta manera el hombre se desliga de su mujer, le esconde por lo que pasa y da un ejemplo de prolongación de sus temores en su hijo.&lt;br /&gt;Cierto, la novela se encarga de los miedos probados y que exigen se les atienda: zonas de inseguridad, riesgos en la calle, chantajes, llamadas telefónicas extorsionadoras, pero va más que nada a la necesidad humana de trasponer el medo, porque al final del camino, el hombre debe entender que la maquinaria de violencia es ajena a nosotros, es negocio de individuos preparados para ello, pero a la vez con lazos en el poder. Ningún elemento de violencia se puede llevar a cabo con tal impunidad si no tiene su red de protección adentro, en los mecanismos del poder, que suele jugar con esos miedos colectivos a la hora de las decisiones.&lt;br /&gt;Suele suceder que los movimientos defensivos terminen en donde se empezó, pero ahora con la víctima como victimario. El hombre se degrada, quiere ser héroe y se convierte en animal, su acto raya en la villanía y en la pobreza de miras. El que hoy se queja, suele levantar la cabeza para remediar el mal con un ejercicio de la violencia, con un desatar de las fuerzas oscuras, pero esto no provoca la libertad, a lo más nos pone a los pies de más violencia. Recordemos el adagio de ciertas hermandades: puedes entrar, pero jamás salir.&lt;br /&gt;Vivimos tiempos en que la autoridad se ha replegado, entre la impotencia y el jugar al gato y al ratón para sacar tajada. No puede escapar así a su responsabilidad, de lo contrario, no espere tal guiñapo de conductor de vidas que su juego será siempre propicio, porque puede levantarse una enorme criatura de malos modos e instinto de muerte, sin necesidad de pensar en las condiciones de un cambio revolucionario, que es lo que parecen anhelar ciertos científicos de escritorio y beneficiarios del statu quo actual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-4170057469858580344?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/4170057469858580344/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=4170057469858580344' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/4170057469858580344'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/4170057469858580344'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2012/02/que-lugar-el-pais-del-miedo.html' title='Qué lugar. El país del miedo'/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-fK4Yx9BbdbY/TzAxdUKEoII/AAAAAAAAAGY/S7Itzzh-b_Q/s72-c/rosa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-6444969110407225885</id><published>2012-02-06T13:55:00.000-06:00</published><updated>2012-02-06T13:57:20.242-06:00</updated><title type='text'>A causa de las letras: la libertad a salto de mata</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-jvJ2WYsQnBQ/TzAwcHojMiI/AAAAAAAAAGM/B630MsColNo/s1600/saviano.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 205px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5706113987522015778" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-jvJ2WYsQnBQ/TzAwcHojMiI/AAAAAAAAAGM/B630MsColNo/s320/saviano.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; ]Efemérides y saldos[&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A causa de las letras, la libertad a salto de mata&lt;br /&gt;Alejandro García&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Que no es justo, ni en absoluto natural, someter un territorio al dominio de la violencia y la explotación sin límite. Y que las cosas no deben seguir así porque siempre hayan sido así. Porque, además, no es verdad que todo sea igual: todo es cada vez peor.&lt;br /&gt;Roberto Saviano&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Roberto Saviano, periodista, escritor, vive escondido. Al principio lo pudo hacer en Italia, con una escolta de carabineros. Después lo pusieron sobre aviso de que la Camorra iba a asesinarlo (2008) con todo y guardaespaldas. Huyó. Al igual que Salman Rushdie vive recluido, aparece aquí y allá bajo su riesgo, sabiendo que su cabeza tiene precio y que los tentáculos de la mafia napolitana llegan a cualquier rincón del mundo.&lt;br /&gt;Saviano (Nápoles, 1979) publicó Gomorra (2006) donde proporciona pelos y señales de la mafia (dar nombres y datos exactos fue su mayor culpa). Esta mezcla de literatura y periodismo, de universo de lenguaje y referencia a un mundo poderoso que subvierte el orden y las más elementales dignidades del ser humano en tanto se escuda en el crimen, le ha valido la defenestración del mundo cotidiano, aunque aquí más bien se trate de condenar a vivir en una especie de agujero. La sentencia de Rushdie ha sido por motivos religiosos, la mano del fundamentalismo islamista de Irán ha hablado, la sentencia de Saviano sale del crimen organizado, las metralletas lo buscan.&lt;br /&gt;La belleza y el infierno (México, 2010, Debate, 238 pp) reúne 27 artículos publicados entre 2004 y 2009 (7 de 2007 y 10 de 2008), dos de ellos inéditos, el que abre el libro “El peligro de leer” y “Huesos de cristal”. El libro se divide en 5 secciones: “Sur”, “Hombres”, Negocios”, “Guerra” y “Norte”. El centro del libro es Nápoles (la empatía entre Saviano y Messi se establece por Maradona y su paso por el equipo de futbol) y sus alrededores, el sur italiano y, a contrapelo de los amantes del turismo y de la cultura del maquillaje, se parte de una imagen respetuosa y amada de la tierra, rizoma que ha sido pervertido y oscila entre la versión oficial de la democracia liberal y la estigmatización de la mafia, que a su vez va del diablo a la imagen de Hollywood y olvida la versión estética de la Sicilia, al extremo sur, de Coppola.&lt;br /&gt;Una lectura superficial del libro nos lleva al narcisismo de Saviano, a su estar en el centro. Lo incontrovertible es que está, Gomorra todavía le brinda beneficios y ataques, antes y después de la camorra, y la literatura y el periodismo le dan el relativo cobijo que no le han dado a muchos de los que han terminado asesinados en cualquier callejuela.&lt;br /&gt;Si vemos el libro en sus pliegues, Saviano se convierte en un generoso propagador de su entorno y de artistas y personas que lo han influido y que conforman su visión crítica e incómoda de Italia y el mundo contemporáneo. Desfila así una galería de personajes que a veces ajenos a nuestra comunidad de evidencias se convierten en nombres que hay que llenar con la experiencia del conocimiento: el pianista Petrucciani, el boxeador Tatanka Skatenato, el infiltrado Brasco (Pistone), el cronista Siani, el periodista Biagi, el eutanata Enclaro, en la persona de su hija Eluana, y la férrea luchadora por restaurar la memoria de su hijo, Badalomenti.&lt;br /&gt;El otro centro del libro está en “Negocios” y en particular en “La magnífica mercancía”. Señala: “Que la cocaína es el motor principal de la economía criminal y que esta economía criminal es la más floreciente de las economías de nuestro tiempo, es algo sobre lo que llevan años trabajando muchas fiscalías” (p. 131) y “Mira la cocaína y sólo verás polvo, mira a través de la cocaína y verás el mundo” (p. 136). El largo sueño del Padrino, de ser un ciudadano honorable está dándose vertiginosamente. La droga se convierte en surtidora de dineros, en articuladora de economías en riesgo, de bolsillos honorables prestos a ser pragmáticos y la vida se torna oronda para todos, siempre y cuando no se desacaten las nuevas reglas de la convivencia donde la libertad está a salto de mata.&lt;br /&gt;Saviano se acerca a la guerra a través de autores como Vollmann y Herr, sin embargo, todo el libro está cruzado por la palabra. Las guerras actuales y recientes se alinean a territorios acosados por grupos gangsteriles de nigerianos, albaneses, rusos, italianos, colombianos, mexicanos, pero el cinismo gubernamental sigue negando que haya muertes, que haya delitos, que la vida esté en acoso:&lt;br /&gt;“Se diría que todo eso ocurre en otro país. Porque los que gobiernan y los que están en la oposición, los que lo cuentan y debaten sobre ello, viven en otro país.” (p. 148)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-6444969110407225885?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/6444969110407225885/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=6444969110407225885' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/6444969110407225885'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/6444969110407225885'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2012/02/causa-de-las-letras-la-libertad-salto.html' title='A causa de las letras: la libertad a salto de mata'/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-jvJ2WYsQnBQ/TzAwcHojMiI/AAAAAAAAAGM/B630MsColNo/s72-c/saviano.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-116316642611816294</id><published>2012-02-06T13:46:00.001-06:00</published><updated>2012-02-06T13:48:45.485-06:00</updated><title type='text'>Perros de casa: fijación y salto en un instante</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-ApkxaWGeHoY/TzAuPa8kAeI/AAAAAAAAAF0/B2AO40LNPW0/s1600/David%2BOjeda.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 205px; FLOAT: left; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5706111570344673762" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-ApkxaWGeHoY/TzAuPa8kAeI/AAAAAAAAAF0/B2AO40LNPW0/s320/David%2BOjeda.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; ]Efemérides y saldos[&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Perros de casa: fijación y salto en un instante&lt;br /&gt;Alejandro García&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Acaso queriendo ladrar para llamarla&lt;br /&gt;David Ojeda&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Perros de casa de David Ojeda (México, 2010, Ediciones Sin Nombre, 146 pp) es un libro de lectura placentera. En él hay el sendero de los perros, la senda de los humanos, la ruta de los encuentros, el cruce de los sentidos. Lo que más me ha conmovido es el peso de un instante en cada uno de los seis cuentos, que nos permite la comprensión de la totalidad a partir de sus microuniversos.&lt;br /&gt;Está en el instante en que la pareja lleva a casa de los padres (de ella) el banquete tan lejano en la vivencia, tan prohibido por los años, por el deterioro y por la mirada punitiva de la medicina: la gota de jugo de pitaya o de mezcal en la boca de los ancianos y el instante de comunión que se da entre estos cuatro personajes (“Perfecto amor y manjar real”):&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;hubo un momento en que ambos observamos desde una puerta que las dos mujeres, bañadas por la luz de la media tarde que entraba por un ventanal, comían nieve de pitaya en silencio, rodeadas de penumbras y agitación indefinibles. (p. 22).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O esa operación mayéutica del personaje a lo largo de una noche y que arroja 9 cachorros al mundo y el instante en que las miradas se cruzan: humanidad y bestia se confunden y se realimentan, de tal manera que es imposible dónde comienza una y otra: la complejidad de la simplicidad en “El secreto de la hormiga”:&lt;br /&gt;El instante en que esa transmigrada mujer, símbolo de todas, acaricia el anhelo de muerte y es detenida por la vigilancia del perro, lo que le permite el salto cualitativo esa noche, el atrapar la caricia y la relación con la pareja. Ahora ha sido el perro el que asiste al parto simbólico en que es posible la felicidad y una comunión con la muerte. Va más allá: la mirada y la vigilancia logran la fijación del acontecer humano, la vida deja de escaparse o de reiniciarse cada día para convertirse en escenario en donde la propiedad no es más una subordinación, es sólo el acceso al otro y a uno mismo en “Medusas sinfónicas”.&lt;br /&gt;O ese torbellino del personaje desde un jardín, ese temor al vértigo y al fenómeno natural, mientras el hombre bebe tequila y toma notas y reflexiona sobre la condición canina, sobre la posibilidad de acceder a un nuevo universo en donde toda la fealdad posible será mejor que el regreso al mundo de siempre y que se desenlaza con la inquietud del perro, con el desenfreno de la naturaleza y el cadáver de una víctima por un tornado (o culebra) y el perro que acompaña en “Jardín con perro y cadáver”:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y derrumbado, con un charco de sangre que se extiende bajo su cabeza, el hombre distingue el hocico del basset-hound que con inquietud se acerca a sus ojos, buscando en ellos un olor, el rastro maravilloso de la vida que se desorganiza de un modo para rehacerse de otro. (p. 73).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta llegar a esas versiones personalísimas donde un narrador asiste al crujir de huesos y tendones en caída libre y donde pagar la gracia de la vida del perro se paraleliza con pagar la gracia por la vida del personaje ante el azoro por el milagro o lo que así suele llamarse en “Bichoncito” y el largo recorrido partiendo de la muerte del abuelo, el vuelo de más de medio siglo desde el nacimiento de este personaje señero, ligado a la historia y a la Historia. Y siempre detrás el aullido del perro, la trompeta de Jericó anunciando la caída de los muros. “El sabueso de los Álvarez”:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pude ver a la Pachona apuntando con su hocico hacia mí, aullando, rodeada de otros perros, que poco a poco aprendían a secundarla (p. 146).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es pues un leve contacto con el paladar, con la mirada (sobre todo la mirada), con el oído, con el abrazo, con el aullido, el que nos pone los pelos de punta el toque del rubor helado, porque en ese instante se ha dado el encuentro y se ha dado el salto, y se ha dado la epifanía. Los textos de este libro funcionan a la manera de ese fijador de esencias. El escritor realiza su labor conservadora de personajes, de animales, de escenarios en donde la vida se convierte en rutina y en gran parte en olvido. En el libro de Ojeda se desautomatizan las cocinas, los telebrejos, los ancianos, los hábitos y las heridas del alma y todo eso empieza a vivir de manera diferente en el mundo del lector, acompañado del perro propicio para la ceremonia en que el actuar humano encuentra su verdadero sentido.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-116316642611816294?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/116316642611816294/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=116316642611816294' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/116316642611816294'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/116316642611816294'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2012/02/perros-de-casa-fijacion-y-salto-en-un.html' title='Perros de casa: fijación y salto en un instante'/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-ApkxaWGeHoY/TzAuPa8kAeI/AAAAAAAAAF0/B2AO40LNPW0/s72-c/David%2BOjeda.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-485251604985501228</id><published>2012-02-06T13:43:00.000-06:00</published><updated>2012-02-06T13:46:05.900-06:00</updated><title type='text'>La violencia del poder</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-5G_tCsW15Tw/TzAtyVirGbI/AAAAAAAAAFo/ivX_WGuI77c/s1600/Carlos%2BMontemayor.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 202px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5706111070677703090" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-5G_tCsW15Tw/TzAtyVirGbI/AAAAAAAAAFo/ivX_WGuI77c/s320/Carlos%2BMontemayor.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; ]Efemérides y saldos[&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La violencia del poder&lt;br /&gt;Alejandro García&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;La inconformidad social no inicia la violencia; por el contrario, surge para que esa violencia cese.&lt;br /&gt;Carlos Montemayor&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carlos Montemayor murió la madrugada del 28 de febrero, el mismo mes que apareció su libro La violencia del Estado en México. Antes y después de 1968 (México, 2010. Debate, 272 pp). La pérdida de un intelectual tan completo es verdaderamente lamentable. Fue clasicista, medievalista (trajo a nuestro entorno algunos de los poemas de goliardos), crítico de la realidad social y de la represión estatal a los movimientos de rebeldía y novelista con temas políticos, lo cual no es usual en un siglo de novelas que disfrazaron la política o la pusieron al servicio de la composición. Lo hizo además en un momento en que el mundo se orientaba hacia la unipolaridad.&lt;br /&gt;Coincidente en algunos renglones de la realidad nacional a la que criticó con Carlos Monsiváis, desde lo que aún llamamos la izquierda, y que se hizo más evidente a partir del alzamiento del EZLN. Podría decirse que Monsiváis tiene un lugar en la aportación al ensayo. Su estilo es de ruptura y de instauración. Curiosamente también es una personalidad que se presta mucho más al juego de los medios de comunicación sin entregarse a sus intereses, de allí esa especie de fiebre a la hora de su muerte. Montemayor es seco en sus planteamientos críticos y creo que será en la novela, en esta peculiar forma de narrar los acontecimientos de guerrilla y movimientos clandestinos y de la violencia que se levanta para aplastarla, donde estará su mayor y mejor aportación a las letras.&lt;br /&gt;Este libro de Carlos Montemayor consta de una breve nota “Sobre el presente volumen” y de tres ensayos. En “Antes y después de 1968”, el más largo, sostiene la hipótesis de que el movimiento estudiantil de 1968 no estuvo infiltrado por agentes soviéticos y cubanos. Montemayor recurre a una gran cantidad de fuentes y demuestra cómo el movimiento fue agredido por fuerzas del Estado. Había grupos sostenidos por recursos públicos que se encargaban de avivar los conflictos. El mejor punto de demostración es el hecho de que el general herido el 2 de octubre fue a consecuencia de un disparo hecho por un agente del Estado Mator Presidencial desde el templo de Santiago Tlatelolco, lo que se agrega a lo ya sabido del batallón Olimpia.&lt;br /&gt;Además de la dinámica interna de los estudiantes señala la existencia de estos grupos que obedecen a las luchas por el poder. La violencia así sería un proceso no sólo contra los grupos críticos sino contra cualquier grupo que pueda garantizas que se manifieste para ajustar cuentas en el ascenso y caída de grupos.&lt;br /&gt;Un dato interesante también se centra en el interés de Luis Echeverría por liderear a los países latinoamericanos, desbancando a Fidel Castro en su lucha por el tercer mundo. Echeverría lo pensó en función de una buena relación con Nixon, de allí la postura de disonancia cognitiva en donde nuestro país defiende a Cuba, pero a la vez acusa en el interior de injerencia extranjera, defiende las causas de los países pobres, pero actúa como esquirol del imperio. Ese camuflaje de grupos de choque nos enfrenta a un juego de poderosos donde toda reivindicación de justicia es apropiada por los grupos de poder.&lt;br /&gt;“La violencia de Estado en los movimientos sociales mexicanos del siglo XX. Notas preliminares” aborda la actitud del Estado de no reconocer las manifestaciones contrarias a su idea y de no vincular la existencia de estas manifestaciones con la realidad social. Se les descalifica, se les persigue, se les encarcela y nunca ha reconocido la autoridad la esencia de su reclamo. Es más, se pretende hacer creer que esa violencia es resultado de una ley natural o de una exigencia de la mayoría.&lt;br /&gt;“Los movimientos guerrilleros y los servicios de inteligencia. Notas reiteradas y nuevas conclusiones” habla de esa persistencia de la inteligencia y la autoridad en no reconocer las condiciones sociales que obligan a rebelarse y da ejemplos claros de cómo la resistencia aparece después del exceso de violencia. Esto se da en el caso de Lucio Cabañas, de Genaro Vázquez. Pero está también la represión posterior a las elecciones en el 52, el acoso de las fuerzas policíacas y del ejército sobre la multitud henriquista, la matanza, o en la impunidad de los grupos paramilitares en Chiapas, en particular en Acteal.&lt;br /&gt;A partir de la presidencia de Salinas de Gortari, al gobierno en turno le ha importado más la construcción de una percepción, más que la realidad social. De allí que se empiecen a ver los fracasos de las encuestas, la gente se oculta porque detrás de esa percepción de decencia, de aliviane, está la mano que golpea y que avienta al río revuelto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-485251604985501228?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/485251604985501228/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=485251604985501228' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/485251604985501228'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/485251604985501228'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2012/02/la-violencia-del-poder.html' title='La violencia del poder'/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-5G_tCsW15Tw/TzAtyVirGbI/AAAAAAAAAFo/ivX_WGuI77c/s72-c/Carlos%2BMontemayor.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-4292616378366781157</id><published>2012-02-06T13:41:00.000-06:00</published><updated>2012-02-06T13:43:10.065-06:00</updated><title type='text'>Morquecho encabeza el asedio</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-VW2XVRP_tlY/TzAtINTctUI/AAAAAAAAAFc/e05Ctmqr12s/s1600/Benjamin%2BMorquecho.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 194px; FLOAT: right; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5706110346911855938" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-VW2XVRP_tlY/TzAtINTctUI/AAAAAAAAAFc/e05Ctmqr12s/s320/Benjamin%2BMorquecho.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; ]Efemérides y saldos[&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Morquecho encabeza el asedio&lt;br /&gt;Alejandro García&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Ciudad turbulenta, rica y lejana, habitada por una curiosa mezcla de aventureros, mineros, esclavos, tratantes de todo. Viejos sefardíes y cristianos nuevos fugitivos de persecuciones inquisitoriales; piratas ingleses, náufragos, derrotados, jugadores, misioneros…&lt;br /&gt;Benjamín Morquecho&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Benjamín Morquecho (Pinos, 1933) nos entrega en De memoria y olvido: doce conferencias sobre tópicos zacatecanos (Zacatecas, 2009, Instituto Zacatecano de Cultura “Ramón López Velarde”, 166 pp.) textos escritos en la nervadura de siglos y de milenios que acabamos de vivir y testificar.&lt;br /&gt;Encuentro en él 3 partes: Zacatecas; el mito, las humanidades y Pinos. Podría hablarse que aquí trata de las patrias media y chica (el terruño) y de su explicación verbal: la conciencia y une estos dos territorios en su verdadera patria, la reflexión. Y mitifica. No para esclerotizar, para palpar la vida. Allí se mueven los hombres, allí inscriben sus acciones, el hacedor de signos los torna significativos, los rescata del olvido.&lt;br /&gt;Zacatecas, Civilizadora del norte, destino del camino de la plata, conocida como una exigua cruz por los ojos de un niño de 13 años (“Presentación”). La ciudad destruida, en crisis. La ciudad nombrada y rescatada por un hombre lúcido, después de medio siglo, en pleno festejo por el medio milenio. El humanista rescata, limpia, ordena, compone y hace interpretar la nueva partitura. Están allí los normalistas, la ronda de las generaciones, los poetas. Es el peso de la mirada, la aventura del intelecto.&lt;br /&gt;Voy de nueva cuenta sobre el producto y encuentro una piedra filosofal: “Metáforas del libro”: “El libro de la vida, el libro secreto, el libro sellado, el libro ingerido”. La paradoja aparece en grandes pliegos: lo dicho está escrito en estas páginas y es la vida su sustancia y su destino. Extraño es vivir a partir de las letras el ruido de los siglos, el cabalgar del mundo.&lt;br /&gt;De memoria y olvido es la entrega de un hombre sabio, sobre el ser de la tierra y de sus productos. Asombra el papel de Zacatecas, esa cruz volandera en el límite de la civilización, en el centro de los acontecimientos, rodeada por el ruido de tambores, fusiles, campanas. Territorio que resguarda del más allá, del otro, se instaura lo mismo como refugio que como punto de ataque y de conquista. Se instaura lo mismo como patrimonio que como espada que se abre (más recientemente) a nueva defensa de las humanidades: los combates por las humanidades, los combates de Benjamín, para recordar a Febvre.&lt;br /&gt;El libro es constante en su asedio. Lleva al paralelismo entre la madre patria: musulmana, judía y cristiana y a sus hombres que trajeron espada y cruz y levantaron bajo estos símbolos una realidad plural, violenta a veces, santa en otras: “¿no podremos preguntarnos también nosotros, en la búsqueda del ser zacatecano si un pueblo o una comunidad de pueblos puede vivir impunemente, sin que queden huellas en su rostro, la belicosa –acaso también violentamente amante- vida de una frontera o la azarosa condición secular de ser un rincón de refugio?” Zacatecas, el fin de la tierra.&lt;br /&gt;Escribimos en el libro de la vida, hacemos páginas enteras, nos imbuimos del orgullo de la época, del perfume de otras eras y pocas veces nos preguntamos con seriedad sobre el sentido de todo esto. A manera del contador de cuentos real maravillosos, Morquecho nos atrapa con una respiración pausada, con su estilo de apariencia simple, sencillo, oral, pero en su palabra está la ardua tarea de lectura de esa vida y de lo que sobre ella se ha escrito. Parece cosa fácil, sólo parece.&lt;br /&gt;Morquecho es un acertijo. ¿Dónde se ubica? ¿Es uno más que irá una y otra vez sobre Jericó? O bien ¿es el hito que observa el objeto de ataque y a los atacantes y fiel a su tarea la guarda en su memoria? Piensa, escribe y lee el combate. Lo cuenta, lo reescribe. ¿Es el mismo un libro al que recurrimos en pos de una lectura crítica? La reflexión sobre las especificidades regionales y microhistóricas llega a ser primordial en momentos en que lo global se cotiza alto.&lt;br /&gt;Del niño asombrado al hombre de mente letrada hay un pequeño paso en los grandes ciclos de la historia, un respiro, el respiro de la vida, el respiro de la sabiduría. Nos lleva por las calles de Pinos, viendo las palomas del padre Ponchito, las huellas del padre Peñalosa, y la sonrisa perversa de un niño que toca en una banda y se sale de la foto. Allí estamos en la Zacatecas antigua, creciendo en la contradicción y aquí estamos metidos en ese asedio incesante.&lt;br /&gt;Al curioso vidente que vigila el destino de Jericó se agregan aventureros que desde otras tierras llegan a esta ciudad cuyo nombre fue puesto por el enemigo, forasteros en busca de cobijo y de prolongar el asedio.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-4292616378366781157?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/4292616378366781157/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=4292616378366781157' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/4292616378366781157'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/4292616378366781157'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2012/02/morquecho-encabeza-el-asedio.html' title='Morquecho encabeza el asedio'/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-VW2XVRP_tlY/TzAtINTctUI/AAAAAAAAAFc/e05Ctmqr12s/s72-c/Benjamin%2BMorquecho.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-8929676962467032180</id><published>2012-02-06T13:36:00.000-06:00</published><updated>2012-02-06T13:38:32.419-06:00</updated><title type='text'>La revolución que vio Azuela ¿Festejos?</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-B-p7O5Yz88I/TzAsA1zAROI/AAAAAAAAAFQ/gP6f5z_rQlM/s1600/azuela.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 211px; FLOAT: left; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5706109120831046882" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-B-p7O5Yz88I/TzAsA1zAROI/AAAAAAAAAFQ/gP6f5z_rQlM/s320/azuela.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;]Efemérides y saldos[&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La revolución que vio Azuela. ¿Festejos?&lt;br /&gt;Alejandro García&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Creyó haber descubierto un símbolo de la revolución en aquellas nubes de humo y en aquellas nubes de polvo que fraternalmente ascendían, se abrazaban, se confundían y se borraban en la nada.&lt;br /&gt;Mariano Azuela&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este momento de euforia editorial por novelas históricas que lleven al lector a los caminos de la independencia, de la revolución, de la reforma y al periodo prehispánico, se puede ver que la novela histórica de mejor factura está en Ibargüengoitia para la independencia, en Fernando del Paso para la reforma y en Mariano Azuela y Martín Luis Guzmán para la revolución inmediata y en el Carlos Fuentes de La muerte de Artemio Cruz para una visión más decantada, pero que mucho se nutre de los novelistas-testigo.&lt;br /&gt;De la efervescencia editorial poco se salvará, pues se ha anclado a la elegía y al momento de festejo, a la historia de bronce, de allí que salvo momentos estilísticos de buenos escritores (Aguirre, Molina, Del Palacio, Parra, Trueba, Palou), las grandes obras brillen por su ausencia. Seguimos esperando la gran novela de la conquista y de su antes. Desde luego, siempre es posible que nos ocurra lo que a Azuela, que la gran novela esté pasando desapercibida.&lt;br /&gt;Los de abajo cuenta la historia de Demetrio Macías entre un poco antes de la batalla de Zacatecas y un poco después de la derrota de Villa en Celaya (julio de 1914-abril de 1915), cerca de dos años, pues festejan el primer aniversario del triunfo en Zacatecas. Las tres partes de la versión definitiva de la novela se ubican en la Toma de Zacatecas, en la Convención de Aguascalientes y en la Batalla de Celaya.&lt;br /&gt;En la primera parte Demetrio Macías huye de su casa, el Limón, a causa de desavenencias con el cacique del pueblo. Se le unen algunos hombres y entran en batalla en la zona de los cañones y después bajo las órdenes del general Pánfilo Natera. Es el momento de gloria de Macías y el momento en que su consejero, su intelectual, Luis Cervantes, contempla la batalla a buen resguardo. Atrás ha quedado la huida de Demetrio de Juchipila. El consejero empieza el proceso de discursivización de la guerra civil, lo que devendría en la historia de facciones y en la sepultura de Díaz por varias décadas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No comprende todavía su verdadera, su alta y nobilísima misión. Usted, hombre modesto y sin ambiciones, no quiere ver el importantísimo papel que le toca en esta revolución. Mentira que usted ande por ahí por don Mónico, el cacique; usted se ha levantado contra el caciquismo que asola toda la nación. Somos elementos de un gran movimiento social que tiene que concluir por el engrandecimiento de nuestra patria. Somos instrumentos del destino para la reivindicación de los sagrados derechos del pueblo” (p. 45).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la segunda parte los personajes viven la revolución en medio de una partición entre villistas-zapatistas y carrancistas que los supera. Triunfan, avanzan, pero hay el llamado a ir más allá. Demetrio Macías permanece en el escenario donde el Güero Margarito y la Pintada ponen el tinte festivo y macabro de la época. Son arrebatados, ambiciosos, pero cierto humor los cobija y les brinda apoyo entre la tropa. Macías se pierde en este proceso de incipiente institucionalización que está lejos de imponerse. Cervantes pasa la frontera y allá se queda, otra vez a buen resguardo.&lt;br /&gt;En la tercera parte Demetrio regresa a Juchipila, aparece un personaje Valderrama, que comparte con Cervantes o con Solís el don de la reflexión, pero en este caso más parece la profecía del fin, la cual se da cuando los hombres de Macías y su líder son muertos en el cañón del que salieron a la revolución y al cual vuelven a morir.&lt;br /&gt;Los de abajo se publicó por entregas en El Paso, Texas, en 1915 (en 1916 como libro). En 1920 tuvo su edición corregida y aumentada, sin nota editorial que lo indicara. Fue redescubierta por Francisco Monterde al suscitarse una polémica en la que el mismo Azuela participó entre 1924 y 1925. Su edición definitiva fue fijada después de la muerte del autor (Obras completas, 1958). En 1983 el FCE había vendido un millón de ejemplares en su colección popular.&lt;br /&gt;Desde hace tiempo se ha convertido en rico testimonio de una revolución que se fue construyendo a sí misma sobre la marcha y sobre los triunfadores en turno. A la agonía de un régimen, la muerte colectiva, el caos que sobrevino, se agrega la capacidad de operar liderazgos y “avances” (botines) propios del triunfador:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“—Los curros son como la humedad, por dondequiera se filtran. Por los curros se ha perdido el fruto de las revoluciones” (p. 359).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de cada batalla ganada, los combatientes festejaban. Hoy no. Hoy están muertos, hoy los festejan, hoy la revolución parece muerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-8929676962467032180?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/8929676962467032180/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=8929676962467032180' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/8929676962467032180'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/8929676962467032180'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2012/02/la-revolucion-que-vio-azuela-festejos.html' title='La revolución que vio Azuela ¿Festejos?'/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-B-p7O5Yz88I/TzAsA1zAROI/AAAAAAAAAFQ/gP6f5z_rQlM/s72-c/azuela.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-1278518392241336523</id><published>2012-02-06T13:31:00.001-06:00</published><updated>2012-02-06T13:33:25.388-06:00</updated><title type='text'>Homosexualidad y elegía de la belleza</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-jG8vSXhB2Zo/TzAquLwsw9I/AAAAAAAAAE4/yJCWK4zVr8I/s1600/yukio%2Bmishima.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 218px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5706107700797817810" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-jG8vSXhB2Zo/TzAquLwsw9I/AAAAAAAAAE4/yJCWK4zVr8I/s320/yukio%2Bmishima.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;]Efemérides y saldos[&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Homosexualidad y elegía de la belleza&lt;br /&gt;Alejandro García&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es la belleza&lt;span style="font-family:courier new;"&gt; la que nos enseña a permanecer resueltamente en la imprecisión de la vida.&lt;br /&gt;Ahora puedes comprender que la belleza es cautiva de la sensualidad, de la vida, y que, en la medida en que nos enseña a no creer más que en la exactitud de la sensualidad, tiene para el hombre algo de moral.&lt;br /&gt;Yukio Mishima&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La novela El color prohibido de Yukio Mishima fue publicado en su primer volumen en 1951. En 1954 apareció completa. Por primera vez se traduce al español (Madrid, 2009. Alianza, 558 pp). Versiones en otros idiomas han sido podadas debido a la irrupción de densas reflexiones que enfrían el desarrollo de los acontecimientos. La edición inglesa de 1968, además de los recortes, elimina un capítulo completo.&lt;br /&gt;Shunsuké Hinoki, escritor japonés de 65 años, asedia a Yasuko, hermosa y discreta. Al seguirla a un lugar de descanso conoce a Yuichi Minami, “era un joven de sorprendente belleza. La seducción que se desprendía de su cuerpo era suave, casi dubitativa, y evocaba no tanto una estatua griega de la época clásica como un Apolo esculpido en bronce de la escuela del Peloponeso” (p. 36), quien no tarda en confesarle su homosexualidad y la condición incómoda que vive con la muchacha.&lt;br /&gt;Shunsuké propone a Yuichi que se case con Yasuko y que lleve una vida paralela en donde pueda dar salida a sus prácticas sexuales, a cambio de medio millón de yenes. Se despliegan la condición del escritor, feo, fracasado en su relación con las mujeres, la tercera esposa se ha suicidado con su amante ante el temor de convivir de por vida con el viejo. En el artista convive el fracaso y la fealdad de la vida con la forma que toman sus obras, célebres, consignadas en obras completas en varias ediciones. El escenario se completa cuando aparece la belleza de Yuichi.&lt;br /&gt;Éste, por su lado, huérfano de padre, condición económica aceptable, alumno universitario, aceptará el desafío y mientras elude lo más que puede el lecho conyugal, se traba en relaciones sexuales con jóvenes que asisten a bares y cafés de la posguerra japonesa, con adultos de altos ingresos y con mujeres que están ligados a estos círculos, como es el caso de la señora Kaburagi, quien alguna vez ha chantajeado a Shunsuké a propósito de una relación sexual descubierta y que queda prendada de la belleza de Yuichi, quien además tenderá sus redes para atrapar al marido. Cuando ella los descubre empieza a desenlazarse la novela, aunque el verdadero clímax sucede cuando un “padre” adoptivo decepcionado manda sendas cartas a la madre y a la esposa, ahora madre de una niña, enterándolas de las actividades de Yuichi. La señora Kaburagi salvará la reputación de Yuichi ante los ojos de esposa y madre, pues más manejable será confesar que él es su amante a que es poseído por cerca de un centenar de homosexuales de la época.&lt;br /&gt;A pesar de la sordidez de algunas escenas, nada explícitas sexualmente por otro lado, la novela tiene un final feliz. Al darse cuenta de su fracaso, el escritor habrá de dejar a la belleza a merced de la vida, pero ya la ha tocado y ya la ha hecho forma en sus novelas, así no quede satisfecho con su propia vida. La novela se orienta así a la aventura, a la iniciación, Yuichi saldrá inocente, conservando su belleza, pero habrá hecho en su interior operaciones que lo han convertido en un ser humano que ha pasado la prueba. Sin duda, tendrá la opción de volver al redil, para las buenas conciencias y amantes del blanco y negro, o de persistir en su búsqueda sexual, pero se ha quedado con el medio millón que pretendía devolver y con diez millones más que le ha dejado en herencia Shunsuké. Yuichi tiene el escenario puesto para emprender lo que quiera.&lt;br /&gt;El color prohibido, expresión que en japonés se refiere al amor prohibido, al amor homosexual, es una novela temprana en el tema, tanto en el país de origen como en el desarrollo de la narrativa del siglo XX. Me sorprende la solvencia con que Mishima trata el tema, armado de una buena anécdota y de un discurso que si bien mata la acción no deja de justificarse en cuanto a la disonancia cognitiva que se plantea en la sexualidad de Yuichi y en la conducta de Shusuké. Lejos de novelas sentimentaloides, morbosas o estridentes, Mishima aborda el tema sin temores. Es la historia de un homosexual exitoso, que sale de la tundra pegajosa de la moralina, es ciertamente la elegía a la belleza, la cual termina cautivando al gran perpetrador, el escritor se confiesa enamorado de la belleza de Yuichi, el gato ha sido atrapado en su propia madeja. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-1278518392241336523?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/1278518392241336523/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=1278518392241336523' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/1278518392241336523'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/1278518392241336523'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2012/02/homosexualidad-y-elegia-de-la-belleza.html' title='Homosexualidad y elegía de la belleza'/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-jG8vSXhB2Zo/TzAquLwsw9I/AAAAAAAAAE4/yJCWK4zVr8I/s72-c/yukio%2Bmishima.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-4351385501432057321</id><published>2012-02-06T13:28:00.001-06:00</published><updated>2012-02-06T13:31:01.755-06:00</updated><title type='text'>De muertes y fines de siglo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-EUSSCqK3EXI/TzAqDrzufVI/AAAAAAAAAEs/huHNSQLEWmg/s1600/Andrzej%2BKusniewicz.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 202px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5706106970666073426" border="0" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/-EUSSCqK3EXI/TzAqDrzufVI/AAAAAAAAAEs/huHNSQLEWmg/s320/Andrzej%2BKusniewicz.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; ]Efemérides y saldos[&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De muertes y fines de siglo&lt;br /&gt;Alejandro García&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Emil R. dirá en voz alta lo que ya ha pensado muchas veces: que ellos dos, subtenientes de reserva arrojados aquí por un curioso azar, participan de manera pasiva en un acontecimiento sumamente importante (…) en esta pequeña estación de Banat, son testigos del fin del siglo XIX.&lt;br /&gt;Andrzej Kuśniewicz&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicada en 1970 en Varsovia y en 1983 en Barcelona, El rey de las Dos Sicilias reaparece en 2009 como número 1 de la colección Otra vuelta de tuerca (Anagrama, 307 pp). Andrzej Kuśniewicz nació en 1904 en Galizia al Suroriente de Polonia. Murió en 1993. Fue hasta el fin de la Primera Guerra Mundial súbdito del Imperio Austohúngaro. Sergio Pitol ha realizado un excelente ensayo sobre autor y obra en La casa de la tribu.&lt;br /&gt;La novela abre con 4 inicios: 1. La historia de dos hermanas Elisabeth y Bernardetta y de su hermano Emil. 2. El 28 de julio de 1914 la armada imperial dispara sobre Belgrado. Inicia la guerra y, mientras, dos soldados, en otro lugar observan el escenario con prismáticos. 3. En Fehértemplom, Vela Crkva o Ungarish Weisskirchen, había una bodega que antes fue de Supicic o Papá Nándor. 4. En el barrio gitano ha aparecido muerta la joven István Vilajcic.&lt;br /&gt;Los hechos fundamentales ocurren ese 28 de julio, exactamente un mes después de que se ha producido el atentado contra Francisco Fernando en Sarajevo. Corre el mes que al final llevará a la guerra y al fin del imperio de los Habsburgo. El personaje principal es Emil R., oficial del imperio, perteneciente al regimiento de caballería formado en 1865 y que no sólo hereda esa carga de derrota y decadencia en su vida pública sino que llevará una imagen de muerte dentro, asociada a una relación incestuosa con su hermana Elisabeth. Emil agoniza, como el Imperio, y sabe que todos sus esfuerzos han sido encaminados al sepulcro. El espacio es la ciudad de Fehértemplom, en los confines del Imperio, a donde han llegado los soldados y se disponen a trasladarse a Belgrado. El suceso es la aparición del cadáver de la gitana y la investigación que se realiza para descubrir al asesino.&lt;br /&gt;Conforme se avanza en esa selva de lenguaje y de referencia a un mundo en gran medida inasible o transformado por la geografía, por la historia o por la geopolítica, se van completando las piezas del rompecabezas: la infancia de Emil R., hijo de un extraño furor de su padre alterado por la visión de un cuerpo tormentoso, los juegos de los hijos, siempre sin descubrirse del todo a lo más referidos a rituales de sado masoquismo, pero en donde siempre se palpa la transgresión y sobre todo una alta sensualidad, una energía que no se descarga del todo entre Emil y Elisabeth.&lt;br /&gt;De modo que ese anacrónico organismo militar “El rey de las Dos Sicilias” (Nápoles y Sicilia) empapa la suerte de Emil R., como ya lo ha hecho Elizabeth. Y en la antesala de la refriega, en la nostalgia y la desesperación por esa mujer que se ha ido, que nunca ha tenido en realidad, que nunca podrá tener, el investigador responsable de desvelar el asesinato llegará a la conclusión de que Emil R. es uno de los tres probables asesinos de la gitana, sólo que el mando militar dispondrá que no es momento de someterse a los líos civiles ante el requerimiento de lavar la honra del Imperio.&lt;br /&gt;Emil R., el hombre sensible, el esteta, no podrá escapar a la persecución de esos ataúdes social e interior y preferirá lanzarse del tren. Previamente ha arrojado al agua los restos de una carta a Elizabeth y su cuaderno verde, el mismo que descubrirá alguno de los vigías que saben del inicio de la guerra.&lt;br /&gt;He dicho que Andrzej Kuśniewicz vivió sus primeros 15 años de vida como súbdito del Imperio Austrohúngaro. Después será polaco. Sufrirá persecución y prisión de los nazis. Es difícil ubicar su literatura en un espacio nacional. Sin embargo, esta novela es extraordinaria, su mundo referencial pertenece al pasado y en esto se empareja con los grandes maestros de la renovación novelesca: Broch, Musil. ¿Dónde está la aportación de Kuśniewicz medio siglo después de las primeras obras de ruptura del siglo XX? Primero en el trabajo de lenguaje, en la construcción de un inmenso entramado en donde se juegan la suerte lo mismo el Imperio austrohúngaro que la vida de un hombre imposiblemente enamorado. El autor plantea el fin del siglo XIX, pero en realidad asume que era un siglo muerto desde tiempo antes: ¿Baudelaire? ¿Lautréamont? Agregamos nosotros: ¿1815? En esto coincide con Steiner, la muerte temprana de la esperanza, de la vida social e interior consagrada al tedio, al “ennui”. La muerte estaba allí y amenazaba con tragarse a todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-4351385501432057321?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/4351385501432057321/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=4351385501432057321' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/4351385501432057321'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/4351385501432057321'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2012/02/de-muertes-y-fines-de-siglo.html' title='De muertes y fines de siglo'/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-EUSSCqK3EXI/TzAqDrzufVI/AAAAAAAAAEs/huHNSQLEWmg/s72-c/Andrzej%2BKusniewicz.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-9168980829295805588</id><published>2012-02-06T13:26:00.000-06:00</published><updated>2012-02-06T13:28:30.599-06:00</updated><title type='text'>Otra realidad</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-eiREsL14f44/TzAps20n-2I/AAAAAAAAAEg/VffFrkbKbrU/s1600/Amparo%2BDavila.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 234px; FLOAT: left; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5706106578485640034" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/-eiREsL14f44/TzAps20n-2I/AAAAAAAAAEg/VffFrkbKbrU/s320/Amparo%2BDavila.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; ]Efemérides y saldos[&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra realidad&lt;br /&gt;Alejandro García&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;La evasión es un camino hacia ninguna parte… pero no hay que sufrir ni atormentarse, iniciemos el juego; el ambiente es propicio, sólo la magia perdura,&lt;br /&gt;Amparo Dávila&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amparo Dávila es tejedora grandiosa que ve en la normalidad el apagamiento de la vida interior y en el roce con lo desconocido el riesgo que mata o que revive. A veces la irrupción es de golpe, otras la realidad pasa frente a nosotros y no se tuerce sino avanzados los acontecimientos. No es extraño el final que nos sume en el laberinto, en el desasosiego, en la reconciliación con la vida o en la renuncia a ella.&lt;br /&gt;Hay cuentos en que la palabra no se nombra, el peligro se siente circular en torno a los personajes, pero no se sabe de su naturaleza. Hay las historias donde el yo se contempla en dos momentos y ajusticia su presente en función del hubiera que se plasma. Hay el que ve llegar al personaje del pasado y no es el mismo.&lt;br /&gt;Sus cuentos son fantásticos, pero los pliegues son muchos: sentidos atrofiados o perturbados, cerebros sanos o enfermos, actitudes sanas o patológicas, cuerpos robustos o vencidos. Podemos hablar de un elemento de perturbación en el ambiente o de un encuentro o desencuentro que cambia el rumbo. Está la noche que declara su existencia y sus pulsos y están las ventanas del ser humano que descubren ese murmurar intenso, ese universo que se despliega varias horas para volverse a replegar con las primeras luces. A menudo llega algo que exige ser explicado y en su confusión el hombre comete el error y se hunde.&lt;br /&gt;Este vasto mundo es una simple contracara de cada uno de nuestros actos y deseos. No nos preocupemos, todo es un juego. Es literatura. A contrapelo de las lecturas politizadas, de las interpretaciones didácticas, habrá que decir que la narrativa de la autora de Cuentos reunidos (México, 2009, Fondo de Cultura Económica, 298 pp.) apostó por rescatar la primera función imperecedera de la literatura: divertir. Después encontramos otras: conocer nuestros límites, acariciar nuestros medio, arrinconarnos antes nuestras fobias, torear nuestras peores pulsiones, contemplar nuestra ataúd como se mira a Dios, a veces con un gran temor, otras con rabia y a veces simplemente como tirar sobre el catafalco los dados.&lt;br /&gt;Se pueden trazar rutas, uso de recursos, alineaciones o reniegos de las reglas del género, finuras temáticas, pero al fin de cuentas, con los relatos, casi siempre breves, de Dávila, sucede lo que con lo que afirmó Borges de El Quijote, habría que repetirlos letra a letra, sílaba a sílaba, palabra a palabra, y así desde el principio hasta el final para hacerles justicia.&lt;br /&gt;Cada cuento nos sorprende. En “Tina Reyes” la chica es seguida por un desconocido. Escapa. Se mete a la casa de la amiga a quien ha ido a visitar. Prolonga la estancia. Sale. Allí está el desconocido. Trepa al camión. Se cree a salvo. Ahora está a su lado. Baja y acepta tomar un refresco. Urde la manera de escapar. Es tarde y no podrá regresar en camión. El victimario paga un taxi, la entrega en su casa y le pide verla al día siguiente. El final esparce las dudas: “Había cruzado el umbral de su destino había traspuesto la puerta de un sórdido cuarto de hotel y se precipitaba corriendo calle abajo en frenética carrera desesperada chocando con las gentes tropezando con todos como cuerpos a solas a oscuras que se encuentran se entrecruzan se juntan se separan se vuelven a juntar jadeantes voraces insaciables poseyendo y poseídos bajando y subiendo cabalgando en carrera ciega hasta el final con un desplome un caer de golpe en la nada fuera del tiempo y del espacio” (p. 160)&lt;br /&gt;En “Tina Reyes” asistimos a la resistencia del pensamiento, al alargue de la elucubración. El otro no habla, no hace algo censurable, quiere comunicarse. Cierto, hay el riesgo, el caer en el peligro, pero Tina lo lleva a la punta de los nervios, se deja arrastrar y su acto final concuerda con un mundo interior que explota.&lt;br /&gt;Así se vive a lo largo de estas 37 piezas que conforman un enorme fresco: aquí salta un gato o un par de ojos de fiera, allí se esconde un grito. Dávila reúne en este libro tan necesario y tan fundamental para la literatura mexicana, su compromiso con el lenguaje, con la literatura. Entrega el caudal de su magisterio. No es poco hablar de grandes misterios, de grandes miedos, de lo inexplicable en la vida y no es poco hacerlo a través de personajes al alcance de la mano, de misterios detrás de los visillos o traumas tras un par de hermosos ojos. Es la parte del ser humano que se sigue olvidando, las necesidades del alma, la soledad, la ruina interior.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-9168980829295805588?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/9168980829295805588/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=9168980829295805588' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/9168980829295805588'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/9168980829295805588'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2012/02/otra-realidad_06.html' title='Otra realidad'/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-eiREsL14f44/TzAps20n-2I/AAAAAAAAAEg/VffFrkbKbrU/s72-c/Amparo%2BDavila.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-489579797754693434</id><published>2012-02-06T13:23:00.000-06:00</published><updated>2012-02-06T13:25:32.649-06:00</updated><title type='text'>Arar otras tierras</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-_PFffPdZdAg/TzAo3N5DhdI/AAAAAAAAAEU/ZalLofY0Y48/s1600/lahiri.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 187px; FLOAT: right; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5706105656965301714" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-_PFffPdZdAg/TzAo3N5DhdI/AAAAAAAAAEU/ZalLofY0Y48/s320/lahiri.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; ]Efemérides y saldos[&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arar otras tierras&lt;br /&gt;Alejandro García&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;Los conocidos le preguntaban a veces si tenía planeado mudarse a vivir con Ruma. Hasta la señora Bagchi mencionó la idea. Pero él señaló que su hija no había sido educada con ese sentido del deber. Llevaba su propia vida, había tomado sus propias decisiones, se casó con un chico americano.&lt;br /&gt;Jhumpa Lahiri&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tierra desacostumbrada (Barcelona, 2010, Salamandra, 348 pp.) combina el relato (primera parte) y la novela (segunda parte). Se refiere a la vida de Bengalíes (India), que han tenido que emigrar de su país y/o de la primera generación nacida en Estados Unidos. Habitan, sobre todo, en el noreste entre la frontera de Canadá y New York, con estancias en Seattle, en Londres y un periplo de personajes por Europa, Centro América y Tailandia sin poder llegar a Hong Kong. Y siempre la India. En el centro se encuentra el retorno al país natal, diría Cesaire, a veces a Bengala, a veces a otra zona que no conserva las tradiciones, es el caso de Bombay (versus Calcuta).&lt;br /&gt;Una limitante de los emigrantes suele ser su bajo nivel cultural, a veces en el analfabetismo. En este caso no. Los personajes de Lahiri son por lo general gente de alto nivel escolar (Sudha, de “Sólo bondad”, es un hijo desobediente que se alcoholiza, lo que provoca sentimiento de culpa en la hermana, e irá de empleo en empleo, perdiendo el nivel intelectual de sus padres) y se encuentran en la zona más alta del sistema educativo estadounidense, en Boston, por ejemplo. Lo hacen además en tiempos muy cercanos, los rehenes norteamericanos en Irán, la era Reagan, el año de la muerte de Arafat y del tsunami en el Océano Índico (1980-2004, curiosamente este último año muere Reagan), no producto de la guerra mundial o de determinada persecución, sí, probablemente, escapando de una situación insostenible en su país, y suelen regresar a la India sin mayor conflicto.&lt;br /&gt;También llama la atención que la literatura de la India (y territorios cercanos) ha mostrado gran relación con Inglaterra (Rushdie, Kureshi, Ghosh) y lo ha hecho de manera destacada, conviviendo y compitiendo con el llamado “dream team”, pero en este caso Jhumpa Lahiri se integra a la literatura norteamericana y lo hace desde su estancia en un país que ha sabido de los nutrientes de la migración (la autora nació en Londres, pero vive desde los 2 años en Estados Unidos). Sus libros son una manifestación de su presente, aunque deja vislumbrar las articulaciones con el pasado y las relaciones con un país que se ha traído de diversas maneras y se manifiesta a cada momento, bien en la generación de los padres, bien en la propia generación que araña la treintena al final de la primera década del siglo XXI.&lt;br /&gt;En Tierra desacostumbrada es el conflicto entre los personajes el que mueve al libro: padre e hija en el primero, aquél con un sentido mas acentuado de la ruptura familiar que la hija que se quiere aislar para criar a los hijos; el enamoramiento de una madre, vista por su hijo, en un visitante que la busca y la bien trata, sólo mientras encuentra a la mujer americana que lo hará feliz por un tiempo (“Cielo e infierno”); la relación de esposos que se ve intervenida por una boda en que él proyecta la imposibilidad de haber tenido antes a la desposada, y sin embargo ella fue importante en su vida (“Una elección de alojamiento”); la culpabilidad de una hermana en lo respectivo al alcoholismo del hermano, el cual carga hasta que éste pone en peligro la vida de su hijo (de ella) (“Sólo bondad”); el engaño de un personaje sobre una mujer que es revelado por la amante a un testigo, narrador, mientras la responsable se evade (“No es asunto de nadie”).&lt;br /&gt;Y por último las tres versiones de “Hema y Kaushik”: la niña que recuerda cómo fue despojada de su cuarto para entregárselo al hijo de una familia y cómo detrás de las apariencias se encontraba la agonía de la madre huésped (“Una vez en la vida); el despojador, años después, que recuerda el fin materno y practica la tolerancia a madrastra e hijastras, con las que comete un innecesario acto de crueldad (“fin de año”); el encuentro de ambos personajes en Roma, ella va a casarse a la India, tiene un amante y debe cumplir el compromiso con otro, él va hacia el oriente en huida. Se encuentran y se aman con intensidad, pero tienen que cumplir sus destinos. Él morirá en el tsunami de diciembre del 2004 (“Hacia la orilla”).&lt;br /&gt;La palabra clave de este libro es la visita, arar otras tierras, a personajes a quienes se les ha movido el terruño y en ese desarraigo construyen su nueva vida y viven sus pequeños dramas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-489579797754693434?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/489579797754693434/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=489579797754693434' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/489579797754693434'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/489579797754693434'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2012/02/arar-otras-tierras.html' title='Arar otras tierras'/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-_PFffPdZdAg/TzAo3N5DhdI/AAAAAAAAAEU/ZalLofY0Y48/s72-c/lahiri.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-5708262772600056034</id><published>2012-02-06T13:07:00.001-06:00</published><updated>2012-02-06T13:09:12.717-06:00</updated><title type='text'>El precio del juego</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-IqF3lv9kb5Y/TzAlBs1phvI/AAAAAAAAADk/ODN7i1PMzys/s1600/Alberto%2BOrtiz.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 200px; DISPLAY: block; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5706101439024695026" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-IqF3lv9kb5Y/TzAlBs1phvI/AAAAAAAAADk/ODN7i1PMzys/s320/Alberto%2BOrtiz.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; ]Efemérides y saldos[&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El precio del juego&lt;br /&gt;Alejandro García&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia es desconfiada, primero se percata de que efectivamente el autor está en paz y parece haber perdido el interés por seguir jugando.&lt;br /&gt;Es el momento, aparece tratando de alcanzar la meta. El autor, atento, la atrapa justo a tiempo.&lt;br /&gt;Alberto Ortiz&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el mundo que habitamos y que a veces nos prestan para vivir, lo breve suele ser exclusivo del ocio y de la comodidad. Acostumbrados a ser nuevos ricos, en el mundo de lo práctico, transitamos por lo grande, más que por lo grandioso. A costa del mercado tenemos que ofrecer o aceptar la cantidad necesaria para el consumo, no tanto la calidad para la fuga o para el escape, temible palabra, ahora que el mundo de los principios se tambalea.&lt;br /&gt;Me explico: sólo después de satisfacer las necesidades elementales y otras de nivel intermedio, es que el hombre se da el lujo de entrar a otros mundos por él mismo creados. Para ello ha sido necesario recorrer un largo camino no sólo en el mundo de las necesidades, sino en lo que al lenguaje, al pensamiento, a la literatura, a la estética y los gustos, se refiere. Desde esta selva de signos se retorna a los múltiples pliegues de la realidad.&lt;br /&gt;En unos cuantos versos o en un pequeño texto es posible concentrar la energía necesaria para que el hombre descargue su vivencia y la confronte (el universo en un grano de arena, dijo el sabio). Es difícil que haya una empatía total, es más factible una buena dosis de traición, pero el momento del encuentro es lo importante y el viaje que se da a continuación, bien a partir de un seguimiento del texto, bien a partir de una caída o un ascenso libres.&lt;br /&gt;Fantasmagorías de Alberto Ortiz (México, 2009, Terracota, 95 pp) se inscribe en este sendero de las provocaciones: a la productividad y al canon que triunfa por cansancio. Entrar a sus líneas es ya de por sí una provocación, pues si se acepta el reto debe uno optar por el viaje codificado a partir del texto o por la codificación que del texto hace la vida del lector. No hay muchos asideros. sea el ritmo, sea el lenguaje o alguna referencia, la calidez o la nostalgia, en todas las lecturas es necesario recurrir a la desocupación, al ocio, a la aventura. No es necesario el dato que provoque la catarsis o la certeza tranquilizadora.&lt;br /&gt;La primera instrucción no escrita para leer este libro gravita sobre el juego, sobre sus diversas texturas. Se puede establecer un juego sadomasoquista, cooperativo o beligerante, alcahuete o dinamitero, culto o inculto, lo importante es correr ese riesgo.&lt;br /&gt;Son 75 piezas en donde es difícil encontrar una columna vertebral. Si esto se hace desde el principio, los posibles placeres se sacrifican en pos de una conquista que suele lograrse con mal humor. Es mucho mejor tornarse pieza de rompecabezas, eslabón de una cadena que esconde su después y su antes. Así podrá tenerse un pequeño refugio para la epifanía o para la decepción para los amantes de respuestas que matan la curiosidad.&lt;br /&gt;Después de este inacabable laberinto que van estableciendo los textos afines o no afines, después de este zambullirse en tiros de minas que van a la búsqueda de metales preciosos, puede uno establecer líneas que van por la escatología, los orígenes de un universo que está allí a la vista; el humor, la palabra que esconde y golpea, la referencia culta, la pregunta capciosa o el requerimiento ingenuo. Podrá decidir uno si va por la vía de la totalidad o se queda en el universo de las agujas, de los pequeños piques.&lt;br /&gt;He preferido dejarme llevar por el lenguaje, por esa posibilidad que vivimos algunos y que nos permite alejarnos de una realidad brutal. No escapamos de esta manera a ella, como se pudo pensar en años recientes, pero reivindicamos que ha sido posible a través de este universo de lenguaje y de mundo posibles mantener la duda y la crítica de los horrores humanos. E incluyo aquí lo mismo la soledad a que parece condenarnos la era y el ataque constante en teléfonos, oficinas, calles de nuestras ciudades.&lt;br /&gt;Quisiera recomendar tres de las piezas: “Una visita”, “Velando” y “Estudiante en vacaciones” (pp. 13, 38 y 22). Frente al mundo de la ternura, pesada en el primer caso, refrescante en el segundo, podemos ver la tragedia de la fantasmagoría que ha sido superada por la realidad de los últimos días.&lt;br /&gt;Y me digo, podría llamarse Fantasmagonías, Fantasmogonías, Fanrasmaporías, Fantasmoagonías. Cualquier título sería insuficiente y es inútil pues en la nave va ya Fastasmagorías. Sólo me queda invitar al lector aventurero de estas breves piezas que podrán convertirse en mapa de su vida, en experiencia de lectura, en acertijo de la existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-5708262772600056034?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/5708262772600056034/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=5708262772600056034' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/5708262772600056034'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/5708262772600056034'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2012/02/el-precio-del-juego.html' title='El precio del juego'/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-IqF3lv9kb5Y/TzAlBs1phvI/AAAAAAAAADk/ODN7i1PMzys/s72-c/Alberto%2BOrtiz.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-3417533802865948907</id><published>2012-02-06T13:04:00.001-06:00</published><updated>2012-02-06T13:06:29.385-06:00</updated><title type='text'>Provocación de la perspectiva</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-uogbnMmRQDc/TzAkVGq_4eI/AAAAAAAAADY/ofBWkvFnP70/s1600/Agota%2BKristof.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 205px; FLOAT: right; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5706100672865231330" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-uogbnMmRQDc/TzAkVGq_4eI/AAAAAAAAADY/ofBWkvFnP70/s320/Agota%2BKristof.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; ]Efemérides y saldos[&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Provocación de la perspectiva&lt;br /&gt;Alejandro García&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:courier new;"&gt;En un momento dado, la historia se hace insoportable por su misma verdad y entonces me veo obligado a modificarla.&lt;br /&gt;Agota Kristof&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Agota Kristof nace en 1935 en Csikvand, Hungria. En 1956 huye de su país y se establece en la Suiza francófona. Trabaja en una fábrica de relojes y escribe en húngaro y en francés. Publica en 1986 El gran cuaderno, en 1988 La prueba y en 1992 La tercera mentira. Su traducción al español es inmediata, 1988, para las dos primeras, Seix Barral, y en 1993, Península, para la tercera. En 2007 El Aleph nos entrega Claus y Lucas con las 3 novelas. La aparición de la segunda edición de bolsillo (Barcelona, 2010, El Aleph, 444 pp.) brinda la oportunidad de asomarnos a esta implacable obra.&lt;br /&gt;En El gran cuaderno Claus y Lucas son llevados por su madre ante la abuela. Ésta los recibe con desprecio. Ellos habrán de sobrevivir y de generar una disciplina férrea para hacerlo, para ellos fortalecen el cuerpo y el espíritu. Entienden el mundo en el que están y nos les tiembla la mano para hacer a un lado los obstáculos para permanecer en él. Lo mismo se dejan acariciar que dejan morir a la abuela de acuerdo a sus instrucciones y son capaces de chantajear al cura a causa de sus abusos sexuales.&lt;br /&gt;La prueba es la ausencia de Claus y la convivencia de Lucas con una mujer y su hijo y la adopción del un niño una vez que la madre se va. El hombre parece prolongar las claves de la supervivencia que desarrolló con su hermano ahora que otro personaje lo necesita, pero sin la violencia de antes. Hará una labor con el niño con capacidades físicas diferentes y hará que brille su inteligencia, pero igual el pequeño se suicidará al verse amenazado. Escapa de la dictadura del partido a través de una amistad con un homosexual militante y comprensivo. Regresa, muchos años después Claus y afirma que dicho por Lucas es falso, a excepción de la existencia de la abuela.&lt;br /&gt;En La tercera mentira Lucas confirma que todo es falso. Estuvo al cuidado de una anciana y cruzó la frontera tras un hombre que murió al explotarle una mina. No había con él gemelo alguno. Lucas adoptó el nombre de Claus. Antes de los 4 años hubo un hermano gemelo con el que sueña. No cesa de buscarlo. Encuentra a un hombre de su edad y apellido. Se llama Klaus. Lo recibe negando el parentesco y ocultándole que su madre vive.&lt;br /&gt;Completa el relato Claus: a los cuatro años, la madre mata al padre (embaraza a una amante). Una bala pega en la columna de Lucas. Él va a un hospital, ella a un psiquiátrico. Claus queda al cuidado de Antonia y se encariña con Sarah, su medio hermana. Antonia les recuerda que no pueden quererse como amantes. La madre regresa, el niño va a ella. Ella no cesa de esperar que aparezca Lucas. Claus, impresor, poeta, no disfruta de la vida. Subsiste y cuida a su madre. Cuando el hermano se presenta, su única preocupación es que ella no se entere. No lo altera la visita de Lucas, ni la noticia de su suicidio. Claus piensa que tirarse a un tren será buena opción, después de la muerte de su madre.&lt;br /&gt;Quisiera exaltar la perspectiva o relativismo del punto de vista. Al igual que en el Cuarteto de Alejandría nos enfrentamos a paneles corredizos. Hasta la segunda novela se piensa en una mera prolongación, pero en la tercera se ponen en entredicho las certezas. Al igual que en Durrell las 4 novelas nos llevan a la duda permanente de a quién amó Justine con la argumentación de varios de que fue a “él”, para terminar en la tristeza de que la verdad es esquiva y múltiple. La sensualidad de Durrell se contrapone a sobria desnudez de Kristof (nada hay cierto): cuando tenemos un elemento de goce, termina mal, es el caso de la criada del reverendo, quien proporciona placeres a los niños pero que es denunciada por ellos cuando agrede a los deportados.&lt;br /&gt;Otra conexión se da con Nuestros antepasados de Calvino. Si bien no hay un personaje que viva en las ramas de los árboles, existe un cobertizo que guarda el Gran Cuaderno, versión de las andanzas de los gemelos Claus y Lucas, una vez que la madre los ha llevado poblado para protegerlos de las bombas. La partición existe: se va Claus y se espera su regreso, pero después se pone en duda la existencia de los gemelos y por lo tanto pasamos del Vizconde Demediado al Caballero Inexistente, sólo que el optimismo y el juego cooperativo de Calvino en Kristof son pesimismo y juego letal contra el lector.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-3417533802865948907?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/3417533802865948907/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=3417533802865948907' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/3417533802865948907'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/3417533802865948907'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2012/02/provocacion-de-la-perspectiva.html' title='Provocación de la perspectiva'/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-uogbnMmRQDc/TzAkVGq_4eI/AAAAAAAAADY/ofBWkvFnP70/s72-c/Agota%2BKristof.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-8498013180632973180</id><published>2011-06-14T13:41:00.001-05:00</published><updated>2011-09-16T10:03:59.273-05:00</updated><title type='text'>A salto de mata</title><content type='html'>Recomiendo ampliamente el libro de susana Quintanilla sobre la actuación de Martín Luis Guzmán duante la Revolución Mexicana. El libro, publicado en 2010 narra la continuidad-ruptura entre los intelectuales mexicanos a la hora de la caída de Díaz y a lo largo de la gestión de Madero y la toma de decisiones durante el gobierno de Victoriano Huerta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-8498013180632973180?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/8498013180632973180/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=8498013180632973180' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/8498013180632973180'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/8498013180632973180'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2011/06/salto-de-mata.html' title='A salto de mata'/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-2490722944455886700</id><published>2008-08-31T18:01:00.000-05:00</published><updated>2011-02-22T05:05:31.645-06:00</updated><title type='text'>El hijo del coronel: la verdad está en otra parte</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;font size="2"&gt;Viste el río Micos y miraste tu cuerpo desnudo, el niño impúdico que con sus amigos se arrojaba al agua todas las tardes para refrescarse&lt;br /&gt;David Ojeda.&lt;/font&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;&lt;font size="2"&gt;[1]&lt;/font&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;font size="2"&gt; &lt;br /&gt;Me di cuenta de que muchos de los que se remitían a su conciencia decían algo que descalificaba  o dañaba a otros. Así vi que la conciencia no sólo estaba al servicio del bien, sino también al servicio del mal. Por tanto, empecé a sospechar del gran respeto que nuestra cultura manifiesta por la conciencia. Asimismo me pareció sospechoso que el esclarecimiento occidental no hubiera tocado en absoluto a la conciencia, y muchas ideas religiosas que antaño habían sembrado miedo y terror, ahora me parecían transferidas a la conciencia, donde seguían intocables como un tabú.&lt;br /&gt;Bert Hellinger.&lt;/font&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;&lt;font size="2"&gt;[2]&lt;/font&gt;&lt;/a&gt;&lt;font size="2"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/font&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;I. Detrás&lt;br /&gt;Tal cual sucede en los mejores relatos de Rudyard Kipling, El hijo&lt;br /&gt;del coronel nos lleva (como al conejo con la zanahoria cerca de la nariz) a&lt;br /&gt;desentrañar una intriga, la más evidente (Marcelo, el ex boina verde, escindido&lt;br /&gt;en dos componentes internos y dos espacios Texas y La Huasteca) y enredarse en&lt;br /&gt;ella y después aparece el verdadero móvil (la  escopeta del cazador) o el&lt;br /&gt;famoso plan b (la transformación de Marcelo a Marcela, sin la vista gris del&lt;br /&gt;realismo sucio de los últimos tiempos y Texas y la Ciudad de México). Ante&lt;br /&gt;nuestros ojos aparece otra parte del enigma que se ha venido conformando sin que&lt;br /&gt;demos demasiada atención, a pesar de que se nos ha dado desde el título y con&lt;br /&gt;referencias constantes. Victoria completa la amplia gama que va de la feminidad&lt;br /&gt;a la masculinidad. En el relato el desenlace suele ser fugaz, en la novela&lt;br /&gt;requiere de mayor pulso y desarrollo, pues de cualquier manera se deben anudar&lt;br /&gt;los hilos sueltos. Frente al fulminante relámpago del texto más breve se observa&lt;br /&gt;un relampagueo que cobija nuestras expectativas creadas a lo largo de la&lt;br /&gt;lectura.&lt;br /&gt;En realidad Ojeda se detiene frente a Marcelo (90 páginas), frente a&lt;br /&gt;Victoria muerta y vista por el médico legista (40) y frente a Marcelo/ Marcela y&lt;br /&gt;Erubiel felices (70) y los tres bloques tienen independencia y dependencia con&lt;br /&gt;respecto al todo, lo que nos recordaría a parte de su producción narrativa&lt;br /&gt;anterior, aunque ahora más con la cara hacia la novela.&lt;br /&gt;El primer bloque&lt;br /&gt;pega primero y pega dos veces, nos envuelve y nos incita a tomar partido, a&lt;br /&gt;olvidarnos de lo que se nos ha prometido. La voz que precisa el contorno de&lt;br /&gt;Marcelo siempre entre dos posibilidades, imponiéndose la más “objetivamente”&lt;br /&gt;perversa a partir de su entrada a la milicia y su crisis en los días anteriores&lt;br /&gt;a la Navidad de 2007 que terminará con un accidente cerca de Ciudad Valles y con&lt;br /&gt;la muerte de Victoria, momento en que ya no podrá escapar ni a la muerte de la&lt;br /&gt;cónyuge ni al regreso de la otra parte interna: “borrar de tu mente al otro, el&lt;br /&gt;yo que teme y se conduele, suplantarlo con el que se oculta y planea, arrinconar&lt;br /&gt;la conciencia y dejar que fluye el instinto remodelado para imponerse en la&lt;br /&gt;guerra”.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftn3" name="_ftnref3"&gt;[3]&lt;/a&gt; La voz explícita y la voz silenciosa pero allí permiten&lt;br /&gt;una defensa de la parte inocente de ese niño desnudo que tuvo que sobrevivir de&lt;br /&gt;acuerdo a la ley de la selva.&lt;br /&gt;El segundo bloque opera como un descanso&lt;br /&gt;dentro del vértigo narrativo y es puente distractor. Distractor porque enfría al&lt;br /&gt;lector en torno a Marcelo, pero también porque centra todo en la relación&lt;br /&gt;Marcelo-Victoria y el convidado de piedra, el médico que sólo podrá contemplar&lt;br /&gt;enteramente desnuda a su vieja novia de pueblo en la plancha del servicio médico&lt;br /&gt;forense. Pero también allí se conoce la única vacilación moral de Victoria y el&lt;br /&gt;precio que se autocobró y cobró a los demás “Óyeme bien, Fernando Carrillo, no&lt;br /&gt;quiero que me vuelvas a dirigir la palabra en la vida. Déjame en paz para&lt;br /&gt;siempre. Olvídate de mí. ¿Acaso no te avergüenzas?”.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftn4" name="_ftnref4"&gt;[4]&lt;/a&gt; La hermosura de Victoria no merecía tal ultraje por parte&lt;br /&gt;de ella misma. Es aquí donde opera la sabiduría de Bellinger, citado en el&lt;br /&gt;epígrafe y el eterno “fin justifica los medios” que no tuvo sólo presencia en el&lt;br /&gt;campo de la política pública. Los carabinieri estuvieron en todos partes.&lt;br /&gt;Literariamente este hecho equilibra, balancea a los personajes. &lt;br /&gt;En el&lt;br /&gt;tercer bloque Marcelo ha despertado, ha tocado los límites terrestres en que se&lt;br /&gt;encuentra y se entera de la muerte de Victoria y ha de avisar a su hijo del&lt;br /&gt;deceso y sabrá por fin que el vástago ha cambiado de sexo y mantiene una&lt;br /&gt;relación amorosa, plena con su pareja: “Y en ese momento sintió por primera vez&lt;br /&gt;el roce de una mano tibia y firme, los dedos de Erubiel posándose sobre los de&lt;br /&gt;ella”.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftn5" name="_ftnref5"&gt;[5]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Marcelo ha salido de La Huasteca, adolescente, ha&lt;br /&gt;emigrado a Estados Unidos y ha sufrido la parca tutela de su padre y su&lt;br /&gt;desafiliación al enrolarse en el Ejército de los  Estados Unidos. En el&lt;br /&gt;entrenamiento ha jugado su resto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de entonces, enfrentando&lt;br /&gt;ese reto, llevaste tu vida por un rumbo del  que poco te has querido&lt;br /&gt;apartar: no tanto definido por técnicas de combate o armamentos, ni por&lt;br /&gt;conceptos de batalla o de enemigo; tampoco por discursos de políticos, arengas y&lt;br /&gt;órdenes de tus superiores; y mucho menos por colisiones entre países y fuerzas e&lt;br /&gt;ideas. Porque para ti todo se redujo al hecho de haber recibido un&lt;br /&gt;adiestramiento provechoso que te permitió al otro que eras y te convirtió en un&lt;br /&gt;perfecto predador&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn6" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftn6" name="_ftnref6"&gt;[6]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  El punto de separación o de&lt;br /&gt;acallamiento es la canción del bikini amarillo. Es en el momento de la&lt;br /&gt;instrucción militar. De allí saldrá boina verde.hacia Vietnam y descubrirá sus&lt;br /&gt;habilidades de inteligencia, por lo que podrá aprovechar éstas en instrucción de&lt;br /&gt;fuerzas de otros países y contrabando de armas y otras hermosuras de ese tipo,&lt;br /&gt;contando con un marco decente de padre de familia y esposo.&lt;br /&gt;Al accidentarse&lt;br /&gt;en la Navidad de 2007 Marcelo no podrá detener su regreso no sólo al origen sino&lt;br /&gt;a una realidad que lo ha rebasado. Si bien es cierto que él ha estado del lado&lt;br /&gt;de los poderosos, también es cierto que al mover las formas tradicionales de&lt;br /&gt;delinquir y explotar también han movido las respuestas de la sociedad a los&lt;br /&gt;diversos problemas. Tal es el caso de las alternativas sexuales y de las&lt;br /&gt;prácticas heterodoxas.&lt;br /&gt;Sólo de esta manera es que es posible asimilar ese&lt;br /&gt;contorno de Marcela, quien ha asumido su sexualidad y ha dado los pasos&lt;br /&gt;necesarios para estar bien consigo misma y ha contado con el apoyo de la mamá,&lt;br /&gt;quien ha fraguado el viaje desde Texas para que Marcelo conozca la nueva&lt;br /&gt;presencia de su hijo.de cualquier manera, lo sabremos, es la historia de un&lt;br /&gt;barquito de papel.&lt;br /&gt;Creo que una virtud del texto de Ojeda es el dejar ser a&lt;br /&gt;los personajes, presentarlos desnudos, sobre todo al que pareciera el&lt;br /&gt;responsable de todo, pero quien sabemos su pasado, los agravios recibidos, los&lt;br /&gt;engaños, la violencia y que tiene que cargar sobre su doble apreciación del&lt;br /&gt;mundo la muerte del amigo que insulta a la madre llamándola “Taquera”, palabra&lt;br /&gt;que provocará la ira de Marcelo  al salir del Restaurante y perseguir a los&lt;br /&gt;jóvenes, sin saber que entre un autobús y un camión de redilas lo postrarán y&lt;br /&gt;llevarán de nuevo a la posible reconciliación ubicada más allá de todo&lt;br /&gt;maniqueísmo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. Los símbolos&lt;br /&gt;La novela recrea los&lt;br /&gt;pasajes de la memoria, pero maneja una serie de símbolos, unos de carácter&lt;br /&gt;lingüístico, otros de carácter pictórico, que la enriquecen y le dan una mayor&lt;br /&gt;densidad: La canción del bikini amarillo, el cuerpo desnudo, la adolescencia que&lt;br /&gt;sale a jugar su rol, las palabras perdidas, el contrasentido de la libertad del&lt;br /&gt;cuerpo tocado para adiestrar al cuerpo en situaciones límite: Taquera, acamayas,&lt;br /&gt;puntos de torcedura del destino de Marcelo. Y la presencia de El temerario y La&lt;br /&gt;muerte del Bautista en la vida actual de Marcelo. En primer lugar el cuadro de&lt;br /&gt;William Turner en donde se ve al buque insignia  de la armada británica&lt;br /&gt;siendo llevado a retiro por el pequeño remolcador de vapor: el gran guerrero ha&lt;br /&gt;caído y las nuevas energías lo someten como si fuera barquito de papel. Y en el&lt;br /&gt;caso del Bautista está en el apellido de la madre y de la hija. Así se cierra la&lt;br /&gt;pinza: la violencia, la inocencia y el producto, el hombre con energía de mujer&lt;br /&gt;y el hoy abierto a pesar de todo.&lt;br /&gt;Frente a la asfixia y la vida dedicada al&lt;br /&gt;poder o al orden, los padres, se abre la alternativa de ser a pesar de todos,&lt;br /&gt;incluso del tímido lector, que ah tuno, se deslinda por la vías de la forma de&lt;br /&gt;las costuras de la moral convencional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III. Los nexos&lt;br /&gt;La&lt;br /&gt;narrativa de Ojeda se planta de manera novedosa en la mejor prosa actual. Viene&lt;br /&gt;a mi memoria la novela La última hora del último día de Jordi Soler que&lt;br /&gt;transcurre en la zona cafetalera de Veracruz, con una comunidad de refugiados&lt;br /&gt;españoles que sufren las penalidades del trasterramiento y del agravio de los&lt;br /&gt;nativos y del sistema político de manera harto lejana del dulce mito de los&lt;br /&gt;Republicanos españoles protegidos por México.&lt;br /&gt;También en la novela de Ojeda&lt;br /&gt;se plantea el problema de la doble nacionalidad, del refugio de la patria nueva&lt;br /&gt;y de la pérdida de la identidad entre los engranajes de la ley de la selva&lt;br /&gt;actual. La Ciudad de Oro ha devenido en la pérdida de identidad y la entrada a&lt;br /&gt;las ruinas de la existencia. También en ella, en El hijo del coronel se mata el&lt;br /&gt;mito de la protección y la recepción amorosa de la nueva patria.&lt;br /&gt;Pero además,&lt;br /&gt;en el caso de la novela de Ojeda se va a la ruptura temática. Si los dos&lt;br /&gt;primeros bloques se asiste a un golpeteo sobre el lector tradicional y a sus&lt;br /&gt;ardides, en el tercer bloque se muestra una nueva posibilidad, inesperada hasta&lt;br /&gt;hoy en los moldes de la narrativa, que han transitado si acaso por los modelos&lt;br /&gt;una herencia de catecismo penitenciaria o de un realismo sucio que se decapita&lt;br /&gt;en una nueva sanción moral que se hunde en la tradición: la forma es&lt;br /&gt;contenido.&lt;br /&gt;He llegado a esta relación no de manera arbitraria, sino a partir&lt;br /&gt;del Guernica  de Picasso y de los epígrafes de la novela, todos éstos de&lt;br /&gt;escritores españoles, lo que nos lleva a preguntarnos por su significado. &lt;br /&gt;Me lo quedo de tarea.&lt;br /&gt;Yo en este momento sólo diría que el vértigo narrativo,&lt;br /&gt;que la construcción de dos asuntos que forman parte del mismo y distraen al&lt;br /&gt;lector, el manejo de los símbolos y el tratamiento temático desafiante en su&lt;br /&gt;parte final, ponen a David Ojeda en la punta de la novelística actual,&lt;br /&gt;acercándose a zonas perfectamente delimitadas, pero que rebasan con mucho su&lt;br /&gt;territorio y nos adentran en el misterio del hombre y en los grilletes con que&lt;br /&gt;hasta ahora ha sido sancionado por parte de la intelectualidad. Quisiera&lt;br /&gt;terminar estas líneas de nueva cuenta con Bert Hellinger:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así entendí que los sentimientos de inocencia y de culpa únicamente son útiles en el&lt;br /&gt;marco de determinados límites, y que inocencia y culpa no son lo mismo que bueno&lt;br /&gt;y malo. También aquí empecé a mirar más detenidamente. Vi que existían muchas&lt;br /&gt;formas de experimentar la culpa y la inocencia, y que ambas servían a diversos&lt;br /&gt;fines, por ejemplo al vínculo y a la compensación entre dar y tomar. Estos fines&lt;br /&gt;se complementan y también se contradicen, como es el caso entre la justicia y el&lt;br /&gt;amor. Así, la inocencia en el lado de la justicia frecuentemente se convierte en&lt;br /&gt;culpa en el lado del amor, y viceversa.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn7" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftn7" name="_ftnref7"&gt;[7]&lt;/a&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;[1]&lt;/a&gt; David Ojeda, El hijo del coronel, México, 2008, Tusquets, Andanzas, p. 22.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftnref2" name="_ftn2"&gt;[2]&lt;/a&gt; Bert Hellinger, El centro se distingue por su levedad. Conferencias e historias terapéuticas. Barcelona, 2006, 3ª impresión, Herder, p. 13.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftnref3" name="_ftn3"&gt;[3]&lt;/a&gt; David Ojeda, Idem, p. 19.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftnref4" name="_ftn4"&gt;[4]&lt;/a&gt; Ibidem, p. 137.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftnref5" name="_ftn5"&gt;[5]&lt;/a&gt; Ibidem, p. 157.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn6" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftnref6" name="_ftn6"&gt;[6]&lt;/a&gt; Ibidem, pp. 19-20.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn7" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftnref7" name="_ftn7"&gt;[7]&lt;/a&gt; Bert Hellinger, Idem, p. 14.&lt;/blockquote&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-2490722944455886700?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/2490722944455886700/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=2490722944455886700' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/2490722944455886700'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/2490722944455886700'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2008/08/el-hijo-del-coronel-la-verdad-esta-en.html' title='El hijo del coronel: la verdad está en otra parte'/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-7709841768460053917</id><published>2008-06-05T20:42:00.000-05:00</published><updated>2011-02-22T05:05:31.650-06:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-7709841768460053917?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/7709841768460053917/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=7709841768460053917' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/7709841768460053917'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/7709841768460053917'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2008/06/blog-post.html' title=''/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-7432498454570887869</id><published>2008-06-05T08:34:00.000-05:00</published><updated>2008-06-05T08:41:39.383-05:00</updated><title type='text'>Huyan: Aquí nadie es inocente. Escenas de prensa</title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;Huyan: &lt;strong&gt;Aquí nadie es inocente. Escenas de prensa&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;Y no existía salida alguna en verdad&lt;br /&gt;Francisco Javier Mares&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;I&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;He tenido la ventura (desventurada) de tener ante mis ojos las galeras del libro de Francisco Javier Mares Aquí nadie es inocente. Escenas de prensa, de inminente publicación por Tlacuilo editores. Ventura porque desvela una realidad que a menudo ignoramos o pretendemos ignorar. Desventurada porque desde el título se da uno cuenta de que ha adquirido boleto de implicación.&lt;br /&gt;El libro es intenso, sobre todo en su segunda parte, donde la noticia policíaca se torna casi obra de ficción, relato sabroso, a veces estructuralmente muy cercano al buen relato literario, pero con la prioridad de no cerrar la puerta al texto, sino de mandar al lector a confrontar lo que se dice con las calles que recorremos de manera cotidiana.&lt;br /&gt;La primera parte tiene otra virtud. Es más frío, es una especie de boomerang donde desde el pasado se confirma el futuro, esto es el presente.  Aquí a mí me gana el morbo y no salgo defraudado. Son entrevistas a políticos, disecciones de los cambios de rumbo y del bonapartismo que los que vivimos en Zacatecas pensamos era exclusivo de Ricardo Monreal Ávila y que en Guanajuato se confirma con el vertiginoso ascenso del actual gobernador, para no mencionar a aquel que vive por los rincones del Estado de Guanajuato.&lt;br /&gt;La tercera parte es una miscelánea en donde se funden los dos niveles anteriores, pero además se da paso a un análisis más sereno de la vida que se disecciona en todas las páginas del libro. Es una miscelánea donde se asiste a un panorama de vida cultural sin soltar la presa y sin dejar de acudir a mordientes páginas con problemas vitales. Aquí el ensayo y el relato se huelen y se leen.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;II&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;He dicho que la primera parte es una especie de Cuando el destino nos alcance. Y eso ya pasó. Asistimos así a la entraña de la antigua clase panista (en la voz de Luis Manuel Aranda), su civilidad y capacidad negociadora. Es la alfombra que se tendió para los nuevos panistas, pero es la lógica que posibilitó el ascenso a la gubernatura y, en gran medida, el amarre del precioso paseo por los Pinos.&lt;br /&gt;Las entrevistas a Heberto Castillo y a Andrés Manuel López Obrador hablan de los oficios de Cárdenas por imponer su línea contra viento y marea y las palabras de Navarrete acaso presagian el destino que les espera a la vuelta de la esquina. El Rey ha muerto. ¡Viva el Rey! ¿Será cierto que la primera es drama y la segunda comedia?&lt;br /&gt;Del bonapartismo del oficio en los medios a la comunicación social, a la dirigencia del partido y la gubernatura, mejor ni apostar porque cuadre con las asperezas del Zorro.&lt;br /&gt;Y cierto, no hay inocentes. La mirada se nubla cuando ve la suerte de El Guaje, de su dirigente, y la puñalada que tiene que venir de dentro, vía la ruptura, para no tener que llenar las calles del centro de piedras y de titulares de ocho columnas contra la maldad que avanza y nos arrebata la ciudad tan católica y tan fiel a sí misma.&lt;br /&gt;De la sección policíaca, la segunda, la más candente, desde mi modesto punto de vista, es de elogiar su ritmo y su construcción, lo que la pone lejos, de calle, de la noticia amarilla o roja que no pasa del cachondeo con lo frívolo. La técnica de Mares permite ver la realidad desde diversas perspectivas. Para empezar, no se trata de un fenómeno de buenos y malos. Malos los hay desde la sección anterior, y si no véase la pulcritud corrupta de los de cuello blanco que cobran por revisar o leer o corregir o váyase a saber por qué, pero cobran y bien. Y consta en actas.&lt;br /&gt;Entonces en las crónicas de Mares se ve una realidad compleja, una sociedad golpeada y golpeadora, un ejercicio de la autoridad pendenciero, dado a la mentira y a la comodidad, arbitrario e injusto.&lt;br /&gt;Puede tratarse de la construcción de una versión de hechos, del intento fallido de unos pelaos por escaparse del penal o del atrapamiento de un joven que huye o de una mujer asesinada cuyos acontecimientos no cuadran o se vive en la dimensión desconocida.&lt;br /&gt;Lo demás es libros, lucha libre, suicidios. La vida igual de complicada sea desde el comentario bibliófilo, desde el vuelo del vampiro canadiense, de los pasos por el Coecillo arrebatado, igual de cabrón, pero ya otro, o el desamparo frente a “Blanca —su cuerpo inerme— fue descubierta a las siete de la noche con cincuenta minutos, al regresar del trabajo su padre, de oficio zapatero. Se había encerrado a las seis de la tarde”.&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El edén subvertido, el ego angustiado, la responsabilidad sartreana una vez que libremente me he metido a los textos de Mares. Se sufre y más los que ya no pueden salir de los textos o de la muerte. La política seguirá su camino negociador, salpicado de refranes y pleitos entre jacobinos y cristianos, pero la nota roja seguirá arrojando muertos, presos, inocentes sepultados.&lt;br /&gt;El libro es excelente, hay que leerlo. Lo que me parece más relevante, al final de cuentas, es que se pueda leer independientemente de su origen, que cobre vida por sí mismo en la totalidad y en cada una de sus partes. El libro reivindica al periodismo de calidad, pero sobre todo, se convierte en voz poderosa sobre un estado de cosas que hay que reexaminar y mantener en la memoria. Es de agradecerse la entrega a ese Tlacuilo terco y matrero. Salud.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-7432498454570887869?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/7432498454570887869/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=7432498454570887869' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/7432498454570887869'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/7432498454570887869'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2008/06/huyan-aqu-nadie-es-inocente-escenas-de.html' title='Huyan: Aquí nadie es inocente. Escenas de prensa'/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-1897269414548462620</id><published>2008-04-18T17:02:00.000-05:00</published><updated>2008-04-18T17:12:02.685-05:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="center"&gt;Puertas&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;br /&gt;A Juan Carlos Pinto Márquez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la Mansión del Alma vagan las Pasiones&lt;br /&gt;—bellas mujeres cubiertas con sedas&lt;br /&gt;y coronadas de zafiros.&lt;br /&gt;Desde la puerta de la mansión hasta lo más recóndito&lt;br /&gt;De todas las estancias se enseñorean. En la mayor&lt;br /&gt;—la noches en que hierve la sangre—&lt;br /&gt;danzan y beben con los cabellos al viento&lt;br /&gt;Constantino Cavafis&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;[1]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La puerta se cerró detrás de ti&lt;br /&gt;y nunca más volviste a aparecer&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;dejaste abandonada la ilusión&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;que había en mi corazón por ti&lt;br /&gt;Luis Demetrio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;Puerta/literatura&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La literatura es algo más que letras. Es algo más que referencialidad; de hecho, es su suspensión. Es algo más que libros. Es provocación a la sensibilidad y al cerebro. Es un umbral a mundos posibles y a mundos reales. Es un juego interesante y siempre lleno de sorpresas, de ires y venires. Imposible delimitarla del todo; además de empobrecerla, el vano intento nos rebasaría sin remedio. Las letras van una a una, frente al lector, forman palabras, después oraciones, párrafos; del eje sintagmático se pasa al paradigmático: selección y combinación, combinación y selección, la  actuación pica y huye amparada en la competencia; se borran los caminos de la tinta y llevan a lo representado: no al mundo exterior, al mundo construido, a la nueva referencia ahora sí, desde la letra: olores, recuerdos, caricias, personajes, miradas de pasión, casas, exquisitos platillos, amores, declaraciones letales, odios, lances, asesinatos, traiciones, besos, reverencias, lealtades, despedidas, bufones, tiranos, ceremonias, costumbres, leyendas, ritos, cobran vida.&lt;br /&gt;¿Podemos negar la realidad del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, de la  dolorosa orfandad del Pip de Charles Dickens, del cuerpo destrozado de Ana Karenina después del paso del tren, de las sorpresas recurrentes de Las Ciudades invisibles de Calvino o la joroba del triste enamorado de Notre Dame? ¿Podemos negarle viabilidad a la visita al infierno existencial y etílico, más allá de Cuauhnahuac y los volcanes, de Geoffrey Firmin en Bajo el volcán, a la vida hecha bicho de Gregorio Samsa o al deseo de conocer al padre y cobrárselo caro de Juan Preciado? ¿Podemos olvidar el crujir del esqueleto de Polonio ante la inflexible espada de Hamlet o el tronar de los huesos de difuntos frente a la cercanía de la lluvia en Pedro Páramo?&lt;br /&gt;Desde mi limitada perspectiva, por ejemplo, en el cuento “Casa tomada”, de Julio Cortázar, se sintetizan el mundo real y el mundo posible. Primero el autor parece separarlos: el cotidiano, real (así sea literario), movimiento se acorta porque varias partes del hogar han sido tomadas con constancia: es la enigmática amenaza y el tortuoso avance del mundo posible. Pero éste copa del todo al personaje y sólo le queda abrir la puerta para escapar del territorio expropiado, despedirse de lo que ha sido —al menos eso creía— suyo, deshacerse de las llaves y caminar en busca de rumbo.&lt;br /&gt;La pregunta es: ¿en la calle está dentro del mundo real o dentro del mundo posible? Una pregunta más: ¿el avance del mundo de la nada sobre el reino de fantasía, en La historia interminable, pertenece al mundo real o al mundo posible? En todo caso, la paradoja nos alcanza: el mundo posible se ha convertido en mundo real. O como ha dicho Mario Vargas Llosa, el mundo más inverosímil y mentiroso (mundo posible) puede llegar a ser el más verdadero (mundo real).&lt;br /&gt;Recuerdo y recupero ahora, gracias a la generosa labor compiladora de Edmundo Valadés,&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;[2]&lt;/a&gt; la importancia de la puerta en el cuento “El banquete funerario”, del escritor turco Cevdet Kudret (Estambul, 1907). El aguador ha resbalado y caído, ha muerto y ha dejado a la esposa y a dos hijos en la extrema miseria. El futuro y el presente se cierran como una puerta sin contorno. Del pasado llegan los días pobres y, sin embargo, felices en que el agua era un sustento y daba solidez a la familia. En un arranque de tierna rabia, la viuda se queja de no haber robado un poco más del vital líquido cuando la contrataban para lavar ropa &lt;br /&gt;De la calle en que viven y de la cual han vivido, tanto el hoy hombre muerto como la esposa, se pasa al espacio en donde se celebran las exequias. Del mundo líquido del agua que les ha servido para sobrevivir y que les ha juzgado esa trastada, se arriba a la sequedad de las consecuencias de la tragedia.&lt;br /&gt;Después viene el encierro, el recogimiento obligatorio. La pena impera, hay que sufrirla, hay que purgarla. La acción transcurre con una puerta de por medio. Detrás de ella está la familia que ha perdido el soporte. Los primeros días llegan los platillos, no hay problema, alguien piensa por ellos.&lt;br /&gt;Después el desgaste avanza, se limpia la despensa, se vacían los bolsillos, viene la espera de que se abran las puertas vecinas con las ricas viandas que, siguiendo la tradición, además de borrar las diferencias sociales, reconcilian con la vida o, según se vea, obligan a existir mientras se retoma el ritmo con la pena encima; afuera está el tráfago sin descanso y las reglas absurdas. Como aquella —quizá tan absurda como la de enviar alimentos— de que no es propio que la viuda trabaje en esos días de luto, no es sensato ni decoroso que se le distraiga de su pena.&lt;br /&gt;Así, en el aislamiento auto-obligado y/o obligatorio, los cuerpos son sometidos y la puerta trae los ruidos de los otros, pasos, voces, los magnifica; mete y saca olores, aromas de dos mundos; introduce vientos de la calle y recoge tempestades mentales; permite en sus rendijas el paso de la luz, interrumpido por el movimiento de los hombres y es la luz también lo que se eclipsa, la bujía interior. Luz y oscuridad: el acertijo. Es un nuevo pulso, más cercano a la latencia que a la normalidad vital.&lt;br /&gt;Si detrás de la puerta la muerte se acerca y por lo tanto la vida está en litigio, transformada la casa de rutinaria cobija en potencial sudario y sarcófago, delante de esa misma puerta está la vida. Alguien dirá es un simple (a)según: adentro con la vida en peligro de muerte; afuera con la muerte en vida.&lt;br /&gt;Dos sucesos son fundamentales. De uno se sale en apariencia, del otro no. En éste los dos niños oyen venir al vendedor de pan, imaginan esa masa sabrosa, vaporosa, reparadora. La madre también lo percibe. No hay dinero. La mujer idea una estratagema para dar una tregua a su apetito y al de sus críos. Podrá pedir fiado, podrá con el simple mostrar su dolor y su estado (todos lo saben, todos lo comparten), conmover al dueño de ese producto salvador.&lt;br /&gt;Todo consistirá en abrir la puerta, salir, interceptar, hablar, sorprender y una amplia variedad de panes estará en sus manos y prontamente en la boca de sus niños y en la propia. Debe esperar el momento propicio, el único en que obtendrá la presa de trigo. Así se agranda el ritmo y el pregón del comerciante, hasta llegar a igualar los latidos del corazón, los suspiros, de la viuda.&lt;br /&gt;Llega el instante, no se detiene, y pasa y se aleja con vértigo. No se ha atrevido a abrir, a pedir. El pan escapa con todo y aroma, suavidad y esperanzas. Es la primera vez que la puerta se constituye en un obstáculo para salir y por ende para la salvación y deviene en inicial entrada al sepulcro de los vivos.&lt;br /&gt;No se da por vencida, por ardides no para. Tiene que cumplir con la labor de madre y padre a la vez. La misma puerta se abre y se cierra para que el hijo mayor salga, en medio de un tiempo de los mil demonios, a pedir fiado a la tienda. Ahora ella no duda, da claras instrucciones. El que titubea es el niño: se ha apoderado de él el complejo de culpa, el peso de la vergüenza al pedir, la tapia de la conciencia que condena antes de tiempo. Aún ganan los escrúpulos sobre los instintos: la mísera victoria de la cultura. Se apena, pierde la ya de por sí escasa confianza y en lugar de obedecer la estratagema materna inventa una mentira: se le ha olvidado el dinero.&lt;br /&gt;El tendero no se conmueve, aunque sabe su tragedia (todos la saben, todos la comparten, todos la respetan, pero el negocio es frío, no sabe de esas cosas. La tradición tiene sus cauces y ahora corren con sus claros límites). También aquí ganan los escrúpulos sobre los (buenos) instintos. La pena ajena es menor que su ganancia de comerciante. El hijo cruza dos puertas. O más bien tres, porque la última, sólo para él, es la de la enfermedad y la muerte.&lt;br /&gt;En realidad abre una cuarta puerta que no lo incluye, la de la tregua. Aún frente al muro sin salida se abre una pequeña salida, acaso el agujero para un roedor. Como Moisés, no verá la tierra prometida, pero al menos trabajará para que madre y hermano caminen hacia ella.&lt;br /&gt;Lo dice el niño más pequeño con crudo realismo: ¿se morirá mi hermano?&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftn3" name="_ftnref3"&gt;[3]&lt;/a&gt; ¿Nos traerán comida de la casa rica?, ¿volverán en esos días de muerte, luto y llanto, los más sabrosos bocadillos de la casa elegante del vecindario? ¿La adecuada administración de los recursos permitirá sortear la tormenta y arribar a cielo claro o es tan sólo la desgracia que juega al gato y al ratón con sus víctimas?&lt;br /&gt;El cuento está lleno de paradojas (el mismo título es una muestra: banquete funerario: vasta, exquisita, comida de muerte o la muerte como alimento delicioso), pero la puerta se abre y se cierra en torno a los personajes. Una vez que la desgracia cae, los hechos se agravan. No hay alternativa, es cosa de días. Quizás la astucia o la costumbre permitan a los personajes escapar al final definitivo y tener un periodo de gracia para dar la lucha. Después de todo el mundo posible se presenta como más real: sobrevivirán. Cierto, intranquilo lector, no sufras; osado escribano, no sudes: seguirán en el mundo.  En todo caso cerremos la puerta con premura, suspendamos el peso de ese mundo sobre el elctor: sólo se trata de un cuento. Para colmo es de un turco.&lt;br /&gt;Jorge Luis Borges habló de senderos que se bifurcan siempre; imposible estatizar, reducir el viaje a una sola opción. Franz Kafka modelizó en América un pasillo con puertas cerradas, inquietantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Karl tuvo que proteger la llama con la mano, deteniéndose además a menudo para que se recobrara la llama sofocada. Avanzaba lentamente, por lo que el camino le pareció doblemente largo. Karl había pasado ya por largos trechos de paredes que carecían totalmente de puertas; no podía uno imaginarse qué había tras ellas. Luego sucedíanse las puertas una tras otra; trató de abrir varias, pero estaban cerradas.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftn4" name="_ftnref4"&gt;[4]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ambas situaciones impera el criterio de la selección. La literatura no simplifica el camino, nadie aprende en el andar del otro. Además, nada es fácil, todo implica una actividad y una decisión. Al final de cuentas pasar del mundo real al mundo posible, y la literatura lo pone de manifiesto, es cosa lúdica, el tronar de dedos del hada o el tenebroso, azaroso, girar de la rueda de Fortuna.&lt;br /&gt;¿Cuál es la importancia del mundo posible? Una realidad que está más allá del yo y de la colectividad, una puerta para acceder a otros espacios. Está en la realidad mental, en nuestros vagabundeos por las posibilidades más extremas; pero sobre todo en esa realidad de palabras que es la literatura, que permite ser puerta de entrada o de salida a la redención de la existencia. Lo mismo el mundo nos persigue y buscamos la calidez detrás de nuestra puerta, que el pequeño universo del hogar se convierte en prisión, antesala de la muerte.&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;Puerta/historia/ciudad&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A escasas horas de que el sol cayese el viajero podía ver calmados sus temores ante la ciudad amurallada y una o varias puertas. El miedo era mayor si el desplazamiento era casual, disminuía en los viejos tiburones de tierra. Tan a la vista y aún tan lejos. Allí había refugio u hogar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El nombre latino, Monasterium, hace pensar en un lugar de paz y retiro del mundo.&lt;br /&gt;Münster, por el contrario, pide ser marcada a fuego.&lt;br /&gt;Nueve puertas para entrar. En cada una de ellas tres cañones: paredes gruesas, pasos estrechos.&lt;br /&gt;Cuatro torreones bajos y macizos sobresalen hacia los cuatro puntos cardinales para ceñir a modo de avanzadilla la ciudad.&lt;br /&gt;Unas murallas que pueden ser recorridas por tres hombres uno al lado del otro la ciñen enteramente.&lt;br /&gt;El agua del foso es el curso desviado del río Aa que divide en dos la ciudad.&lt;br /&gt;El foso es doble, agua negra delante del primer cerco de muralla y agua negra detrás, salvada por unos puentecillos que dan acceso al segundo cerco, éste más bajo, caracterizado por una torres chatas.&lt;br /&gt;Inexpugnable.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftn5" name="_ftnref5"&gt;[5]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En algunos periodos de predomino rural, los castillos se convirtieron en fortalezas que eran verdaderas ciudades. Fuera feudo o ciudad el destino, durante la jornada el caminante había imaginado las posibilidades y siempre aparecían como final los rostros conocidos u hospitalarios, la calidez de la posada, los leños,  el líquido que limpia, el alimento que nutre cuerpo y alma y un lecho reparador. Pero detrás de todo estaba el miedo a la rapiña (unas veces era la naturaleza, otras era cosa de hombres), a lo inesperado y el terror a perderse y quedar a merced de algún misterioso personaje. Había que darse prisa. Era sabido que durante la noche el acceso al cobijo era imposible:&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn6" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftn6" name="_ftnref6"&gt;[6]&lt;/a&gt; allá y la suerte del infortunado viajero que se pusiera al alcance del mismo demonio. Se trataba de puertas físicas, no de las del corazón. Después la ciudad se abrió, aunque en muchos lugares ante el avance de los enemigos o de las bestias se mantuvieron los accesos controlados.&lt;br /&gt;El mar también tenía sus refugios, sus descansos. Pienso en y rememoro la ciudad de Campeche y su Puerta de Tierra. El puerto y la puerta. Por lo general dos brazos de tierra se abrían ante el viajero, espacio donde la bravura del mar amainaba, muñones desde donde se podía controlar las entradas y salidas de barcos. El mar por fin topaba con vegetación, con montañas. El suelo era propicio para la entrada ligera de los marinos. Con la riqueza vinieron los piratas, los asaltantes y la ciudad hubo de tomar providencias, no contra los caminantes de tierra adentro (eran harina de otro costal), sí contra los que seguían la senda del cisne. Se levantaba la muralla, la defensa y, por supuesto, la puerta, otra vez la seguridad y el descanso.&lt;br /&gt;Más acá, dentro de la ciudad moderna, la desdivinizadora, con todo y sus mixturas, cerradas por la noche, las puertas permanecían abiertas en el día. Aún nos tocó la gentileza de los pueblos con calles estrechas y puertas abiertas. En algunas casas señoriales la puerta principal estaba sin cerrar y dentro había un cancel. Entre ambas aduanas el viandante podía descansar o aliviarse de los rayos del sol. No era raro que la gente pidiera agua y en algunos casos se podía disponer de una tinaja de barro cubierta con una tapadera y una olla para el peregrino. Podía haber contacto o no con los habitantes de las casas. Las puertas estaban ahí disponiendo el suave ritmo de la vida y dejando salir los aromas de alimentos y sustancias procesadas en el seno del hogar. Por la noche, las puertas se cerraban y cada quien provocaba al destino y corría su suerte si caminaba por las calles.&lt;br /&gt;De Guanajuato, ciudad de prosapia, conservo dos recuerdos en torno a las puertas. El primero se refiere a una particularidad, por lo menos del barrio de Salgado (frente al penal y frente a la Alhóndiga de Granaditas, ella misma con una puerta histórica y/o legendaria). Los baños estaban a la entrada, de tal manera que no era raro que una hoja del zaguán se abriera para cubrir al personaje que despejaba el cuerpo. Suelo recordar esas sesiones en que mi tía o mi abuela, su hermana, conversaban de los recientes sucesos de sus vidas, de los lejanos tatuajes de la infancia, mientras una de ellas se escudaba tras una de las hojas de la puerta. Extraño espacio en donde se podía escapar de los oídos policíacos dentro de la familia. Por lo demás no era un capricho, ni un ejercicio de extraña gimnasia, tenía que ver con la falta de cañerías de la ciudad. De pronto dejaron las fosas sépticas (en algunos casos era imposible perforar el cerro) y se conectaron a las aguas negras que pasaban por el frente de la calle y que poco a poco fueron cubiertas con losas resistentes que, no obstante, dejaban oír debajo un sonido de aguas en fuga.&lt;br /&gt;El otro recuerdo aún persiste, así se haya estrechado cada vez más. La Central Camionera cierra sus puertas alrededor de la media noche e impide la entrada y salida de viajeros por ese medio. Se trata de una puerta invisible, retén relativizado por autos y taxis, materializada dentro de mi vivencia en las puertas de madera de la vieja central.&lt;br /&gt;Por último, he de decir que soy de una ciudad que tiene un arco triunfal coronado con un león. Se trata de una simbiosis o de un sincretismo, no sé cuál sea la palabra adecuada. El primer motivo es evidentemente épico, aunque no se refiere propiamente a un ejército triunfador. Es en conmemoración de los héroes de la Independencia aunque en él se han subsumido diversas intenciones. El segundo es mera presunción y tiene que ver con el nombre de la ciudad. Total que, a reserva de ser grosero, se trata de un recibimiento amable. El edificio es de cantera y no tiene gran valor arquitectónico; sin embargo, habrá que decir que es de lo mejorcito en una ciudad que se encargó de borrar sus mejores huellas en edificios públicos y particulares. Para las nuevas generaciones, dudo que represente algo que vaya más allá de un distintivo o un parque de aventuras. Para los cuarentones (y más) es el símbolo de la salida de y la entrada a la ciudad, es la puerta. Es probable, incluso, que los de mi generación hayan perdido la memoria y hayan sujetado sus referencias a la ciudad a los nuevos límites, pues el Arco ha quedado en la zona centro.&lt;br /&gt;Yo no he perdido la memoria, lo juro, así sea sesgada.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn7" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftn7" name="_ftnref7"&gt;[7]&lt;/a&gt; Al fin exiliado voluntario de esa ciudad, de vez en cuando me repliego de mis quehaceres e imagino aquel plano de la infancia en que el castillo medieval tenía su salida por ese arco de triunfo. Lo más curioso es que la puerta existe más allá del edificio. La abro y viene a mi mente la infancia, la ciudadela breve. La cierro y me descubro viviendo en una ciudad con tantas puertas que me llevan a otra con tantas puertas que me regresan a esta otra ciudad en que hoy escribo.&lt;br /&gt;Se pueden recorrer las ciudades y reconocer en sus edificios su edad y su linaje. Se pueden conocer sus miedos y en sus confianzas. Así como de pronto se juzga el desarrollo de una ciudad por sus rascacielos y calles pavimentadas, se puede uno pasar viendo sus puertas. Detrás de ellas está el tiempo, ya no la realidad que encerraron.&lt;br /&gt;Es curioso, aquí se parte de una realidad real, pero su contenido sólo se podrá llenar con el mundo posible.&lt;br /&gt;¿Dónde estuvo la primera puerta zacatecana?&lt;br /&gt;¿Desde qué puerta se llevó a cabo el primer acto de espionaje a costa del vecino?&lt;br /&gt;¿Qué hubo detrás de esas puertas?&lt;br /&gt;¿Qué lágrimas, qué sonrisas se estrellaron en la dureza de la madera como los deseos de los personajes de “El banquete fuinerario”?&lt;br /&gt;¿Cuál fue la puerta que el Pípila quemó?&lt;br /&gt;¿Qué puerta, más matrera, se abrió o se cerró aquel aciago día para el Intendente Riaño?&lt;br /&gt;¿Qué puerta invisible le impidió a Hidalgo avanzar sobre la ciudad de México?&lt;br /&gt;¿Qué puerta le cerró Porfirio Díaz a García de la Cadena, de modo que lo metió de lleno a la otra historia?&lt;br /&gt;¿Qué puerta derribó el bazukazo de los vándalos en aquel troglodita año de 1968?&lt;br /&gt;¿Cuál es la puerta de Zacatecas?&lt;br /&gt;¿Cuáles son mis puertas, aquellas que me ligan a la literatura, a la historia, a la ciudad y a la vida?&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;Puerta/vida&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Trasponer la puerta. ¿Se entra? ¿Se sale? Salir a la calle, salir de la ciudad fortificada, llevando a la ciudad consigo, con sus fortalezas y flancos débiles. Allí quedan las puertas en territorios amados, resguardando la vivencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer cuando paseaba por mi barrio&lt;br /&gt;alejado del centro, pasé bajo la casa&lt;br /&gt;donde solía ir cuando era joven.&lt;br /&gt;El amor había poseído allí mi cuerpo&lt;br /&gt;con su maravilloso poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y habrá puertas que se abren, como manos cálidas o puños fieros, como brazos, como regazos o cadalsos, ciudades que encandilen y en sus entrañas nos den la oportunidad de la vida o de la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Y ayer&lt;br /&gt;Mientras andaba por la vieja calle,&lt;br /&gt;de repente se embellecieron por la magia del amor&lt;br /&gt;las tiendas, las aceras, las piedras,&lt;br /&gt;y muros, balcones y ventanas,&lt;br /&gt;nada quedó allí como antes era.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recurro ahora a la película Expresso de media noche. El preso ha matado a su carcelero. Lo que comenzó como una aventura juvenil que rayaba en la broma y se ha prolongado como una pena en la cárcel está a punto de desenlazarse. En el encierro, al borde del abismo, a casi nada de perderse entre la masa proscrita, aquella que da vueltas y vueltas sin cuestionar ni el giro ni el único sentido, resguardado por puertas y más puertas, el hombre ve en la los senos de la novia la otra puertecilla, la de la esquina velada del tejido divino. Al salir a ver esa parte grandiosa de la amada, le vuelve la sangre al cuerpo, la vida al alma. El norteamericano en Turquía, con las ropas de su víctima, camina hacia la puerta por donde salen los guardias. Alguien lo llama. El asunto ha terminado. Él voltea, sabe que la cárcel retornará más feroz. Sin embargo, lo protege la penumbra de la última parte del pasillo. No lo quieren detener, lo ayudan, le lanzan el llavero para que pueda abrir la puerta. El personaje de hombros encogidos se encoge más, luego va por las llaves que han caído unas gradas arriba, las levanta, se dirige a la puerta y abre. Afuera, con el deslumbramiento de la  luz plena, tiene otro problema, un carro militar se dirige hacia él; no, es sólo que pasa junto a él. Es una puerta más que traspone, después vendrá la frontera y la entrada a su país. Por lo pronto, el hombre salta de gozo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y mientras permanecía y miraba la puerta,&lt;br /&gt;y en pie me demoraba ante la casa,&lt;br /&gt;todo mi ser se abrió a la placentera&lt;br /&gt;y sensual emoción entregándose.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn8" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftn8" name="_ftnref8"&gt;[8]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las puertas de mi cuerpo y las puertas de mi alma: el brinco de etapa en etapa de la carne (el trauma en cuarentena, el deseo que llegó para quedarse y buscar satisfacerse plenamente), puertas que se abren y se cierran. Las puertas de la casa, espacio que cobija y que expulsa. Las puertas físicas y psíquicas del amor, un recuerdo y una caricia a la desesperanza. Las puertas de la ciudad querida, renegando de ella dentro, añorándola desde fuera. Las puertas de la historia: el caber o no caber con el suceder de héroes y dinastías. La siempre puerta sólo para encontrar otra puerta siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;[1]  C. P. Cavafis, Poesía Completa, 4ª edición, Alianza Editorial, col. Alianza Tres, núm. 93, Madrid, 1997, p. 264.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftnref2" name="_ftn2"&gt;[2]&lt;/a&gt; Edmundo Valadés (Compilación), Los mejores cuentos del siglo XX, PROMEXA, col. Las grandes obras del siglo veinte, México, 1979. pp. 455-463.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftnref3" name="_ftn3"&gt;[3]&lt;/a&gt; “—Porque entonces nos mandarán comida de la casa blanca”: Idem, p. 463.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftnref4" name="_ftn4"&gt;[4]&lt;/a&gt; Franz Kafka, América, Alianza Editorial/ Emecé, Libro de bolsillo, núm. 344, Madrid, 1971, p. 75.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftnref5" name="_ftn5"&gt;[5]&lt;/a&gt; Luther Blisset, Q, Mondadori, Literatura, núm. 142, Barcelona, 2000, p. 249.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn6" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftnref6" name="_ftn6"&gt;[6]&lt;/a&gt; Jean Delumeau, en su libro El miedo en Occidente, Taurus, col. pensamiento, Madrid, 2002, pp. 9-10, nos habla de una puerta especial para después de la hora. Conviene, pese a lo largo de la cita, reproducir el texto intercalado con observaciones de Michel Montaigne: “Durante el siglo XVI no se entra en Augsburgo fácilmente de noche. Montaigne, que visitó la ciudad en 1580, queda maravillado ante la ‘falsa puerta’ que, gracias a dos guardianes, filtra a los viajeros que  llegaban tras la puesta del sol. Éstos chocan primero con una poterna de hierro que el primer guardián, cuyo cuarto está situado a más de cien pasos de allí, abre desde su alojamiento gracias a una cadena de hierro que, ‘por un fuerte y largo camino y muchas vueltas’ retira una pieza también de hierro. Una vez pasado este obstáculo, la puerta se cierra de repente. El visitante franquea luego un puente cubierto situado sobre el foso de la villa, y llega a una pequeña plaza donde declara su identidad e indica la dirección en que ha de alojarse en Augsburgo. Con un toque de campanilla, el guardián avisa entonces a un compañero, que acciona un resorte situado en una galería próxima a su cuarto. Este resorte abre primero una barrera —siempre de hierro—, luego, mediante una gran rueda, dirige el puente levadizo “sin que de todos esos movimientos se pueda percibir nada: porque se guían por los pesos del muro y de las puertas, y de pronto todo vuelve a cerrarse con gran estruendo”. Al otro lado del puente levadizo se abre una gran puerta, ‘muy espesa, que es de madera y está reforzada con diversas y grandes hojas de hierro’. El extranjero accede por ella a una sala donde se encuentra encerrado, sólo y sin luz. Pero otra puerta semejante a la anterior le permite pasar a una segunda sala en la que, esta vez, ‘hay luz’ y en la que descubre un recipiente de bronce que cuelga de una cadena. Deposita en él el dinero de su pasaje. El (segundo) portero tira de la cadena, recoge el recipiente, comprueba la suma depositada por el visitante. Si no está conforme con la tarifa fijada, le dejará ‘templarse hasta el día siguiente’. Pero si queda satisfecho, ‘le abre de la misma forma una gran puerta semejante a las otras, que se cierra bruscamente cuando ha pasado, y ya le tenemos en la ciudad’. Detalle importante que completa este dispositivo a la vez pesado e ingenioso: bajo las salas y las puertas se halla preparada ‘una gran bodega capaz de alojar a quinientos hombres de armas con sus caballos para enfrentarse a cualquier eventualidad’. Llegado el caso se les manda a la guerra ‘sin el sello del común de la villa’”.&lt;br /&gt;Precauciones singularmente reveladoras de un clima de inseguridad: cuatro gruesas puertas sucesivas, un puente sobre un foso, un puente levadizo y una barrera no parecen suficientes para proteger, contra cualquier sorpresa, a una villa de 60,000 habitantes que es, en esa época, la más poblada y rica de Alemania.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn7" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftnref7" name="_ftn7"&gt;[7]&lt;/a&gt; “Más allá de seis ríos y tres cadenas de montañas surge Zora, ciudad que quien la ha visto una vez no puede olvidarla más. Pero no porque deje como otras ciudades memorables una imagen fuera de lo común en los recuerdos. Zora tiene la propiedad de permanecer en la memoria punto por punto, en la sucesión de las calles, y de las casas a lo largo de las calles, y de las puertas y de las ventanas en las casas, aunque sin mostrar en ellas hermosuras o rarezas particulares. Su secreto es la forma en que la vista corre por figuras que se suceden como en una partitura musical donde no se puede cambiar ninguna nota”, Italo Calvino, Las ciudades invisibles, 2ª reimpresión, 1995, Minotauro, p. 26.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn8" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftnref8" name="_ftn8"&gt;[8]&lt;/a&gt; Constantino Cavafis, Poesías completas, 19ª edición, 1ª reimpresión, 1997, Hiperión, col. Poesía, Madrid, p. 103, &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-1897269414548462620?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/1897269414548462620/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=1897269414548462620' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/1897269414548462620'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/1897269414548462620'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2008/04/puertas-juan-carlos-pinto-mrquez-en-la.html' title=''/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-4891789093462697782</id><published>2008-04-18T16:19:00.000-05:00</published><updated>2008-04-18T16:31:43.165-05:00</updated><title type='text'>Hey negro, ¿dónde estás?</title><content type='html'>Infausta labor, digna de zopilote o de buitre, hacerse presente en los decesos. Qué se les va a hacer. Se nos ha ido Aimé Césaire, el autor del grandioso poema "Cuadernos del retorno al país natal", editado en nuestro país, hace muchos años, por editorial Era. Las voces de la negritud. ¿Por qué no se reedito tan magna obra? Pasó de moda el tema, aunque no el autor, pues propiamente no estuvo de moda. Fue. Como Senghor, como Guillén. Rompieron las barreras de la raza y del racismo, abolieron los adjetivos en torno a la poesia. Césaire, desde Martinica supo amplificar y plastificar en nuevas rutas al francés y hacer legible la tragedia del hombre, su búsqueda de identidad y de raíces. En su voz se reconcilia el drama del negro, es cierto, pero sobre todo el drama del hombre: el periplo donde lleva su entorno y el regreso donde encuentra otra cosa y se extraña a sí mismo, no sólo por el cambio del terruño, también por el cambio de sí mismo. ¿Dónde estás, negro? Aquí entre nosotros, aunque seguramente habrá que releerte. ¿Dónde estás, Amé, Cesaire, en la lucha de los discursos?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-4891789093462697782?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/4891789093462697782/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=4891789093462697782' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/4891789093462697782'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/4891789093462697782'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2008/04/hey-negro-dnde-ests.html' title='Hey negro, ¿dónde estás?'/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-8250790870230039692</id><published>2008-02-18T17:45:00.000-06:00</published><updated>2008-02-18T17:52:39.348-06:00</updated><title type='text'>Tragos gratis para todos en La casa de citas</title><content type='html'>Me entero por la prensa que Alain Robbe-Grillet ha muerto. Y pienso que las dos últimas veces que he decidido insertar texto en el blog es por motivos fúnebres. Curiosamente son escritores que tienen nexos: Jalieta Campos y Alain Robbe-Grillet.&lt;br /&gt;En épocas en que Sartre era un demiurgo y un sacerdote que dictaba las características del campo literario francés, con el desgarramiento y la condición del hombre por delante, Robbe-Grillet aludió al poder del discurso y a la negación de la forma. Así se escurría del melodrama francés que endiosa a la inteligencia y nubla el entendimiento, en notable paradoja.&lt;br /&gt;Seguramente pesó el hecho de que frente al drama sartreano se elevara el no transcurrir de los nouveau romanciers, pero sin duda alguna la lucha era de miras mucho más elevadas y profundas de lo que siempre se banalizó. Ahora tanto Sartre como Robbe-Grillet reposarán en condiciones similares, con el silencio por delante y con la obra que les es ajena. Tal vez ahora se leerían con gusto.&lt;br /&gt;Más que dolor, podría uno imaginar una ronda de tragos gratis en La casa de citas. Salud.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-8250790870230039692?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/8250790870230039692/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=8250790870230039692' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/8250790870230039692'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/8250790870230039692'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2008/02/tragos-gratis-para-todos-en-la-casa-de.html' title='Tragos gratis para todos en La casa de citas'/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-4038847545279983014</id><published>2007-11-15T16:42:00.000-06:00</published><updated>2007-11-15T16:43:18.764-06:00</updated><title type='text'>Lectura y escritura</title><content type='html'>La situación en la que nos encontramos actualmente parece, pues, que se caracteriza por fuertes síntomas de disolución del “orden de la lectura” propio de la cultura escrita occidental, tanto en lo concerniente al repertorio como en lo que se refiere a los hábitos de utilización y de conservación. A ello contribuye intensamente un sistema productivo que se comporta de un modo irracional,  que tiende a recoger el máximo provecho en el mínimo tiempo, sin prestar atención a las perspectivas futuras; mientras que la coexistencia de los libros (y otros materiales editados) con los elementos audiovisuales margina a los primeros, que se debilitan por su sustancial incapacidad de adaptación a los nuevos tiempos y a los hábitos de utilización, y los métodos de aprendizaje cada vez tienden más a prescindir del escrito tradicional.&lt;br /&gt;Armando Petrucci, Historia de la lectura en el mundo occidental, p. 547&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Agradecimientos y filiaciones&lt;br /&gt;Quisiera en primer término agradecer la generosidad del director de esta Escuela Normal “Manuel Ávila Camacho”, Maestro David Adolfo Aguilar Dávila, entrañable amigo, ambicioso lector y escritor de magna pluma, por considerar que alguna idea puedo aportar en torno a estas dos palabras tan inmersas en la polémica y tan cercanas a mi educación sentimental: lectura y escritura.&lt;br /&gt;Puedo hoy contarles que hace 33 años, justo la edad de Cristo, una excelente profesora pensó que yo podía interesarme en la lectura y en la escritura y a la manera de los héroes de Charles Dickens acaso imaginó su destino en el mío y visualizó las cosas que soñaba para ella y juzgaba imposibles vistas las jugadas de dados que había echado en su vida.&lt;br /&gt;Me refiero en concreto a la novela del autor inglés titulada Grandes esperanzas. En ella, el pequeño Pip se da cuenta a determinada altura de su vida de que no es lo que ha querido, sino el proyecto de otros, la voluntad de otros, lo que otros quisieron que fuera y entonces se enfrenta al dilema de ser él o un simple clavito en la pared o, lo que es peor (lo ha señalado el escritor zacatecano Juan Gerardo Sampedro), el clavito de una de las esquinas de su propio ataúd.&lt;br /&gt;Pues bien, como Pip, me di cuenta no sólo de que mi maestra tenía esa proyección sin tomarme del todo mi parecer, sino que la empresa familiar había hecho en mi personalidad tales estropicios que era una especie de Frankestein en donde se cruzaban voluntades y carismas, caprichos y adefesios. Era tiempo de buscar por primera vez el sentido de aquel conjunto de significados y asumir la empresa individual con un cierto sentido. Había que ir en busca de mis huellas y reconstruirme bajo mi propio riesgo.&lt;br /&gt;El proceso fue largo y venturoso, al menos eso creo. Decidí que realmente la literatura,  mediante la escritura, era mi camino y descubrí una vocación que me ha acompañado a lo largo de los años y que me ha hecho fiel practicante de lectura y escritura y un bibliófilo empedernido. A tiempo estuve de contribuir a no hacer más el juego a la disonancia cognitiva, esto que se llama decir o pensar algo y hacer otro, lo que a la larga nos convierte de nueva cuenta en Frankestein. De allí que la labor de análisis y reconstrucción sea casi permanente.&lt;br /&gt;Quizás el gran riesgo ha sido el que me haya convertido en una especie de hombre de papel, distante de la vida, viviendo en mundos librescos y universos imaginarios. Pero cuando he sentido que eso amenaza mi autocontrol regreso a la calle y a los acontecimientos cotidianos.&lt;br /&gt;Aún así, hice la Licenciatura en Letras, la Maestría en Historia Regional con investigación en historia literaria regional y el doctorado en lingüística mediante análisis de narradores mexicanos y todo esto mientras escribía novelas, cuentos y ensayos literarios. De cualquier manera, cuando se me quiere fastidiar los académicos me tildan de creador y los creadores de académico, pero creo que este esquema es más manejable.&lt;br /&gt;Entonces, no pretendo engañarlos, soy un profesional de lectura y escritura. He vivido de ellas digna y felizmente. Me han permitido acumular unos miles de libros en una modesta biblioteca, viajar, gozar de premios y becas, editar mis 9 libros y colaborar en revistas literarias y culturales. Lectura y escritura conforman un profesional propio, con actividades específicas y remuneración económica.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. La lectura&lt;br /&gt;Tenemos ya más de tres años con el enunciado problema de la lectura a nivel escolar en México y en Zacatecas, ahora que se usan los parámetros internacionales y las comparaciones entre entidades federativas. El problema es real, pero desde luego involucra a los sectores docentes y a los estudiosos del lenguaje y de la literatura. Creo que no es para sentirnos culpables. El problema es de planificación general. No hay una política clara de enseñanza en nuestro país, por lo menos en lo que a lenguaje y literatura se refiere. Se sigue planificando sobre las rodillas, contra reloj y a complacencia de amigos, enfoques de moda o en atención a agencias de mercadotecnia.&lt;br /&gt;Y digo que no es para sentirnos culpables, porque de pronto parece que los políticos mandan la pelota al otro lado de la cancha e involucran responsabilidades que si bien compartidas no tienen el mismo grado de responsabilidad, porque no han estado en nosotros ni la toma de decisiones, ni las evaluaciones, ni los cambios.&lt;br /&gt;Creo que los diversos sectores han realizado sus tareas en la medida de sus posibilidades y ha faltado una verdadera concertación nacional, regional, local, en donde el problema a resolver se torne cruzada y no en mera cantaleta que se convierte en cuestionamiento contra nuestra voluntad de cambiar las cosas, porque a tres años de los primeros focos rojos ya tendríamos que tener resultados que al menos detengan el problema o que nos dijeran de los intentos por revertirlo.&lt;br /&gt;La lectura es una competencia y se trata de una competencia compleja. Cuando las sociedades se desarrollan aterrizan el lenguaje oral en la escritura y con esto no sólo se da un cambio de hábitos que tienen que ver con la memoria y la nemotécnica, sino que también nos proporciona la conservación de esa memoria más allá de la caja craneana. Vivimos un momento similar ahora cuando ya no memorizamos números de teléfono porque los tenemos en el directorio escrito o lo que es más expedito el directorio en el teléfono celular, que nos torna inútiles cuando se descarga, porque nuestro almacén ha sido sustituido. Ahora bien, la lectura presupone la escritura, sea en cualesquiera de sus manifestaciones (esto es escrita en palabras o en sus antecedente o en sus variables en otros lenguajes).&lt;br /&gt;La lectura es pues la recuperación de lo escrito o de lo cifrado. Las palabras sustituyen a los objetos y se funden en el pensamiento. La abstracción impera y se puede llegar a los mundos imaginarios de la literatura.&lt;br /&gt;Quisiera poner énfasis en las diversas formas de la lectura, porque a menudo se obvia o se ignora el que proporciona el sentido común. El hombre lee por naturaleza, interpreta, da a conocer las urgencias de las necesidades y los llamados de los sentidos. El hombre siempre lee, siempre interpreta. Busca las señales de confiabilidad o de extrañeza, de peligro o de confianza. Como diría un personaje de Kurt Vonnegut, si quieres saber si una mujer te quiere, mírala a los ojos, allí encontrarás sin duda la respuesta. La lectura de lo escrito sólo afina esto.&lt;br /&gt;No es casual que las sociedades hayan evolucionado parcializando el conocimiento y el acceso a documentos. Ustedes saben que hay sectores que corresponden a la seguridad nacional  y se ejercen por Razones de Estado. De tal manera que no es posible acceder al conocimiento de punta de la fisión nuclear y mucho menos a sus realizaciones materiales, pues esto puede provocar severos cambios en la geopolítica del poder.&lt;br /&gt;Que nadie me venga a decir ahora que Estados Unidos quiere salvaguardar a la humanidad del fanatismo musulmán de los iraníes cuando los amenaza con invadirlos y despojarlos de la infraestructura nuclear. Está, además de prevenir cualquier sorpresa a su seguridad, el petróleo iraní. Ya supimos que las tales bombas de Irak no existían, pero sí su petróleo y el salirse de la alianza con el tío Sam por parte de Saddam Hussein, hoy bien difunto. Todo esto se puede armar como rompecabezas con base en la lectura y en la investigación másdivertida y al alcance de la mano como puede ser internet.  &lt;br /&gt;La lectura nos puede proporcionar satisfacción de necesidades materiales como en el momento de pedir un platillo en un restaurante, marcar en una lista cotidiana, desde mi oficina o trabajo de albañil, cuántas gorditas de lengua, de las de doña Julia, encargo, o señalar un modelo para armar, previa compra, en una página de internet. Aun cuando no deja de ser abstracto, algunos logos mercadotécnicos se empiezan a asociar a nuestra conducta como en su momento lo fue el limón, el asado de boda o el tequila con sal. Empezamos a sentir con las marcas.&lt;br /&gt;Más allá de las necesidades materiales, el hombre utiliza la lectura para satisfacer necesidades espirituales. Buenas y malas o castas e impuras, según se quiera y se vea. Es a través de la lectura que accedemos al conocimiento. Es a través de la lectura que nos explicamos un problema o el armado de un aparato mecánico, eléctrico o electrónico. Es a través de la lectura que polemizamos y nos damos cuenta de que hay un caníbal en la ciudad de México que cocinaba partes del cuerpo de sus novias y víctimas o que la llanura tabasqueña llega a estar por debajo del nivel del mar y por ende es inundable, como lo fue en el pasado en que no había casas y habitantes y que no se han realizado las obras que descarguen el caudal de los ríos y encaucen el que baja de la  sierra de Chiapas. En esa planicie corren los dos  ríos más caudalosos de México.&lt;br /&gt;Es a través de la lectura que puedo enterarme de becas, de apoyos, de ubicación de plazas y concursos dentro de lo que será mi profesión. Y es a través de la lectura que convivimos en clase, sea como alumno, sea como maestro. Cuántas de las veces hemos entrado aterrorizados al  salón en espera de que se nos diga, a ver qué leíste.&lt;br /&gt;Decía al principio que la lectura está en una especie de ojo de huracán. Saquemos ventaja de esto. Más que sentirnos culpables, debemos tener claro lo que hacemos por ella y la utilidad que al enseñar a leer o al provocar a que otros lean genera a los individuos y al grupo social.&lt;br /&gt;En primer lugar, la lectura debe servir para leer el mundo inmediato, debe resolvernos problemas que nos ayuden a la mejora de nuestro nivel de vida. Comienza por la propia lectura de nuestra interioridad, por el ajuste o desajuste con el mundo, por el grado de felicidad o infelicidad que nuestra existencia y la convivencia nos genera. Conocer los obstáculos nos proporciona un primer acuerdo y una serie de metas.&lt;br /&gt;En segundo lugar la lectura nos inserta en el mundo, nos informa de lo que sucede y nos proporciona el conocimiento histórico y actual. Qué sería de este mundo sin la divulgación científica, sin la difusión del arte y sin las instrucciones necesarias para vivir. Qué sería de este mundo sin el conocimiento de la obra de Aristóteles, de Hegel, de Marx, de Habermas, sin el conocimiento de Arquímedes, de Pascal, de Einstein.&lt;br /&gt;Y desde luego, la lectura de obras literarias nos permite recrear la realidad, acercarnos al ser que somos, al mundo que vivimos e imaginamos el ser que podemos ser y el mundo que podremos habitar y legar a las generaciones posteriores. La lectura ha sacado del papel a personajes como Don Quijote, Hamlet, Luzbel, Fausto, Ana Karenina, Ulises, Pedro Páramo, Artemio Cruz. La lectura ha permitido el rescate de ladimensión humana de personajes históricos odiosos como Maximiliano y Carlota o Antonio López de Santa Anna.&lt;br /&gt;En cualquiera de sus niveles la lectura contribuye al desarrollo del cerebro humano, a la claridad del pensamiento, a la mejora de la expresión lingüística. Una sociedad que lee, que incluye un mayor número de lectores, además de estar informada, contribuye a la mejora de la especie.&lt;br /&gt;El problema de la lectura tiene que ser atacado por todos sus flancos. Desde luego que es necesario decirlo y aplicar técnicas que permitan que esa competencia se desarrolle y optimice. Con esto damosal individuo armas para sobrevivir y para aportar beneficios a la sociedad.&lt;br /&gt;La presentación de escritores o de científicos es sólo la punta del iceberg, el más lucidor. Tenemos que darle la vuelta a la pobreza, causa importante de la falta de lectura al poner el libro a precios fuera de nuestro alcance. Hacen falta campañas masivas que pongan el objeto libro o revista o periódico o folleto o pasquín al alcance de la mano. Es notorio que en algunas casas no hay un solo libro más allá de los de texto gratuitos. El entorno benéfico a libro es primordial para su difusión y su aprecio.&lt;br /&gt;Hacen falta sesiones colectivas de lectura en voz alta donde todos lean, donde todos opinen, donde todos den su interpretación y es necesario poner la literatura y la ciencia al alcance no sólo del consumo, sino como algo que nosotros mismos podemos producir y escribir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. La escritura&lt;br /&gt;La escritura también tiene diversos niveles. Lo mismo se utiliza para enviar recados, para dejar instrucciones, para llamar la atención de alguien, que para enviar un mensaje sentido en una carta, una advertencia de peligro o un mensaje cariñoso en un correo electrónico o en un diario, para tomar apuntes o para recabar la información que viene de una entrevista o de un diario o de un conjunto de libros.&lt;br /&gt;La escritura literaria es la más difícil, la más compleja, porque  se trata de un lenguaje secundario. Esto es, sobre el lenguaje cotidiano se ha construido una nueva realidad que es lingüística pero que nosotros tendemos a hacerla nuestra. Han sido los escritores lo que han consolidado las lenguas que han mantenido los hablantes. El escritor hace de la lengua un sistema plástico, estético. Los aedos llevaron las hazañas de Aquiles y Odiseo por los pueblos de la antigua Grecia, pero fue Homero (o quienes se escondan detrás de este nombre) el que lo llevó a la escritura y al verso. Los juglares y trovadores cantaron y contaron las hazañas de Arturo y de Carlo Magno o el Cid, pero fueron Dante, Cervantes y Shakespeare los que llevaron el toscano, el castellano y el inglés a la altura del arte, como dijo nuestro poeta. La literatura es la mayor  y mejor expresión de un pueblo y de una civilización. Es un camino de siglos.&lt;br /&gt;A estas alturas del desarrollo humano nos encontramos con junto con lenguas de reciente incorporación al congreso de las naciones, las lenguas romances y las nacidas en el medievo, que ya vivieron su Siglo de Oro, encuentran un nuevo impulso en los pueblos que tomaron esos idiomas. Es el caso de la literatura latinoamericana que parece haber tomado la estafeta de Cervantes, Quevedo, Góngora, Lope, Ruiz, Tirso, Calderón de la Barca, Garcilaso, Santa Teresa, Fray Luis de León y Fray Luis de Granada, en las plumas de Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Julio Cortázar, Guillermo Cabrera Infante, Octavio Paz, Carlos Fuentes, Miguel Ángel Asturias, Pablo Neruda, Gabriela  Mistral, Jorge Luis Borges,  Ernesto Sabato, Juan Rulfo, Fernando del Paso.&lt;br /&gt;La enseñanza del siglo XX de activar las periferias y las zonas marginales se cumple en América y aún está por conocer las aportaciones de las regiones, tal como se ve en Europa con las inserciones de Rumania, Bulgaria, Albania, Bosnia, Lituania y con las  aportaciones de regiones como la India o el sureste asiático.&lt;br /&gt;El escritor debe ser un hombre culto, lector de todos los temas y de todos los discursos. La banalización del escritor como genio ha obscurecido su gran necesidad de formarse. Ante el escritor complaciente que sólo se lee a sí mismo o ni siquiera eso, se tiene que levantar la obligación inevitable de actualizarse, de conocer los antecedentes lingüísticos, los estilos, los temas, los interese del público. Es falso que la palabra se instaure como por arte de magia. Detrás de o junto a un escritor paradigmático está su generación, está la historia de su lengua y sus hablantes. Sólo de esta manera es posible que se lleven a cabo las grandes transformaciones, pero no es producto de la voluntad de un solo hombre.&lt;br /&gt;Dado mi papel multifuncional de profesor de literatura y de lenguaje, de lector obligatorio y degustador y de escritor de ficciones y ensayos, puedo decir que la escritura es una construcción permanente, un reto. Tengo claro que la literatura es un sistema lingüístico y estructurado según reglas específicas de los géneros, pero también es un sistema social y ocupa un lugar o campo. La literatura genera grupos, generaciones, movimientos y todos tienen una historicidad.&lt;br /&gt;Quienes alguna vez pensamos que el Premio Nobel o cualquier premio era un simple reconocimiento, puro y sin intereses, hemos tenido que aceptar que en todos lados se cuecen habas. Sea por coherencia o por afinidad o por simple deseo de poder, los escritores luchan por ocupar una posición. Es la posición del lenguaje y de las aportaciones estructurales la que a la larga se impone, pero muchos escritores gozan de una gloria efímera producto de sus relaciones o de sus dotes carismáticas inmediatas.&lt;br /&gt;Lo anterior hace humano el fenómeno, lo iguala con otras áreas de la actividad. Sin embargo, la literatura, la escritura, siempre se torna crítica de su momento y de las grandes injusticias y dice argumentos de verdad aunque sus situaciones puedan ser imaginarias. Por ejemplo, un oscuro médico de pueblo, Mariano Azuela, supo decir ya en 1914 que la Revolución Mexicana era en realidad una bola donde los ideales estaban lejanos y el espíritu de transformación ausente y donde los intereses de cambio en parte se explicaban por la angustiosa situación y en parte por las ambiciones de los desplazados.&lt;br /&gt;Ha sido necesario más de medio siglo para que el término Revolución Mexicana pierda el carácter de santidad y de movimiento diferente entre todos los que se produjeron en la tierra. Podríamos decir que esto se debió al culto a la personalidad de los triunfadores y más que nada de los usufructuarios del régimen posrevolucionario, pero lo que no podemos ignorar es la oportunidad e implacabilidad de la novela Los de abajo en un momento en que la lucha apenas entraba a los inicios del Constitucionalismo. La muerte de los caudillos, el arribismo de los intelectuales, la disputa por los botines, la inmediatez de los luchadores y sus carreras meteóricas sólo constatarán lo dicho en la novela de Mariano Azuela, sólo que fueron necesario muchos años para que la gran mentira decantara.&lt;br /&gt;La literatura muerde en los renglones donde los sistemas olvidan al hombre. Buena parte del siglo pasado vivimos la resistencia de izquierda como una justificación de los medios por los fines. Con esto no niego los excesos de la derecha o del capitalismo que hoy más que nunca saltan a la vista, lo que afirmo es que buena parte de la intelectualidad mundial llegó a justificar la segregación, la muerte, la persecución por Razones de Estado -lo que por otra parte criticaban con brillantez en el otro bando- amparados en el edén socialista que se produciría al final de la historia, cuando el enemigo fuera aniquilado. Tal cosa no llegó. La polémica entre Jean-Paul Sartre y Albert Camus, ambos escépticos de la vida y de la libertad marcó la puta: ¿los campos de concentración soviéticos eran justificados en vista de las maniobras del enemigo? Sartre los justificaba en función de una vida futura. Para Camus era más importante la libertad.&lt;br /&gt;Por fortuna lo que los escritores hacían condicionados por las circunstancias era  rebasado en las obras literarias. Las obras de Kundera, de Solzhenitzin son dos ejemplos de cómo la literatura fue más allá de las disputas de escritorio o de periódico y siguió recreando las ruindades de la condición humana. El mismo Sartre nos llevó a las miserias de la posguerra, al toque de fondo después de la gran matanza y nos hizo ver que la solución estaba más allá –o a pesar- de los sistemas.&lt;br /&gt;En México la escritura ha jugado ese papel ambiguo entre productor y mensaje. Juan Rulfo era una persona callada y parca para escribir –sólo dos libros-, pero supo ver el problema del campo y del hombre después de la Revolución y el grado de deshumanización y muerte que padecían. El mismo Carlos Fuentes, tan premiado, tan internacional, tan responsable de que la literatura latinoamericana se conozca en el mundo entero, tan coqueto con los regímenes, en sus novelas hace una despiadada crítica a lo que se llamó revolución mexicana.&lt;br /&gt;Mi papel como escritor se inserta en esta búsqueda. Por una parte me considero heredero de esa gran tradición crítica, pero estoy sabido de que en primer lugar es necesario formarse como escritor, informarse, manejar el lenguaje primero con decoro y luego con estilo, dialogar con las formas literarias heredadas y después tratar de aportar algo a la literatura a través de la escritura. Por otro lado me sé heredero de un México que vivió ese baño de autenticidad llamado Revolución Mexicana, cuando se trataba más de un velo que de una originalidad.&lt;br /&gt;En mis obras he tratado de acercarme a personajes marginales, a expresiones marginales y a situaciones no muy gratas al poder. He considerado, por ejemplo, que la vida de una costurera es digna de literaturizarse y he considerado que al escribir sobre ella doy un lugar en la literatura a personajes que de otra manera se perderían en la desmemoria.&lt;br /&gt;La escritura es mi lectura de mí mismo y de la sociedad en que vivo. Me ha permitido alejarme del papel de Pip, alejarme también del bonapartismo, el héroe inmortal que todos llevamos dentro, y asumir que nuestra sociedad presenta problemas que tenemos que plantearnos, que tenemos que leer, pues sólo de esta manera podrán atenderse y resolverse. No es mi papel la solución de marginalidad o de abandono. Mi papel termina cuando un lector reconoce el problema como suyo o del grupo y está de acuerdo en que merece solucionarse y desde su posición incide en el cambio. Cuando se cumple esto, he hecho las cosas bien.    &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; 4. Las realizaciones y compromisos&lt;br /&gt;La lectura y la escritura son parte de nuestra actividad cotidiana, tanto por ser alumnos o profesores o porque somos parte de un segmento de la población que vive de ellas. Todos los días hacemos uso de ellas sea en voz alta o en voz baja, sea en el papel, en el pizarrón o en la computadora.&lt;br /&gt;Desde nuestra posición podemos formar lectores, escritores, estudiosos. En realidad el primer rasgo es la curiosidad y el afecto. Curiosidad porque vamos tras una presa que se nos escabulle, como se le escapa al detective el criminal. Curiosidad por saber, a partir de las novelas de Orhan Pamuk, Premio Nobel 2006, dónde queda Estambul, qué cosa es el Bósforo, qué sucede con Turquía. La simple noticia del otorgamiento de tal distinción a un turco suena rudo. Y allí voy, a saber que Estambul es lo que fue Constantinopla y que está dividido en dos y que una parte corresponde a Europa y otra a Asia. Y entonces me aclaro que para mí turco siempre ha sido sinónimo de violencia y de cierta arbitrariedad a la hora de aplicar las layes y más cuando hace cosa de 25 años vi una película que se llama “Expresso de medianoche” donde asistimos a la vida carcelaria turca o la no menos vieja “La pasión turca” donde el amante turco es misterioso y se mete con lo que se le ponga enfrente. Pero además el imperio turco siempre estuvo presente en Europa y lo mismo avanzaba hasta las goteras de Viena que se replegaba a sus posiciones, llevándose de por medio a todos los pueblos de los Balcanes. Estambul aparece aquí en Pamuk como una ciudad entrañable, con sus misterios y sus evidencias, con sus ruindades y grandezas, como cualquier ciudad nuestra.&lt;br /&gt;Veamos ahora cómo Pamuk consigue que mi curiosidad se troque en afecto y admiración:&lt;br /&gt;Por fin se cumplieron mis deseos y poco después volví al edificio Pamuk. Pero la idea de que en otra casa de Estambul vivía otro Orhan nunca me abandonó. Aquella fascinante idea siempre estuvo a punto para cualquier eventualidad en un rincón de mi mente fácilmente accesible durante toda mi infancia y mi primera juventud. Las noches de invierno, mientras caminaba por las calles de Estambul, se me pasaba de repente por la cabeza con un escalofrío que el otro Orhan vivía en alguna de las casas cuya luz anaranjada podía ver, en las que me imaginaba que una gente feliz y contenta llevaba una existencia tranquila, y cuyo interior intentaba vislumbrar. Según crecía, aquella idea se fue convirtiendo en una fantasía, y la fantasía en la escena de un sueño. En alguna de las pesadillas de las que me despertaba gritando me encontraba con aquel otro Orhan —siempre en otra casa— o los dos Orhan nos mirábamos en silencio con una sangre fía sorprendente y despiadada. Entonces, entre dormido y despierto, me abrazaba con más fuerza a mi almohada, a mi casa, a mi calle, al lugar en que vivía. Pero cuando me sentía desdichado, comenzaba a imaginar que iría a otra casa, a otra vida, al lugar donde vivía el otro Orhan y, de repente, empezaba a creerme un poco que yo era ese otro Orhan y me entretenía con los sueños de la felicidad. Esos sueños me hacían tan feliz que ya no sentía la necesidad de irme a otra casa.&lt;br /&gt;Y llegamos a la cuestión fundamental. Desde el día en que nací, nunca he dejado las casas, las calles y los barrios en que he vivido. Sé que el hecho de que cincuenta años después siga viviendo en el edificio Pamuk (a pesar de haber resididio entretanto en otros lugares de Estambul), el mismo lugar en que mi madre me cogió en brazos y me mostró el mundo por primera vez y donde me hicieron las primeras fotos, tiene que ver con la idea del otro Orhan en otra parte de Estambul, con ese consuelo. Y también percibo que mi historia es la que me hace especial, y, por lo tanto, también a Estambul: el haber permanecido cincuenta años en el mismo lugar, incluso en la misma casa, en una época condicionada por la multitud de migraciones y por la creatividad de los emigrantes.  “Sal un poco a la calle, ve a otro sitio, viaja”, me decía siempre mi madre, abatida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afecto que se manifiesta en el deseo por saber de los nuestros. Y entro a la página de internet de un periódico leonés, mi tierra es León, Guanajuato, y veo que la ciudad está alarmada por una enfermedad misteriosa que los aletarga y se habla de un muerto y el presidente municipal afirma simplón que no se trata de fantasmas, mientras que yo más bien pienso en esa enfermedad que se ha detectado en los hospitales leoneses donde los niños nacen con el cerebro fuera de la caja craneana y resulta que a la larga el problema es de dengue, enfermedad que yo considero de los trópicos y lugares calientes donde habita el mosquito y ojalá que mis seres queridos no sufran el piquete del mosquito y que el dengue no llegue a ser hemorrágico, porque ese si es mortal y bueno busco causas de la enfermedad, pero mejor ya no le sigo.&lt;br /&gt;La tarea en torno a la lectura y la escritura deben partir de ese par donde la curiosidad, el placer y el afecto se mezclan. Seguramente podemos levantar nuestros trofeos y decir yo influí para que fulano de tal fuera escritor y ahora es premio nacional y publica libros, o zutana es ahora una científica de respeto y me recordó el otro día que odiaba la literatura, pero eso le confirmó su amor por la divulgación científica, o aquel personaje que me encontré una vez en un camión y me dijo usted me dio un premio por escribir un cuento, no he vuelto a escribir, pero el recuerdo todavía me resulta agradable. O en fin aquellos anónimos alumnos que no tienen que pedir que les lean una dirección en un pedazo de papel o solicitar angustiosa ayuda para que manejen por ellos el cajero automático.&lt;br /&gt;Todo lo que se pueda hacer por lectura y escritura estará bien. Todo lo que se hace por lectura y escritura está bien. Creo que falta echar el último esfuerzo organizado y partir de un diagnóstico real y con un plan de metas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. Los peligros contra lectura y escritura&lt;br /&gt;Se habla de pronto de la inminente desaparición del libro, de la entrada a nuevos métodos donde la tradición tendrá que buscarse su lugar en la mera historia. En realidad los medios electrónicos, los procesadores o computadoras, los nuevos lenguajes, lo único que hacen es recordarnos lo necesario que es leer. Es curioso, pero podemos hablar de un regreso a las cartas, intercambio casi perdido en décadas pasadas, a través del correo electrónico y el chateo. Es cierto que no se respeta la ortografía, que se inventan mil abreviaturas y caminos cortos, pero la expresión escrita está allí, a una velocidad insospechada.&lt;br /&gt;Cuando afirmo lo anterior no pretendo tapar el sol con un dedo. Desde luego que la cultura audiovisual resulta atractiva y ha recibido un apoyo impresionante durante el siglo pasado, pero no podemos olvidar que además de que la lectura descansa en primer término en los sentidos y que estos proporcionan el primer contacto, hay informaciones que no pueden ser expresadas por la visión, sino que tienen que ser explicadas por el lenguaje, por las palabras. De la misma manera, la lectura no es una operación en donde el intelecto opera de manera independiente, puesto que está procesando con base en gusto, tacto, olfato, oído, visión. La literatura tiene esa ventaja, de proporcionarnos un universo que vamos visualizando como si fuera cine o como si fuera pantalla de televisión.&lt;br /&gt;Ya pasaron los tiempos de los apocalípticos en que todo lo que pertenecía a la cultura de masas o lo no tradicional se convertían en mecanismos del poder o del diablo. Ahora estamos frente a una cultura, que como señala Armando Petrucci en el epígrafe ha sufrido modificaciones en sus medios y en sus percepciones, de tal manera que no es la mejor solución el regresar a lo tradicional, puesto que esto se empapa de lo reciente y si se presenta de manera dictatorial sólo genera el abandono y el odio. Lectura y escritura sobrevivirán, porque no son simples medios o satisfactores momentáneos, representan parte de la especie. Podría decir que buen aparte de la diferencia específica de la especie. Por otra parte, resulta paradójico hablar de crisis de los libros cuando vemos las librerías rebosantes de nuevos títulos de esoterismo, superación personal, literatura, divulgación científica y variantes que van desde libros para niños hasta tradicionales mamotretos. Después de asistir a las librerías lo único que queda es la profunda pena por la vaciedad de nuestros bolsillos, por el hecho de que un libro se compra con el salario de una semana de sueldo o de plano no alcanza a comprarse ni con los ahorros de la cooperativa.&lt;br /&gt;Inalcanzables o no, lectura y escritura son instrumentos de esta comunidad que hoy me escucha y a la cual me sumo. Lectura y escritura son en apariencia inalcanzable o inabarcables en su totalidad, pero en ellas se encuentran buena parte de las soluciones a nuestros problemas y del acceso a una vida comprendida y asumida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6. La predominancia del placer&lt;br /&gt;En nuestra vida realizamos una serie de actos que no presentan utilidad, al menos en apariencia, pero que en realidad tienen la noble misión de darnos diversión, descanso, información, temor, satisfacción. Se trata del complejo mundo de nuestras necesidades espirituales. Allí incluimos desde la diversión en la casa de los espantos hasta a la asistencia a un programa musical, desde la asistencia a misa o a ceremonias religiosas hasta el masoquismo de asistir a una goliza en un partido de futbol, desde una revisión médica de rutina hasta una exposición de frascos de plásticos o productos de belleza.&lt;br /&gt;Lectura y escritura solución necesidades de este tipo. Cuando tenemos un padecimiento y no queremos que se sepa, recurrimos a la lectura. Cuando tenemos algo que nos carga y nos lo explicamos nos asomamos a un texto de terror y sentimos como cuando salimos de la lucha libre. Cierta plenitud nos ha alcanzado. La escritura cumple también una función catártica, limpiadora, terapéutica. Pero más que nada, lectura y escritura representan una dimensión lúdica que nunca se debe perder. Rozamos nuestros límites allí, nos ponemos a prueba y es entonces que damos o no el salto.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-4038847545279983014?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/4038847545279983014/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=4038847545279983014' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/4038847545279983014'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/4038847545279983014'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2007/11/lectura-y-escritura.html' title='Lectura y escritura'/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-4825373874762067670</id><published>2007-11-15T16:38:00.000-06:00</published><updated>2007-11-15T16:42:06.514-06:00</updated><title type='text'>La lectura: asomos a la vida</title><content type='html'>Y todos estos discursos están situados. No ocurren en la nada, en la ubicuidad o en la atemporalidad. Se dicen o escriben en un lugar y un momento determinados. Tienen a un autor, que vive y escribe y pertenece a una comunidad particular. Esta comunidad se ha desarrollado a lo largo de la historia, en un lugar concreto, y tiene una forma de ver el mundo que ninguna otra comunidad comparte. Forzosamente los discursos muestran siempre un punto de vista sesgado. No pueden representar a otras culturas, de otros lugares y épocas. Los discursos neutros, objetivos o desinteresados no existen.&lt;br /&gt;Daniel Cassany, Tras las líneas, p. 55.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. De agradecimientos y filiaciones&lt;br /&gt;Quisiera empezar mi modesta intervención agradeciendo la amabilidad de las autoridades de esta institución, el Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (CONALEP) al invitarme a participar en estos eventos tan relevantes. En especial quiero agradecer a la Maestra Beatriz Elizabeth Soto Bañuelos, por otra parte una gran y ferviente lectora, por su gentileza y por pensar que puedo decirles una o dos ideas de interés. Espero no comportarme por debajo de sus expectativas.&lt;br /&gt;Debo confesarles que lo que soy se lo debo no a mi manager sino a la literatura. Gracias a ella escapé de un mundo de incertidumbres y de violencias y pude canalizar la mayoría de mis pulsiones de barrio bravo mediante la escritura y la lectura. Cuando decidí estudiar Letras para jugarme el todo por el todo, muchos de mis seres queridos pensaron que me iba a morir de hambre. Nada más lejano hasta la fecha. Escribir me ha permitido publicar 9 libros y colaborar en diversas revistas de circulación regional, nacional e internacional, escribir me ha permitido viajar y gozar de becas y apoyos económicos. Escribir me ha permitido estudiar desde la licenciatura, y hacer lo bien, hasta el doctorado y ganar algunos reconocimientos con estímulo monetario. Me ha permitido vivir decorosamente, sin apremios económicos. Escribir me ha permitido conocerme, desentrañarme en mis virtudes y mis grandes defectos y imitaciones.&lt;br /&gt;Y junto a la escritura ha estado la lectura, ser un hombre informado, ya sea de noticias importantes, de los últimos chismes o de las grandes pequeñas tragedias, lector que no se deja engañar fácilmente, que conoce los vericuetos del poder y las conveniencias de los dueños del dinero. Además, tengo la fortuna de visitar mundos imaginarios, identificarme con personajes, asomarme a los grandes misterios de las familias, de nuestra sociedad y de la sociedad contemporánea. Esto ha sido a tal grado que a menudo me pregunto cuánto he dejado de vivir mi propia vida a cambio de asomarme a vidas ajenas, a recorridos extraños.&lt;br /&gt;He dedicado buena parte de mi existencia a incentivar a leer y a escribir. Creo que he logrado inculcar en algunos de mis alumnos de taller literario y de preparatoria, licenciatura y maestría el gusto por la lectura y la pasión por la escritura y por la enseñanza de ambas. Algunos de ellos son hoy famosos y no quiero mencionarlos para no vivir de una gloria que no me pertenece y de una hombría de bien que sólo a ellos enaltece. Estoy seguro de que sus conocimientos sabrán trazar nuevas fronteras que aseguren las bondades de lectura y escritura.&lt;br /&gt;De tal manera que, con estos antecedentes, cuanto diga aquí estará cargado, como los dados en cierto cubilete. Así que duden de lo que yo diga, porque soy juez y parte, pero tengan la certeza de que lo que aquí ponga a su disposición es producto de la honestidad, de mi recorrido por la vida, de mi visión adquirida en gran parte a través de la palabra.&lt;br /&gt;Soy una especie de hombre de papel, hecho de múltiples historias, acaso lo único que puedo ofrecerles, pero allí están mis asomos a la vida, mi percepción del mundo, mi experiencia vital. No soy otra cosa y quiero prevenirlos a tiempo.&lt;br /&gt;También quiero decirles que he escrito este mensaje porque me parece que es la forma en que mejor me expreso y que hago mejor. La expresión oral me torna más torpe, me atora, me hace dudar y llego a dar por conocido lo que ni siquiera he planteado, así que mejor lo preparo con tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Primeros ejemplos dudosos en su utilidad&lt;br /&gt;En segundo lugar deseo poner tres ejemplos de dudosa utilidad a fin de relacionarlo con el tema de esta charla: la lectura. Muchas veces realizamos acciones misteriosas o contradictorias, acontecimientos que no sirven para nada, eventos de los que salimos con las manos vacías, sin recibir algo a cambio. Anticipo que con esto no quiero dar la razón a quienes piensan que sólo lo que deja dinero es útil.&lt;br /&gt;Ejemplo 1. Vamos a la feria de la ciudad o de la festividad de nuestro barrio y nos subimos a los todavía llamados juegos mecánicos. Al más riesgoso, al que pone a prueba nuestra capacidad de resistencia. Digamos que a la montaña rusa o ese que nos sube en cómodos asientos hasta una altura de 20 o 30 metros y luego nos precipita de un solo empujón al vacío y se detiene a unos centímetros del suelo. Pagamos por ello una cantidad de dinero, no excesiva, pero al fin de cuentas impacta en nuestro bolsillo. Gritamos, pujamos, ponemos en tensión nuestro cuerpo, sudamos. Estrujamos al vecino o vecina. Nos dan ganas de saltar, pero no tantas porque sabemos que nos haríamos papilla. A veces juramos no volver a hacerlo o simplemente damos paso a la gritería y a la diversión, a nuestra diversión. Las preguntas son ¿pagamos por sufrir?, ¿sufrimos al gritar o gritamos porque sufrimos?, ¿cuál es la utilidad de esto?&lt;br /&gt;Ejemplo 2. Voy a la lucha libre. Pago mi entrada en la taquilla del Gimnasio Marcelino González o la Arena Isabel o la Arena Coliseo. Me junto con un grupo que está decidido a defender a los rudos. Esa  es la consigna. Pensemos que es la época grandiosa en que el Perro Aguayo (el padre) no es más rudo y es ahora muy técnico y bueno y viene a defender la plaza zacatecana tan nuestra de las marrullerías de los más temibles rudos. El papel no es fácil y más cuando con nuestro apoyo los rudos ganan la primera caída al héroe de Nochistlán. El ambiente se tensa y comienza la reacción de la gente en apoyo al paisano, a los técnicos y contra los rudos y esa pandilla de latosos que entre el público los apoya. Llego a temer por mi seguridad, pues la gente empezó a vernos primero divertida, como una curiosidad chistosa y necesaria, pero una vez que están abajo sus defendidos tornan su mirada en agresiva y empiezan a lanzar objetos y líquidos contra los agresores del orden. Por fin, después de sangre obtenida con fichas ocultas y colmillos de rudos y multitud de veces que el Perro Aguayo está contra la lona logra hacer una llave maestra y vence al capitán de los rudos. Ya no para nada ni nadie a los técnicos y nuestro apoyo se hace pequeño frente al griterío mayoritario de la gente. ¿Hemos pagado por la derrota?, ¿sufrimos por la derrota de los nuestros, sean rudos o técnicos y llegamos a la agresividad cuando los sentimos en peligro?, ¿cuál es la utilidad de esto?&lt;br /&gt;Ejemplo 3. Insisten que vaya al médico. Yo me siento bien y temo que el galeno me vaya a decir que todo está mal dentro de mi aparente salud. Además me advierten que deberé ir la próxima semana al dentista. Después de una larga antesala, el doctor me atiende, me hace numerosas preguntas, toma mi peso, mi presión, mi nivel de azúcar, examina mi boca, mis dientes, ojos, oídos, nariz, garganta, el color de mi piel, mi caja torácica, piernas, mis signos vitales. Me dice está usted bien, mas debe cuidar su alimentación, hacer ejercicio, evitar el tabaco y el alcohol, las malpasadas. ¿Hemos pagado o perdido el tiempo estando bien?, ¿sufrimos cuando estamos sanos? ¿cuál es la utilidad de esta visita médica?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. En busca de la utilidad de la lectura&lt;br /&gt;Algo parecido ocurre con la lectura, nuestro tema. Compramos una revista, un libro o recibimos una publicidad al caminar por las calles del centro histórico o bien nuestros equipos electrónicos o de cómputo vienen acompañados de tremendos instructivos. En el primero y en el segundo caso hemos desembolsado dinero para obtener algo que a veces no leemos o que después de leído deambula por nuestra casa o entre mis haberes. En el tercer caso la vida es todavía más efímera, pues no es extraño que tiremos los volantes en el siguiente contenedor de basura sin siquiera examinarlos o que hagamos avioncitos o bolas de papel para molestar al vecino. En el último caso suele ganar el ánimo práctico y las habilidades adquiridas y los manuales se suelen consultar sólo cuando el armado no nos resultó o cuando tenemos dudas sobre tal o cual sofisticada función. El instructivo está incluido en el precio final, así que también cuesta.&lt;br /&gt;El rodeo que he dado para llegar a la lectura parecería plantear más escepticismo que buen ánimo, más cancelación de puertas que apertura, más quejas que logros. No es el caso. He querido plantear que muchos de nuestros actos se presentan como contradictorios o paradójicos y que su utilidad no salta a la vista. Está oculta. Pero yo soy un optimista, creo que todo lo que he ejemplificado representa una salida al mundo de nuestras necesidades. Es decir, estamos frente a satisfactores y por lo tanto frente a actos útiles, a veces mucho más útiles de lo que parecen. Estoy hablando de la satisfacción de las necesidades espirituales o mentales: reírse, emocionarse, asustarse, imaginar lo que pudiera pasar.&lt;br /&gt;Cuando subimos a la rueda de la fortuna estamos conociendo nuestros límites y nuestras debilidades frente a lo desconocido. Estamos haciendo proyecciones de nuestras capacidades frente al miedo y frente a condiciones anormales y extremas. Tal vez algún día tendremos que echar mano de ellas y nos pueden salvar la vida. Cuando nos divertimos en el miedo o en el terror, no se trata de un apetito malsano, de trata de hacer visible nuestra interioridad y de divertirnos ante lo desconocido.&lt;br /&gt;Cuando vamos a la lucha libre sabemos que es un espectáculo con muchos de los movimientos maliciosamente calculados. Sabemos que se juega con los límites entre buenos y malos y damos rienda suelta a la agresividad y a la violencia en otros, pero somos los espectadores los que desfogamos energía con nuestro apoyo o con nuestro rechazo. Conjuramos la violencia con la violencia allí representada y satisfacemos nuestra necesidad de soltar tensiones acumuladas, fracasos en el fondo de nuestro día recargado de obligaciones. Hecho esto, podemos ofertar nuestra estado de pacifistas.&lt;br /&gt;Cuando vamos al médico como actividad preventiva, estamos adelantando el velo de lo que viene y la sociedad mexicana apenas se entera de que después de los 40 años empiezan las enfermedades crónico degenerativas. La juventud nos torna soberbios y vemos lejanas la muerte y la enfermedad, pero por desgracia cada vez es más notorio el padecimiento de diabetes, hipertensión, cáncer y sida. La prevención es invertir para tener una madurez y una vejez sanas.&lt;br /&gt;Cuando leemos tenemos acceso a información muy necesaria, que va desde cómo armar un juguete o una herramienta hasta adquirir conocimientos de punta en el mundo de la ciencia y del arte. La lectura es un mundo de palabras que es por fortuna ayudado por una mente muy fraguada en la imagen y muy auxiliada por ella, a grado tal que se ha llegado a decir que la imagen puede sustituir a la palabra.&lt;br /&gt;No hay tal sustitución. Todos los sentidos se manifiestan de manera diferente. La imagen, el ojo, es en estos momentos la más atractiva y fácil de seguir. Pero el olfato, el tacto, el oído, el gusto, son partes de nuestro cuerpo que nos brindan información, que nos dan una lectura de las condiciones del entorno. Si no estoy mal informado en un evento posterior verán El perfume, la película, basada en la novela de Patrick Süskind, allí podrán internarse en un mundo donde predomina  el olfato.&lt;br /&gt;¿Y qué necesidades satisface la lectura? Las más variadas. En días pasados veía en el periódico local que más de la mitad del territorio de Villahermosa, Tabasco, estaba cubierto por las aguas del río Grijlava. Recuerdo haber estado hace más de dos décadas en aquella ciudad y haber comido en unas instalaciones para jóvenes en el malecón del río. Me parece imposible que esas apacibles aguas hayan reconocido sus viejos cauces y cubierto todo lo que fue su original territorio en otros tiempos. Acudí a internet para saber el recorrido del río y de su vecino el Usumacinta, el otro gigante que cruza la llanura tabasqueña. Leí y me ilustré sobre el nacimiento de ambos caudales en territorio chiapaneco aunque el mapa muestra raíces en territorio guatemalteco que no son consignadas. Me quedé con la duda. Pero la duda mayor es ver en un mapa que el río Usumacinta no desemboca en el Golfo de México, sino que como por arte de magia desaparece. Allí me he quedado en la indagatoria y pretendo en los días siguientes desentrañar si se trata de un error de trazo, si efectivamente se pierde en alguna laguna o si se ramifica. No lo sé aún. El sentido común me dice que tal caudal tan inmenso debe salir a aguas del Golfo, pero necesito la evidencia y debo recurrir a la lectura atenta de las versiones.&lt;br /&gt;La lectura en periódicos y revistas nos proporciona información actualizada de lo que sucede en el mundo, en nuestra vida. Aun cuando se comienza como en un juego, toda lectura es interminable, nos lleva a nuevas cosas. La semana pasada compré un libro que se llama Gomorra, del italiano Roberto Saviano. El título tiene que ver con la ciudad mítica castigada por sus numerosos vicios. En este caso en particular se refiere a la camorra. Como ustedes saben para nosotros camorra es pleito, bulla agresiva, bravata. En realidad de trata de la mafia napolitana, de amplia historia desde el siglo XIX. Se trata de los grupos que, además, en la actualidad se encargan en Nápoles lo mismo del intercambio de mercancía china y de su introducción a Europa, que del tráfico de drogas, de estupefacientes y de control de negocios y establecimientos de todo tipo. Se da el caso de que la camorra llega a controlar la gran moda y las grandes marcas, de tal modo que un pobre obrero napolitano o de esa zona puede ver que su trabajo de 600 euros al mes se ve traducido en una pieza única de alta costura exactamente ajustada en la persona de Angelina Jolie en la entrega del Oscar.&lt;br /&gt;El libro de Roberto Saviano nos acerca a una realidad que no es muy lejana a la nuestra, en donde en las últimas décadas el mundo del narcotráfico, de las maquiladoras, de la corrupción ha seguido avanzando a pesar de que el régimen cambió de manos. Y lo mismo podemos encontrar unos tenis  o zapatos deportivos de la mejor marca en Tepito o en la fayuca de la Díaz Ordaz que la fabricación del mejor vestido de boda con telas europeas en La Lagunilla o un cargamento de drogas en las carreteras de Zacatecas.&lt;br /&gt;La lectura más sencilla apela a nuestro interior. Sea la invitación a una noche disco en un anuncio pegado en la ruta 3, sea la recompensa por regresar un cachorro perdido en el Parque Arroyo de la Plata o los rostros de delincuentes boletinados por la PGR en los pasillos de la Central Camionera o en algún pilar de cualquier banco de la localidad. Hay referentes que están cercanos a nosotros en cuanto a si conocemos el local de la disco, o si tenemos un perro parecido al extraviado o a si esos rostros nos resultan familiares. No es raro que alguno de esos elementos se queden en nuestra memoria y, de pronto, en la soledad de la noche tratemos de localizar su origen cuando emergen mucho más claros que en el momento en que los vimos. Y cuántas de las veces se han acercado a nosotros personas con un papel que no pueden decodificar porque son analfabetas y que recurren a nosotros para que les expliquemos su contenido o que sufren si no los auxilian en el cajero automático. En ese momento nos damos cuenta de la importancia de saber leer y de tener una información que nos permita explicarnos el contenido.&lt;br /&gt;Lecturas más especializadas nos permiten acceder a mundos en continuo movimiento como el de la computación o los juegos electrónicos. También podemos acceder a cuestiones sofisticadas como el desarrollo de las ciencias duras, como el destino del universo o cuestionamiento sobre las teorías recientes sobre el origen. Incluso podemos seguir el rumbo en torno a enfermedades o a padecimientos extraños en tiempos en que se suponía que la ciencia había exorcizado los males en el ser humano.&lt;br /&gt;Por ejemplo, me entero que hay una enfermedad que sólo se manifiesta a través de los niños recién nacidos. Nacen con el cerebro fuera de la caja craneana. Terrible, digo y ustedes estarán de acuerdo conmigo. Sólo que la causa no la encontramos en aspectos sobrenaturales ni en extraños designios genéticos. La explicación está muy cerca y se refiere a mujeres u hombres que están en contacto, sea por el trabajo o por la cercanía de desagües, con sustancias tóxicas como ácidos. Pongo por caso el de la ciudad de León, donde los curtidores tiran los desechos al drenaje común y estos pasan junto a casas de pobladores lejanas a las tenerías. También se da entre los trabajadores de estas fábricas. Algo destruye en el producto humano, de tal modo que cuando los hijos nacen hay muy poco qué hacer en las instituciones de salud o en el llamado seguro popular. Se dio el caso de la hija de un político neopanista, heredero de curtidurías cuya hija tuvo este mal. Su situación le permitió llevarla a Houston, a Canadá y cuanto lugar le indicaron. Algo pudieron hacer por la criatura. No es loque ocurre en la mayoría de estos casos que ni siquiera se conocen, porque los regímenes en turno no pueden darse el lujo de que la población ponga en duda las bondades de la industrialización. Caso similares se dieron en Ciudad Juárez y al igual que los expedientes de mujeres asesinadas fueron enviados al archivo muerto.&lt;br /&gt;La lectura es una expresión del lenguaje. Es también una competencia y está articulada al pensamiento. Nuestro cerebro ha evolucionado gracias al lenguaje y la oralidad ha recibido un gran desarrollo a través de la escritura. De allí que el cerebro y el pensamiento tengan una manifestación de su alto desarrollo en la escritura y la lectura. Se consolida así un círculo virtuoso. Sólo a partir del desarrollo de estas competencias es que nuestra especie ha puesto diferencias importantes con las otras especies. La escritura es la memoria del hombre y la lectura es la divulgación de esa memoria y la seguridad de su permanencia. Pero la escritura y la lectura aportan al pensamiento, consolidan su desarrollo y mejoran su calidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. La lectura literaria&lt;br /&gt;Hablemos ahora un poco de la lectura de obras literarias. Debo decirles que al contrario de lo que muchos piensan, la lectura literaria es la que representa mayor grado de dificultad. Llega a ser tan difícil como la lectura de ciencias exactas por su alto grado de decodificación. ¿Por qué? Porque la literatura es un sistema secundario, es decir, sobre el lenguaje ordinario se construye un nuevo lenguaje, con reglas propias. Las palabras ordinarias, pertenecientes al habla culta o al habla popular, se alejan de su significado y construyen un nuevo sentido y un universo de palabras.&lt;br /&gt;De tal manera que personajes como el Quijote o el Periquillo Sarniento o Ana Karenina o Pito Pérez llegan de la imaginación a insertarse en la realidad. Lo mismo puede decirse de lugares que no existen y que los escritores han hecho famosos, como Comala, Yoknapatawpha, Santa María y Macondo. Personajes y lugares dan tal apariencia de realidad que uno los ve y toma partido por ellos. Es el caso también de una novela como Cumbres borrascosas, donde el lugar es árido y lleno de vientos y de nieve y en ese hosco escenario se lleva a cabo la historia romántica por excelencia: el amor imposible del niño pobre y maltratado que tiene que salir de su tierra para enriquecerse y cuando regresa ya no encuentra lo que deseaba, pues se ha corrompido y sólo le queda combatir al miedo y a la injusticia con su propia violencia. Y todo es contado por una ama de llaves que ha sobrevivido a los personajes y cuenta su versión a un visitante. Aparece pues otro elemento de la obra literaria que es el punto de vista, la posibilidad de que quien cuente esté equivocada o quiera mentirnos intencionalmente. Con esto, la lectura literaria nos dice que no hay verdades absolutas y que el relativismo, con lo que esto representa se ha impuesto.&lt;br /&gt;De los géneros literarios modernos: narrativa, poesía y ensayo, la segunda es la más difícil y el primero es el más popular en nuestros tiempos. El ensayo está prácticamente en todos las ciencias y es un puente entre la literatura y los otros campos del saber. Decía que la novela es la más popular, al grado de que los dos escritores de habla hispana más reconocidos han cultivado la narración. Hablo de dos hombres a quienes separan 4 siglos: Miguel de Cervantes Saavedra y Gabriel García Márquez. Desde luego, a éste todavía le falta por purgar la prueba de los años, pero lo que ha vivido en vida es digno de resaltarse.&lt;br /&gt;La literatura es la expresión más alta de una lengua y de un pueblo. Es la literatura la que da estatus a una cultura. Toda lengua que se respete trasciende a través de la literatura. El español se hizo extraña al latín y se autonomizó, se popularizó entre los habitantes de la península ibérica, quienes la incorporaron a su vida y a sus intercambios. Pero fueron los escritores del Siglo de Oro lo que le dieron el mayor grado de arrojo y de plasticidad, la hicieron literaria y amplia y plena. No fue sólo Cervantes, fueron también Quevedo, Gógora, Ruiz de Alarcón, Tirso de Molina, Lope de Vega, Calderón de la Barca, Garcilaso, Fray Luis de León, Fray Luis de Granada, Santa Teresa de Jesús y muchos otros. Concluyamos algo: a la lengua la hacen los hablantes, pero son los literatos los que la perfeccionan y la dejan como testimonio en su mayor grandeza y estética.&lt;br /&gt;En la actualidad, el español goza de una especie de nuevo Siglo de Oro a través de la literatura escrita en América, el enorme territorio que colonizó España durante 3 siglos. Escritores como Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Julio Cortázar, Carlos Fuentes, Juan Rulfo, Agustín Yáñez, Ernesto Sabato, Fernando del Paso, Octavio Paz, han rebelado al mundo la originalidad, la razón de ser, de nuestro continente a partir de sus grandezas y de sus miserias. Pero todo esto a través de un español de gran factura. Nosotros, habitantes del siglo XXI tenemos oportunidad de incorporarnos a este gran movimiento en donde no todo está dicho y en donde las experiencias de nuestras comunidades están por saberse y difundirse.&lt;br /&gt;La literatura ha servido para testimoniar el mundo en que el autor vive, de allí que mucha de la literatura de habla española se convierta en testimonio de las insatisfacciones de la gente frente al poder y frente a los poderosos. La injusticia es la gran constante. Y esta injusticia a veces no tiene una explicación tan clara o con raíces sociológicas y se relaciona más bien con las limitaciones de la especie, con la imposibilidad de detener la muerte o con el ensañamiento natural contra los más débiles.&lt;br /&gt;Quiero compartir con ustedes, un poco al azar, tres lecturas que trato de relacionar con los primeros ejemplos de esta intervención.&lt;br /&gt;Ejemplo 1. A. En la “Vendetta”, cuento de Guy de Maupassant, francés del siglo XIX, una mujer recibe el cuerpo de su hijo, asesinado a traición y la desvalida viuda jura ante el cadáver, a pesar de su vejez y de su debilidad, la vendetta, la venganza. Se dedica a entrenar a su perra vivaracha. Construye un monigote y le amarra un pedazo de morcilla. Pone a pan y agua a su perra Vivaracha durtante días. Después, a una señal, la lanza sobre el cuello del monigote y la premia con un pedazo de embutido. Cuando considera que es el día adecuado, va a la iglesia, comulga y lleva a su perra al lugar donde se esconde el asesino. A su señal la perra se lanza sobre el cuello del delincuente y lo aniquila. Esa noche, la viuda duerme tranquila.&lt;br /&gt;B. En “El crimen de Bonifacio”, también de Guy de Maupassant, Bonifacio es cartero. Un día, en la campiña se acerca a una de las casas deshabitadas y escucha quejidos. Muy asustado, va la población a denunciar el crimen que en el campo se ha cometido, lo que provoca una gran movilización que termina en carcajadas y burlas al tontón o malicioso de Bonifacio cuando la autoridad comunica al cartero que no se ha enterado de que en la casa de los espantos ahora vive una pareja joven que recién ha contraído matrimonio.&lt;br /&gt;Ejemplo 2. En un capítulo de Sobre héroes y tumbas, extraordinaria novela del argentino Ernesto Sabato, en plenas guerras intestinas del siglo XIX, enfrentados los dos bandos políticos partidarios de la federación o del centralismo se dedican a acumular victorias y derrotas en un eterno combate que no parece tener ni fin ni finalidad. Uno de los generales más importantes es derrotado y cae en combate. La turba le corta la cabeza y se dedica a pasear por la ciudad con ella como trofeo. En el colmo de la apoteosis o de la miseria, van a tocar a la puerta de la casa del héroe derrotado y cuando abre la hija arrojan la cabeza sin respeto ni misericordia. La muchacha lo recoge y lo guarda durante años en uno de los cajones de su cómoda.&lt;br /&gt;Ejemplo 3. Fernando del Paso, escritor mexicano, escribió la novela Noticias del Imperio. En ella relata la locura de Carlota, la emperatriz y las vaivenes del Imperio de Maximiliano y de su contrincante, nuestro personaje inolvidable, Benito Juárez. No es una novela fácil, ya que se refiere a uno de los episodios tristes de nuestra historia, período en el cual algunos mexicanos vieron la solución a nuestros problemas ofreciendo la conducción del país a un príncipe extranjero, sin contar con la resistencia de un indio zapoteco que encabezó la más digna de las resistencias frente a tamaño agravio. No queda duda de qué lado estamos en esto, pero lo que la novela de Del Paso logra es enterarnos o convencernos o restregarnos en la cara ante nuestra resistencia a que esos dos personajes europeos forman parte, queramos o no, de nuestra historia. Hay momentos en que llegamos a compadecernos de la soledad de Maximiliano, abandonado por sus antiguos aliados y por sus familiares. La que yo quiero recalcar aquí es que la voz de Carlota, quien sobrevivió hasta una cuarta parte del siglo XX, está fincada desde la locura, desde esa enfermedad llamada locura. El padecimiento la ha alcanzado, pero esa condición le permite analizar descarnadamente los acontecimientos de los que pasaron de victimarios a víctimas. Se cumple el viejo adagio de que los locos dicen la verdad.&lt;br /&gt;Al igual que en las diversiones del espíritu, estamos frente a cosas que nos atraen y nos repelen, que nos magnetizan, como esa cuarto misterioso que tememos pero al que queremos entrar. El hombre busca asustarse en la lectura, acercarse a mecanismos de violencia individual y social, a conocer la enfermedad que es la antesala de la muerte. La lectura nos permite entrar a un mundo donde la palabra se erige en paralelo de la vida y es tal su  virtud que podemos asistir a la muerte, la única experiencia que es intransferible, porque aun el nacimiento puede ser imaginado a partir de esas caídas vertiginosas que se dan en las primeras etapas del sueño. La muerte puede ser nombrada y vivida en el mundo de palabras de la literatura. En la lectura literaria asistimos a nuestros grandes miedos, a nuestros grandes retos, a nuestros grandes misterios. La literatura no es moral por naturaleza, pero si lo puede ser en su desentrañamiento por parte del lector. De allí que los cuentos para niños sean característicos por su rudeza: matan a la bruja, la meten viva en un tonel con clavos, la avientan  desde el cerro más alto. Eso le permite al lector asistir a lo que tememos, a lo que nos puede desbordar como especie. De allí que la literatura funcione como un regulador, como un drenaje en que se exorcizan las grandes pasiones humanas. No es una invitación al mal. Es una invitación a conocerse en los casos límite, como al subirse a la rueda de la fortuna, como al asistir a la lucha libre, como al recibir un dictamen médico. Es el hombre que además de sentidas necesidades materiales, tiene urgente necesidad de satisfacer sus necesidades espirituales. Al hacer esto, el hombre sigue tomando distancia de las otras especies y sigue tomando distancia de sí mismo y así lucha por corregir los excesos. El hombre es el único animal que ríe, conoce, degusta, hace el amor,  imagina su mundo a favor y en contra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. Los peligros de la lectura&lt;br /&gt;Se dice, y con esto concluyo, que la lectura está condenada a desaparecer y con ella el libro. Se dice que el cine, que la internet, que la televisión, que los juegos electrónicos o maquinitas le darán el tiro de gracia. No estoy de acuerdo. El único peligro real para la lectura radica en la pobreza, en el hecho de que una revista cueste por lo menos 20 pesos y un libro importado llegue a cotizarse en 500 o más pesos. Otro peligro radica en la ignorancia de nuestros dirigentes, quienes confunden el protagonismo con la cultura y llegan a ostentar sus flaquezas como si se tratara de verdaderos valores.&lt;br /&gt;La lectura estará presente mientras los lenguajes científicos diversos tengan que explicarse por la lengua o el idioma de la nuestras comunidades. Los manuales de computación, sean de programas operativos o de paquetes de programas de procesamiento de texto hablan de esta necesidad de leer las diversas modalidades y secretos de los nuevos lenguajes.&lt;br /&gt;La lectura estará presente mientras tengamos necesidad de informarnos, de ampliar nuestros datos y de profundizar en los conocimientos.&lt;br /&gt;Y también la literatura tiene asegurada su vida y su vigencia. Los problemas de la vida contemporánea tienen allí un ámbito que les permitirá la denuncia y la llevada de experiencias de otras comunidades.&lt;br /&gt;Quien lea y quien escriba siempre será peligroso mientras el estado de cosas no mejore o la sociedad no se transforme. El temor está en el manejo de la información, en la pregunta ante versiones encontradas, en la constante de cosas que se esconden y encubren. Eso es lo peligroso, de allí la necesidad de invertir un poco de nuestro tiempo es esto que no nos deja algo en las manos, que en apariencia sólo gasta nuestro tiempo, pero que nos permite satisfacer la necesidad de curiosidad, de conocimiento, de diversión. Por ejemplo, el terrible y censurable episodio de las torres gemelas de Nueva York adquiere otro cariz cuando conocemos los nexos de negocios entre las familias Bush y Bin Laden o nos permiten indignarnos cuando sabemos del interés de los Estados Unidos por el avance de la infraestructura nuclear en Irán que emboza el interés del coloso del norte por el petróleo. O, más cerca aún, enterarnos de que la droga que se produce en América Latina tiene su razón de ser en el consumo interno de Estados Unidos, pero ¿dónde están los grandes capos de la droga en Estados Unidos?, ¿por qué no los retratan o los volantean para que sean apreciados? Ahora resulta que América Latina es la gran corruptora de los jóvenes norteamericanos.&lt;br /&gt;Sin embargo, aquí no se trata de amargarse la vida, al contrario, el conocimiento nos libera de muchos complejos de culpa y pecados ajenos. La lectura a la que no podemos renunciar es a la que nos permite descifrar los enigmas más cercanos a la vida, los que nos permiten tomar el pulso a la realidad, relacionarnos con el amigo, amar a la pareja, a los seres queridos y al prójimo. Es esta capacidad de leer la que se ve beneficiada con los otros tipos de lectura. Sólo de esta manera podremos pasar de un asomarse a la vida a una vida plena.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-4825373874762067670?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/4825373874762067670/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=4825373874762067670' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/4825373874762067670'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/4825373874762067670'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2007/11/la-lectura-asomos-la-vida.html' title='La lectura: asomos a la vida'/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-6084186725451101939</id><published>2007-09-07T21:05:00.000-05:00</published><updated>2008-12-09T05:12:57.111-06:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_DRkPAgSulgk/RuIDnTdIdqI/AAAAAAAAABA/jqyMbMustZc/s1600-h/nota1.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5107648901163808418" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_DRkPAgSulgk/RuIDnTdIdqI/AAAAAAAAABA/jqyMbMustZc/s320/nota1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-6084186725451101939?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/6084186725451101939/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=6084186725451101939' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/6084186725451101939'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/6084186725451101939'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2007/09/blog-post_5671.html' title=''/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_DRkPAgSulgk/RuIDnTdIdqI/AAAAAAAAABA/jqyMbMustZc/s72-c/nota1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-8120967647547772304</id><published>2007-09-07T21:02:00.000-05:00</published><updated>2007-09-07T21:05:00.147-05:00</updated><title type='text'>Julieta Campos</title><content type='html'>recién me enterado de la muerte de Julieta Campos. Qué pena. Recuerdo su novela "Tiene los cabellos rojizos y se llama Sabina", mi zozobra, la incertidumbre ante su lectura, mi poca certeza ante su ejercicio. La leí y realmente nunca estuve seguro de ello. Ahora que me dicen que ha muerto, tampoco estoy seguro de ello y buscaré ansioso nuevamente la lectura para negar que eso haya ocurrido.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-8120967647547772304?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/8120967647547772304/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=8120967647547772304' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/8120967647547772304'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/8120967647547772304'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2007/09/julieta-campos.html' title='Julieta Campos'/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-4543248041705727237</id><published>2007-09-07T21:00:00.000-05:00</published><updated>2008-12-09T05:12:57.224-06:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_DRkPAgSulgk/RuICaTdIdpI/AAAAAAAAAA4/oCdm30DKg_k/s1600-h/fotos-ale1+007.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5107647578313881234" style="DISPLAY: block; 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Acción de *padecer. ¤ (gralm. con mayúsc.) No se usa corrientemente más que aplicado a la de *Jesucristo.&lt;br /&gt;[…]&lt;br /&gt;5  *Sentimiento, estado de ánimo o inclinación muy violentos, que perturban el ánimo; como el amor vehemente, el odio, la ira, los celos o un vicio.&lt;br /&gt;[…]&lt;br /&gt;8  *Arbitrariedad o *parcialidad; falta de ecuanimidad. Ô Apasionamiento.&lt;br /&gt;9  Por oposición a «*acción», estado de la cosa sobre la que se ejecuta una acción, a diferencia del estado del sujeto que la realiza.&lt;br /&gt;Diccionario de uso del español&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escribo, aunque esto no quiere decir que me masturbo. Escribo y esto quiere decir: me saco un peso de encima. Me psicoanalizo. Me vacío. Escribo y esto quiere decir: ven para que te diga qué lindo es vivir. Creer en la realidad del mundo y amarla. Escribo y esto quiere decir: el sacrificio vale la pena por ti, por mí, por todos. Escribo y esto quiere decir: tengo un padre que ha muerto, pero que vive por mí, porque yo vivo en él. Y la idea, la idea... Pero esto basta. Afuera llueve y luego el sol ilumina el edificio en toda la grandeza de su finitud. Escribo y esto quiere decir: ya no tengo necesidad de píldoras: los obreros con las vigas, los obreros bajo la cruz, de los cuales me siento tan próximo con mi pobre salario, ellos, de los cuales estoy tan cerca y a los cuales no me puedo acercar…&lt;br /&gt;Vassilis Vassilikos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1&lt;br /&gt;Quizá tendría qué empezar por decir que la escritura en nuestras sociedades es un acto de masoquismo. Pese a las ventajas y a las adquisiciones infraestructurales, pese al gran capital cultural de la literatura latinoamericana en particular y de la literatura occidental en general.&lt;br /&gt;Porque quién puede negar que el  arte latinoamericano ha hecho lo que no han podido hacer la ciencia y la tecnología de nuestros espacios: Gabriela Mistral, Miguel Ángel Asturias, Pablo Neruda, Gabriel García Márquez, Octavio Paz, han hecho en el terreno de los blasones lo que en otros espacios de la actividad humana han restringido las grandes potencias, bajo custodia por Razones de Estado. Y junto a ellos están Rubén Darío, Jorge Luis Borges, Ernesto Sabato, Julio Cortázar, Vicente Huidobro, Nicanor Parra, José Donoso, Augusto Roa Bastos, Juan Carlos Onetti, Alejo Carpentier, José Lezama Lima, Guillermo Cabrera Infante, Ramón López Velarde, José Gorostiza, Juan Rulfo, Carlos Fuentes, Fernando del Paso, José María Arguedas, Mario Vargas Llosa. ¿Y quién puede negar las aportaciones a la lengua de las literaturas nacionales europeas: Dante, Petrarca, Boccaccio, Shakespeare, Milton, Rabelais, Montaigne, Corneille, Racine, Cervantes, Góngora, Quevedo, Goethe, Novalis, Tolstoi y Dostoievski? Son los escritores, quienes con el proceso creativo, la escritura, han consolidado la lengua, la han hecho plástica y literaria, la han llevado a sus límites y han logrado un patrimonio que dignifica al género humano y lo llama a autoexaminarse como especie. Como grupo social y como individuo.&lt;br /&gt;A  pesar de lo anterior, el ejercicio de la escritura es un oficio que viene desde atrás. No sólo a contracorriente de la práctica lingüística, debido a los altos niveles de analfabetismo real y funcional, a la reducción del idioma a un conjunto de órdenes y ausencia de alternativas expresivas de individualidad, sino también debido a la incapacidad económica de la población de acceder al mundo del libro (siempre muy por encima de los salarios mínimos o del ingreso promedio de la población).&lt;br /&gt;El mercado editorial  es una enorme pirámide en la que muy pocos pueden presumir de la cúspide. Y para nadie es una sorpresa que ante la inaccesabilidad a grandes editoriales o la falta de condiciones económicas que propicien el consumo de libros, el Estado se convierte en el gran subsidiador de buena parte de la industria editorial de los países subdesarrollados.&lt;br /&gt;El sueño de ser un Gabriel García Márquez con sus ventas por miles en 1967 a raíz de la publicación de Cien años de soledad es impensable sin acontecimientos históricos que aviven la lectura (Cuba y la crisis de los misiles) y sin un grupo de acompañantes que den la lucha en el campo (la generación del Boom), pero sobre todo sin una infraestructura editorial y otras actividades (catálogo, revistas, críticos, presentaciones, instituciones educativas), que da la vuelta a la oferta y cambia de ojos cuando se agotan las posibilidades de un mercado identificado.&lt;br /&gt;El sueño de ser un Salman Rushdie, entre el mundo cultural subdesarrollado de la India y la Inglaterra cosmopolita de fines del siglo veinte, con millones de ejemplares en manos de los lectores tiene su aspecto macabro y su lado real maravilloso en la imposibilidad de este autor de salir a la calle, perseguido por la maldición de los ayatolas, pero se convierte en una posibilidad estrecha y remota.&lt;br /&gt;La crisis de la novela europea permitió la sustitución de autores y una variación geopolítica, en la lectura al menos (de Europa y Estados Unidos pasó a América Latina y África y Asia), que después han venido a ocupar los ingleses (incluyendo a pakistaníes, escoceses, japoneses), los hindúes, los españoles postfranquistas, sin que se pierda una cierta consistencia de las literaturas europeas y de la norteamericana (tan poderosa que se recicla y se reacomoda a sí misma sin perder la figura).&lt;br /&gt;En este ámbito tan darwinista, tan agresivo contra la cultura, el escritor sufre la aventura del espermatozoide en pos de la fecundación. En algunos casos sólo se pide el reconocimiento; en otros, pelea por trepar dentro de la pirámide y allí los caminos se tornan múltiples frente al requerimiento editorial, frente al requerimiento institucional, frente a las exigencias del campo literario, que tendrían que ser las más interesantes, ya que llevarían a una modificación, a una ampliación positiva de éste.&lt;br /&gt;Ese masoquismo de la escritura permite a su ejecutante una marginalidad frente al mundo de la producción. La cultura se convierte en un escaparate para regímenes políticos, pero a la vez se convierte en un ejercicio que es una caja de resonancia de la realidad social. De allí la filiación del escritor de francotirador o de poeta maldito. El escritor crece en la soledad de un contexto agresivo de por sí, agresivo desde su realidad de hablante, agresivo desde su insularidad.&lt;br /&gt;Pese a esta entrada pesimista, tendré que decir que ante todo la escritura es un acto de configuración. Sea el genio o sea la razón fría, tiene que haber un sometimiento, y suena tremendo, al proceso de hechura. Todo genio se somete a las leyes de mercado y sólo en ellas puede emerger o bien tendrá que dormir el sueño de los justos hasta que su inserción se haga posible por el que rastrea producciones ocultas.&lt;br /&gt;Gustave Flaubert es el gran modelo de escritor aún hoy. Monótono o de medio tono, en su obra se siente el ennui de que ha hablado George Steiner en el periodo que va de la derrota de Napoleón a la Primera Guerra Mundial, periodo que se ha ufanado en los manuales burgueses como el periodo de crecimiento del capitalismo y que Steiner ha develado en su valor deforestador de la condición humana, una vez que se había defenestrado al héroe y se le había anclado a la nueva corporación.&lt;br /&gt;Flaubert nos enseña el valor del estilo, del tallado de la pieza, de su correspondencia entre lenguaje y realidad en franco contrapunto con la realidad que se impone o que se pretende sea percibida por el habitante de su tiempo y por el espectador de la Historia. Oculto entre las fanfarrias del escritor genio a la manera de Victor Hugo, Flaubert cala las posibilidades del lenguaje dentro de la obra, somete a las palabras a su nueva realidad lingüística, al universo que se fragua.&lt;br /&gt;Pierre Bourdieu ha señalado la notable aportación de Flaubert al campo literario, no sólo despejando el terreno de otras disciplinas y depositando en el ejercicio estilístico el centro axial de la escritura, sino en su brutal acercamiento a la realidad de la fragua del escritor en La educación sentimental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que tener presente por una parte la correspondencia que Flaubert establece entre las formas de amor y las formas de amor por el arte que se están inventando, más o menos en misma época, y en el mismo mundo, el de la bohemia y los artistas, y por otra la relación de inversión que enfrenta el mundo del arte puro con el mundo de los negocios. El juego del arte es, desde el punto de vista de los negocios, un juego de “quien pierde gana”. En ese mundo económico invertido no cabe conquistar el dinero, los honores (el propio Flaubert decía: “los honores deshonran”), las mujeres legítimas o ilegítimas, resumiendo, todos los símbolos del éxito mundano, éxito en el mundo y éxito en este mundo, sin comprometer la propia salvación en el más allá. (p. 47)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Madame Bovary el escritor nos ha llevado de la mano al mundo de ennui de la protagonista. Su monotonía es abrumadora. La coronación del individuo, lema de la época, se ha tornado triste y el comportamiento del genio ha  devenido en actuar insomne cuando no cataléptico. El mundo de la modernidad ha muerto casi en el origen y el sistema engendrado somete a los individuos y les impide incluso la capacidad de soñar o de evadirse. La estructura es el Frankestein y el individuo sólo es la placa de comisario.&lt;br /&gt;En La educación sentimental es el mundo del artista el que se nos muestra, los intentos por instaurar un campo literario que sea sometido a la religión, a la política, a las ciencias sociales, a la historia en boga. Es el escritor el que produce una obra que se rige por sus propias reglas y que se inserta en una tradición literaria y con ella lucha. Es el escritor el que tiene que optar por un mercado y por las posibilidades que se le ofrecen. Optar entre una editorial comercial que lo corone en éxito u optar por una editorial de corto alcance que lo catapulte a ser un escritor de culto o bien un marginal incorregible o bien un don nadie.&lt;br /&gt;Después de Flaubert Francia conocerá el máximo esplendor del escritor, la plena autonomía del campo literario que espero haya llegado para no irse jamás, en Emile Zola, quien logra desde su presencia como literato que el sistema judicial francés revise y revire en el caso Dreyfus e instaurará una célebre presencia en el terreno de lo público que tal vez tendrá su mayor riesgo en Jean-Paul Sartre y el protagonismo del intelectual.&lt;br /&gt;La zanahoria es al conejo lo que la fama al escritor en una carrera de galgos. La fama es efímera y tiene sus niveles y suele convertirse más en un pretexto que es cosa leve en los largos alientos. Pero la pasión está allí, en el animalito evolucionado para correr la legua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2&lt;br /&gt;¿Cuál es la relación de las pasiones del escritor con el texto que  escribe? En las sesiones de su célebre taller literario, Miguel Donoso Pareja decía que la peor poesía amorosa suele ser la que se escribe cuando se está enamorado. Jaime Sabines contaba que para escribir su memorable poema sobre la muerte de su padre tuvo que guardar un respiro y una distancia con respecto a drama tan intenso y tan íntimo.&lt;br /&gt;Es lugar común considerar que hay una relación directa, casi exacta, entre pasión del autor y pasión del texto. La imaginación nos lleva a hacer una identificación inmediata entre texto y vida y podemos, en el colmo de la simplicidad, atribuir a un autor que construye personajes femeninos tendencias homosexuales.&lt;br /&gt;José Stalin, famoso por su temperamento ladino, helado y calculador, alguna vez condenó a un autor a que se publicara su obra con un tiraje de dos ejemplares: uno para el escritor y otro para su enamorada. No le faltaba razón, aunque hablar de razón con Stalin suene grosero. Y es que el legado de Flaubert es implacable. Si el autor quiere manifestar su pasión y tornar en cómplice al lector tiene que idear una estrategia y ésta depende de su fragua del lenguaje. Lo podemos ver como una traducción o como un timo. Como una traducción, porque al pasar de código a código pierde eficacia, timo, porque el gran escritor esconde sus cartas y sacrifica pasiones inmediatas en pos de otras de mayor calado. Por lo demás, el autor suele caer en cierto protagonismo que sólo abona a la ambigüedad. Juan Rulfo afirmaba que escribía historias que le contaba un tío y que cuando éste murió pues ya no tuvo qué contar, aunque también llegó a comentar que el manuscrito de Pedro Páramo se le había caído, que las hojas se habían dispersado por el suelo y que tal como lo rearmó lo llevó a la editorial. En el fondo lo que nos dice Rulfo es que la pasión ni se crea ni se pierde, sólo se transforma.&lt;br /&gt;Quisiera detenerme un poco a propósito de una gran novela publicada en Grecia en 1966, hace justamente 40 años, y cuya versión castellana signó editorial Sudamericana, en Buenos Aires, en 1970. Z, de Vassilis Vassilikos (Kavala, 1933).&lt;br /&gt;Noche del 22 de mayo de 1963, Salónica, Grecia. El diputado Grigoris Lambrakis, Z (socialista, izquierdista moderado, médico filántropo —donaba su dieta al partido y atendía a pacientes de bajos recursos—, profesor universitario, atleta que apenas unos días antes realizó —él solo— el Marathon por la paz) fue asesinado por miembros de un grupo de choque de ribetes nacionalsocialistas en cínico contubernio con las autoridades policiales, quienes se encargaron de entrampar a los manifestantes y dejaron en libertad absoluta a los agresores. El crimen se quiso disfrazar de accidente vial: un triciclo motorizado embistió a Z al salir de un acto político; al mismo tiempo recibió un golpe en la cabeza, después el vehículo pasó sobre su cuerpo; sin embargo, durante toda la reunión del grupo pacifista Los amigos de la Paz, los asistentes fueron objeto de agresiones físicas y verbales. El mismo Lambrakis había recibido ya un golpe en la cabeza al ingresar al edificio en que se realizaría el mitin. Los agresores eran hombres rústicos, violentos, comprometidos con las autoridades y que, justo es decirlo, profesaban un rabioso anticomunismo. Lambrakis murió en el hospital a consecuencia de la fractura cerebral ocasionada por el golpe de una macana, aunque llegó en estado vegetativo.&lt;br /&gt;400,000 griegos acompañaron a Z al cementerio y en días posteriores aparecieron en los muros gigantescas zetas (él vive). El escándalo fue mayúsculo, pero nunca se castigó a los verdaderos responsables y durante el proceso se introdujeron todas las anomalías y protecciones necesarias para impedir el castigo de los autores intelectuales del asesinato.&lt;br /&gt;El texto no tiene referencia alguna a la escritura. Consta de dos partes esenciales: una constituida por secuencias desde diversos ángulos que van llevando al escenario y al momento del asesinato y que después de un paréntesis regresa con las vicisitudes del proceso y las consecuencias sociales del crimen y otra (el paréntesis) que es la voz de la viuda, acompañando al cadáver de Lambrakis en el tren que lo regresa a su destino final.&lt;br /&gt;Más allá de los deslumbres políticos o de las simpatías ideológicas, la novela presenta un relato conmovedor de la mujer sola, quizás a la manera de la viuda de Héctor ante la ausencia del cuerpo insepulto. Hay ciertamente un país escindido, así lo confirman las voces de los actores, pero hay una autoridad que es juez y parte, una autoridad que alienta el uso de la violencia y de las armas y que esconde la mano.&lt;br /&gt;Hemos regresado al país de origen de Occidente, hemos sabido que Lambrakis era un hombre sano, corredor de fondo, metido a los asuntos de la democracia con buena fe. El desenlace es terrible, es visto como el mildiú comunista, él que es ajeno a los sistemas, Y aprovechan un mitín para agredirlo, cachiporra en mano. Sí es probable que él no se lo explicara, si pudiera planteárselo, pero no le dan tiempo, mucho menos lo puede hacer la viuda, en trance, fuera del tiempo y de la historia. Ante el requerimiento de una anciana, el silencio. Dice la voz del narrador:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tuvo que volver a bajar un momento para ver mejor a una vieja vestida de negro que se lanzaba desde el seno de la multitud arrancándose los cabellos como una loca y gritaba en el momento que lo bajaban a la fosa:&lt;br /&gt;—¡Despierta, Z, te esperamos, despierta!&lt;br /&gt;Grito que conmovió a la multitud, pues la vieja, con esas sencillas palabras, había expresado lo que un pueblo entero sentía en ese preciso instante. Y el alma suspiró sabiendo que el voto de la vieja, tal como lo había formulado en su ingenuidad, no podía realizarse, pues el cuerpo no estaba dormido, estaba figurado, deformado, había perdido sus cimientos, la casa llegaba a su demolición total. (pp. 208-209)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Z está considerada como una de las mejores novelas de tema político del siglo pasado. Esto se debe a que Vassilikos expone el caso Lambrakis, denuncia aquel acto de barbarie, pero envuelve el testimonio con reflexiones profundas sobre la esencia y el estado de la condición humana: actividad política y muerte, individuo y poder autoritario, ignorancia y abuso del poder, fanatismo y libertad, amor y muerte. La contradicción al interior de un país que busca profundizarse por parte de los grupos en el poder y que en lugar de diálogo y reconocimiento buscan la aniquilación y el sometimiento a ciegas del otro.&lt;br /&gt;La estructura es laberíntica, no obstante, los hechos resultan claros, aqui lo importante es la perspectiva, el cómo se enriquece el drama al superponer puntos de vista diferentes e incluso contradictorios. En algunos momentos —sobre todo en la primera parte— me recuerda mucho a Crónica de una muerte anunciada —posterior novela de Gabriel García Márquez—, ya que en ambas se conoce el desenlace, pero en cada recodo del camino se espesa la intriga y se continúa con la lectura.&lt;br /&gt;En Z se imponen dos líneas discursivas: informaciones sobre el caso Lambrakis y monólogos (un intenso narrador que casi se sospecha testigo, la voz interior en vida de Z, el alma de Z, la esposa y otros personajes). Esta combinación de monólogos y de intervenciones dialogadas de otras presencias le da a la novela un cariz polifónico. Frente a la objetividad —siempre relativa— de lo sucedido, se alza la rebeldía contra lo ignominioso de la muerte involuntaria (brutal). Dice el narrador:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo mismo ocurría con el cuerpo cuyo estertor profundo acompañaba, como un bajo la angustia de los médicos. Éstos eran numerosos, algunos venían del extranjero. De Hungría, de Alemania, de Bélgica. Nada podían. Les asombraba ver el organismo todavía vivo cuando todos los centros estaban afectados. El organismo se negaba a admitir su muerte. Era demasiado pronto para  morir. El cuerpo sin cabeza mantenía su existencia propia. Ahora ha aceptado su muerte. Se encamina, apaciguado, hacia la tumba. (p. 194).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afirma el alma:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuerpo amado, cuerpo adulado, en los estadios como en el fuego, cuerpo que seguía siendo mío en el seno de la alienación más terrible, si por lo menos pudiera tenerte junto a mí una noche más, después te permitiría que me abandonaras. ¡Pero he sido expulsada tan de repente! Nunca hubiera imaginado que otro pudiese poseerte. ¿Y ahora? ¡Tus manos, sólo tus manos, y ese estremecimiento, c´mo echo de menos todo eso! Estoy tan sola sin ti (p. 204)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Monologa la viuda:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Me faltas terriblemente. Ya no tengo gusto por nada. Y aunque no puedas estar cerca de mí —todos hablan de ti y en cualquier diario que abra veo tu nombre—, a pesar de eso, nunca nunca he estado tan sola, únicamente tu presencia humana  podría convencerme de que no te has convertido en un fantasma en la imaginación de los otros y de que no les sirves para proyectar en ti sus represiones” (p. 308)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por último, el escepticismo y la disolución, primero, de uno de los pocos testigos que igualmente ha sido víctima de agresión física y cuya dimensión política cede ante el drama:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Pierdo tu cara, pensaba” Piruchas. Poco a poco tu cara se borra en las células de mi cerebro, mientras que otras caras nuevas vienen a añadirse a tu silueta querida. ¿Qué será de mí? Lentamente te desvaneces. Sólo brillan todavía tus ojos en las tinieblas que te envuelven. (p. 296).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y segundo el testimonio de Hatzis, que oscila entre héroe y víctima gratuita, al ser el que brinca al triciclo y provoca que los agresores materiales sean descubiertos y que es alcanzado por el poder y termina preso por difamación:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hatzis se preguntaba cómo el mismo Papandreu el año anterior, cuando era todavía líder de la oposición, había estigmatizado la prohibición de la marcha y este año, ya en el poder, la condenaba de antemano al fracaso. ¿Cómo había podido, cuando la muerte de Z, denunciar el crimen y tratar al gobierno de “bárbaro”, de “gobierno de sangre”, y este año no podía, no digamos honrar a z, pero por lo menos callarse ante la misma sangre? (p. 397).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vassilis Vassilikos aborda el tema político enriqueciéndolo con una visión integral —en sus niveles individual, sentimental, social, etcétera— del hombre.&lt;br /&gt;Hasta aquí todo podría caber en el apartado de la literatura y no tendría qué ver con la escritura dentro de la obra. Sin embargo, si leemos Diario de Z, del mismo autor, llegamos a la segunda opción. Un autor que en su diario anota que está atrapado por el alcohol, que tiene un año sin escribir aunque está muy interesado por el escándalo Lambrakis. La desesperanza es total, el color del relato derrumba a cualquier lector. Aparece su padre, residente en Australia y del desencuentro se llega a una reapreciación:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin saber que esa sería la última vez, me intrigó la insistencia con la que me miraba y me conmoví. Una lágrima humedeció entonces sus ojos sin que el párpado se moviera. Y su mirada quedó así, pegada a la mía, límpida, monocorde, cargada de toda la profundidad del amor […] Yo había movilizado a mis amigos y conocidos para librarme de la vieja deuda que tenía con él para calmar mis remordimientos. Pero durante todo ese tiempo en que el taxi no podía salir —se esperaba a un danés que no tenía a nadie que lo despidiera—, faltas, deberes, remordimientos, volvieron a la superficie, surgieron de la oscura caverna donde habían vivido hasta entonces tan tranquilos, antes que los descubrieran los antiguos trágicos y Freud, y una lágrima detrás de los anteojos oscuros que llevaba para ocultar mi emoción me traicionó al rodar por mi mejilla. Ello no cambió en nada la mirada que mi madre había mantenido sobre mí: neutra, tenaz, estúpida, en cierto modo hosca. (pp. 32 y 35)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diario de Z no es acerca del caso Lambrakis, no aporta pruebas o documentos que permitan adentrarse en lo político o en la construcción de la novela en esta tesitura, no explicita los vericuetos del caso real e histórico, sino que reseña un viaje íntimo, habla de las vicisitudes del escritor ayuno del oficio, que quiere escribir sobre los sucesos de mayo del 63 que lo indignan y lo llaman a literaturizarlos, al mismo tiempo que se reencuentra con su padre (residente en Australia y con varias décadas sin pisar suelo patrio) quien morirá apenas unos meses después de la visita: se concluye: lo recuperará perdiéndolo. Diario de Z es un rito de iniciación: permite al niño adquirir mayoría de edad, permite al izquierdista, al escritor comprometido destrabar ese ayuno y llevar mediante la palabra el agobio sobre el cuerpo al agobio sobre el lector. La pérdida del padre se iguala en el drama con la muerte de Lambrakis.&lt;br /&gt;Ese paralelo entre Lambrakis y el padre —drama personal, lo que píerde y drama social, lo que cree— será el motor que mueva las páginas más intensas de Z. Quizás por eso la novela es tan obsesiva, tan laberíntica, tan intensa. La pasión política se disuelve en el dolor particular, en la pérdida o acaso será mejor decir que se arropa en él. La muerte, ese túnel oscuro que no perdona, sienta sus reales:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noticia de la muerte de mi padre me llegó después del golpe de Estado de julio. Lo lloré muchas noches, oyendo la música que más le gustaba: las buzukia de Kazandzidis. Pero no llevé luto. El duelo que sentía en el alma lo ponía en mi proyecto más querido: escribir la muerte de Lambrakis (p. 169).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vassilikos confiesa aquí muchas cosas que complementan a la obra de ficción, pero que, de haber sido insertadas en ella, hubieran empobrecido el todo y renuncia a elaborar una novela que comunique su estado de infertilidad y su maltratada relación hijo-padre .&lt;br /&gt;El caso Lambrakis es uno más de los incidentes que prolongan el desgarramiento de Grecia desde los años de la Segunda Guerra Mundial. Todavía en 1963 eran muchos los griegos presos por motivos políticos, ya fueran acusados de colaborar con los nazis o de guerrilleros comunistas, todavía en esos años los griegos habían tenido que realizar su diáspora por Europa y por tierras ignotas, abonando por la vía de la emigración al transterramiento a causa de los genocidios y de la pobreza extrema.&lt;br /&gt;El caso Z mostró también la gran cantidad de antisemitas, anticomunistas y germanófilos que se incorporaron a la administración pública y organizaron grupos de choque contra el “mildiu” ideológico: los rojos. Lo grave es que Grigoris Lambrakis no era un radical ni un fanático, se trataba de un hombre de buena voluntad (de ésos que a veces estorban en el redondel político), un hombre carismático que con sus intenciones de sustraer a Grecia como base militar norteamericana y luchar por la paz mundial, amenazaba con alterar la correlación de fuerzas.&lt;br /&gt;Lo grave es que el señor Vassilikos tuvo que optar por Australia ante la falta de alternativas.&lt;br /&gt;Lo grave es que el escritor tiene que purgar sus pasiones en un mundo que se presenta injusto y despiadado.&lt;br /&gt;¿Por qué hablar de un libro que apareció hace casi cuatro décadas en nuestro idioma? Confieso que he tomado para lo aquí expuesto ideas y líneas de una reseña publicada por mí en 1988. La obra de Vassilikos reaparece en mí y señala rumbos.&lt;br /&gt;Primero, porque es un bajel perdido, un libro que pese a su calidad no ha sido muy conocido y vive acaso el sueño del que estoy seguro resurgirá.&lt;br /&gt;Segundo, porque es tal vez el mejor ejemplo de literatura política con un alto nivel estético, lo que lo aleja de las llamadas letras de emergencia.&lt;br /&gt;Tercero, porque en nuestro país están ocurriendo cosas que tienden a agravar la polarización y porque se observa la tendencia a ser juez y parte, la tentación a eliminar al adversario y al pensamiento diferente amparados en el tinglado legaloide y en la “decencia”.&lt;br /&gt; Cuarto, porque si bien es cierto que Costa Gavras realizó una película de culto a raíz de este hecho y de esta obra también es cierto que años después se difundió la película Eleni, basada en el libro del mismo nombre, de Nicholas Gage. El filme es bueno en su realización y logrado en el asunto que trata. No la considero tan buena en su interrelación ideológica con los espectadores, ya que parcializa un conflicto y aprovecha la rabia del espectador por la injusticia vista, para echar toda la culpa a los comunistas, sin mostrar los excesos propios de todos los bandos en una guerra civil. Pero lo que agudizó mi sorpresa y provocó mi desconfianza fue descubrir el libro, impreso en México, Kosmos editorial. Para colmo, cada ejemplar se vendía a fines de 1987 a la sospechosísima cantidad de dos mil pesos. Por último, el libro muestra la siguiente leyenda: “Mi madre ejecutada por la guerrilla comunista griega... y mi venganza”. El libro no es comparable a ninguno de los dos de Vassilikos objeto de estas líneas, permanece en el terreno de la propaganda anticomunista. No es una obra literaria. Sin embargo, entra de lleno en las agresiones al pensamiento de izquierda. Esto sucede, mientras libros como Z son difíciles de conseguir y además bastante caros. Vassilis Vassilikos no oculta sus ideas de izquierda (tampoco lo ha hecho Costa-Gavras), pero sus obras muestran una realidad compleja, sujeta a la crítica, nunca maniquea, nunca legitimadora del abuso del poder, al que muestra con toda su desnudez y cinismo sin ponerle color y nos otorga el beneficio de la duda, llave de la crítica y vacuna contra el fanatismo.&lt;br /&gt;Quinto, lo que le da interés a este ejemplo es cómo la escritura de Z toma cuerpo a partir del reencuentro con el padre. Éste regresa a Australia y muere de cáncer a los pocos meses. El alcohol y la cruda de escritura que no habían podido librar el caso Lambrakis se resuelve por la vía afectiva: la pérdida y el reencuentro. Reencuentro con su padre, reencuentro con la escritura. Lo curioso es que la novela no tiene nada que ver con el padre. Se refiere a un hecho histórico de Grecia, un tema difícil que pudo ser coptado por una literatura de combate. Es posible sostener que la escritura se corporiza a partir de la pérdida. Pero en lugar de caer al dolor chillón, a la queja, neutraliza así lo político con lo íntimo y cauteriza la herida interior con la objetivación de lo político, así el relato adquiere un equilibrio asombroso, una obra que no deja de llamarnos. ¿En qué medida Vassilikos piensa en su contradictoria visión del padre, ahora recuperado, mientras la viuda acompaña al cadáver?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi padre y yo estábamos en pie de guerra incesante, tratando de ver quién humillaba más al otro, y yo sabía que el único medio que tenía para contrariarlo era el de pedir prestado a sus amigos y pescar en la caja del negocio algunos dólares y cigarrilos […] Si hay alguna cosa que no puedo sacarme de la cabeza, si hay algo que ha hundido su punta en lo más profundo de mí y que se ha grabado hasta la médula, son esos diez minutos en que me      quedé sentado al lado de mi padre enfermo, la última vez que lo vi, cuando le acaricié la mano, su mano puesta a prueba por los platos que fregaba y los “sándwiches heroicos”, como los llamaba en otra época (pp. 107 y 105)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca te he conocido. ¡Qué voluptuosidad perderse! ¡Qué alivio! Antes, quizá. No. Eres tú el que me ha traicionado, cuerpo rebelde. Has sido el primero en abandonarme y en dejarme sin casa. Tuve que hacerme puta y olvidarte en este burdel de la Osa Mayor. Te he olvidado porque lo merecías. Me has traicionado. Me has traicionado. Te he perdido y me he perdido. No te conozco. (p. 212)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los lectores entramos al campo del dolor, vemos en su real dimensión esa tragedia del hombre sano frente a las aberraciones de la ideología. Y el cuerpo sufre, como ese cadáver trasmite dolor a la viuda, como ese cadáver en la literatura sin rostro, que bien pudiera ser el del padre de Vassilis Vassilikos.&lt;br /&gt;Así, el misterio, la pasión de la escritura, su cuerpo toma forma a partir de los más disímiles orígenes. Oculta el referente, nos presenta un escudo al morbo y al chisme. El dolor del cuerpo y el dolor del alma construyen la obra, densifican el discurso y se trasmiten al lector que se siente avasallado, maravillado, por esa fuerza.&lt;br /&gt;Diario de Z termina siendo al  final de cuentas una obra que escapa a su creador. Se puede leer como una  novela y es independiente de Z. Allí está el timo de que hablaba hace unos minutos. Puede y parece exigir ser traicionado. En él radica la pasión de la escritura, el fuego de la pasión contenida y militante que se hace palabra escrita, que levanta un universo que explica otro universo, pero que sobre todo se explica a sí misma sin necesidad de quien lo escribe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3&lt;br /&gt;Quisiera terminar esta intervención con una referencia personal en dos sentidos. El primero es mi profesión de fe en Gustave Flaubert y en el campo literario. Que lo que se escribe pase por la construcción del lenguaje ordinario a una nueva fase, que desde allí convenza, que desde allí sea mundo propio.&lt;br /&gt;Hace 3 años apareció mi novela Cris Cris, Cri Cri, en ella trato de acercarme a la voz y a las acciones de una mujer trabajadora, con numerosas pérdidas vitales, pero con un alto sentido del optimismo. Debo confesar que es la historia de mi madre. Pensé en Flaubert todo el tiempo y pensé en Vassilikos y en  sus dos obras. El estilo fue mi guía y su inserción en mi visión del campo literario. El drama familiar se convirtió en reto lingüístico y de construcción y en tarea política.El melodrama huyó del lado de Memín Pinguín y se hizo novela, literatura. Escapó. Había que llevar la situación insignficante a universo literario, había que arrancar el llamado lenguaje marginal de su origen y levantarlo, se permitirá el exceso, a la altura del arte.&lt;br /&gt;El resultado ha sido en términos personales un exorcismo. Salieron de mí ciertos demonios, los arranqué de mi fondo. Y construí una estructura donde las diversas voces fueron arrebatando el predominio de una voz y fueron dando paso a otras ópticas. Así se calmó la pasión o se transformó en muchas fuerzas. Así, con ese arrebato, se pasó de la solemnidad a la fiesta, a cierto carnaval lingüístico y vital.&lt;br /&gt;Mi  pasión por la escritura había sufrido un duro castigo, un proceso de desgaste que a veces me dejaba exhausto. Ver el fluir de eso que ya no era mío en la letra impresa me ha regresado la pasión y me ha permitido intentar nuevos retos. Saber de las transformaciones de la pasión, no de zanahorias, es un ajuste de cuentas siempre necesario en el escritor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-6446033721221708541?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/6446033721221708541/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=6446033721221708541' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/6446033721221708541'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/6446033721221708541'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2007/09/la-pasin-y-la-escritura.html' title='La pasión y la escritura'/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-739937269680205348</id><published>2007-08-24T18:50:00.000-05:00</published><updated>2007-08-24T18:54:20.034-05:00</updated><title type='text'>La vocación del humo</title><content type='html'>La vocación del humo: el asalto a la individualidad&lt;br /&gt;Alejandro García&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al contar, confesando, lo siguiente, quiero estar dentro de un templo, el de la narrativa, donde los ecos del mundo que se construye y se trasmite, tiene visos de verosimilitud, donde prevalece mi percepción de los hechos pasados, donde mi memoria trabaja para mis conciencias oyentes y la inteligencia me obliga a no decir más de lo que fue, ni menos de lo que capté. Quiero ser la comadre en el altar de la literatura.&lt;br /&gt;Alberto Ortiz&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;[1]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;¿Hasta dónde el individuo puede labrar su propio destino y su capacidad de decisión? ¿Es su voluntad factible de realizarse o es producto de la voluntad de los otros? O peor aún ¿es la voluntad del individuo producto de una serie de engranajes ciegos, de una máquina demoledora, sin cabeza y por lo tanto imposibilitada para llevar siquiera una máscara?&lt;br /&gt;Este problema preocupó a Charles Dickens. Vivió la era del apropiamiento de los cuerpos para la nueva producción industrial. Vivió la era del asedio sobre las almas bajo principios científicos. En Grandes esperanzas nos entregó a un individuo que daba vueltas y vueltas por su propia vida en torno a un eje que giraba no en su beneficio sino en función de otros proyectos.&lt;br /&gt;En La vocación del humo asistimos a una pequeña escala en la vida de Juan Capistrano. Agente del orden, descubre los vericuetos del poder, pero más que nada las venganzas dentro de esos vericuetos del poder. No importa la calidad en el desempeño del trabajo, ni la utilidad de las empresas desarrolladas, lo censurable es el saber, lo preocupante es el atestiguar, lo perseguible es dudar. Estamos dentro de una novela que disuelve su estructura policíaca para dejar fluir los conflictos internos, los posibles focos de insurrección, así sea en el principio solitaria:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo único que queda constante es la posibilidad de la insurrección, nadie está totalmente conforme con la vida que le ha tocado, el padre, por ejemplo, tranquilo hombre de paz, organizando guerrillas de resistencia pacífica, pactando, cuestionando al mundo y al poder desde su trinchera religiosa, haciendo de su Mesías doliente una bandera, enseñando a poner la otra mejilla para que el rumor se levante, la protesta adquiera forma, el poder se desconcentre. Y me sugiere que el libre albedrío funciona en la realidad, que nada nos han robado si aprendemos a pensar y a actuar, mas yo no entiendo de eso, se necesita fe y si hay un dios que rige el mundo, debe ser autista.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;[2]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La visión de Capistrano se completa con las vivencias anteriores: la experiencia en un internado. Allí los valores mamados en la familia se trastocan en una verdadera ley de la selva en donde sobreviven los más fuertes y en donde la interioridad dañada debe salir a flote con sus propios recursos y marcar el futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;Confluyen en La vocación del humo una serie de visiones/voces que, alineadas tras o junto a la memoria de Juan Capistrano, buscan su destinatario. El mayor mérito de esta novela radica en esa capacidad de la enunciación de los personajes, en esa fuerza que permite levantar una realidad textual que tiene múltiples posibilidades de decodificación.&lt;br /&gt;Me explico: uno de los personajes escribe unas memorias y las da a su amante para que las lea. Mina se convierte en decodificadora de ese mensaje; pero dentro de ese mensaje descubre uno por lo menos dos destinatarios más: el del enunciador, quien primero se pregunta por la razón de ser en el mundo, por el lugar de los valores y después por un lector posible que es el lector de la narrativa, un lector que puede ser perfectamente Mina, pero que no se agota allí, sino que despliega una estrategia de coptación con respecto al lector de una obra terminada, La vocación del humo, que dentro de sus páginas tiene unas memorias. Y hay otro destinador muy importante: el poder, esa maquinaria que roba ese legajo para cortarle las alas al enunciador, él mismo parte del aparato, él mismo guardia y estratega de la defensa del sistema.&lt;br /&gt;Están también las voces del sacerdote y de la notaria de parroquia. El conflicto moral en el primer caso, la ética que se rasca el cogote entre la doctrina, el requerimiento institucional y una realidad con personas de carne y hueso en donde predomina la injusticia, el ajuste de cuentas, el cercenamiento de vidas desde la escuela, el hogar, el encierro, la vía pacífica, hasta la vigilancia y la punición cuando el terror, el delirio de persecución, invade al poder.&lt;br /&gt;En la notaria el pensamiento, sea sueño, sea monólogo, sea memoria perdida en la enunciación individual o voz recuperada por un narrador tan cercano que casi se confunde con ella, salvada en la obra literaria, se convierte en la visita a los infiernos o a los paraísos si retiramos los interdictos. Así la mujer de militancia cristiana, de férrea fe en el guía y en la pasividad del cuerpo, promesa de la vida futura, se descubre energía, deseo, mutación:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora era la rama sosteniendo un hermoso gusano con disfraz de ángel, ahora era una mariposa que brillaba hacia un punto brillante, en un laberinto circular, cada vez más cerca de la luz, y de pronto la luz la envolvía, la pulverizaba, ahora era millones de puntitos de luz, corpúsculos que se colaban por entre las ramas cargadas de crisálidas y gusanos verdes, suave como lluvia de arco iris. En ese momento fue cuando negó todo lo que vio y sintió, apenas una ráfaga de realidad percibió enfrente, suficiente para comprender que aquello no podía ser cierto, tan importante que no debería ser verdad, el rostro de Fredy y su cuerpo todo sobre ella, rostro inconcebible, como venido de muy lejos hasta pegar en su nariz, cuerpo latiendo, sudando, frotándose entre sus piernas&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftn3" name="_ftnref3"&gt;[3]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En torno a estas vivencias intensas se mueven personajes que rozan a los otros o de plano los alteran: los padres, Mina, el Ángel, Fredy, los compañeros de la adolescencia, energías que catalizan la forja del individuo; por otro lado están el Ministro, Ruiseco, Líquen y esa bisagra silenciosa unido por la fe y por la vigilancia que es don Paco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;¿De qué es culpable Capistrano? ¿Qué es lo que lo hace candidato a mejores cosas y víctima del panóptico? ¿Cuál es la conjura que se mueve en el fondo de La vocación del humo? La máquina es anónima y despersonalizada. Sólo pide piezas de recambio. Son útiles los individuos que se entregan a ella sin preguntas. Son peligrosos los que caen en la debilidad de examinar sus viejos valores y cotejar su actuar con el pulso del mundo. Capistrano posee cualidades para ser una pieza de recambio, pero se piensa hombre, revisa su pasado y, lo peor, escribe su vivir. Todo esto es inadmisible. Lo demás es parte de una gama de resistencias contra ese poder colérico que ya no es de la divinidad, sino del hombre a través de sus productos.&lt;br /&gt;A pesar de lo inasible del humo, de su volatilidad, en esta novela queda algo sólido. No sólo la escritura de un personaje que abre brecha entre los obstáculos diarios, sino la modelización de un mundo que se puede ver y apreciar desde fuera, lo que salva aquello de que un elemento del sistema no puede definirlo porque está adentro. La literatura perpetra esta detención de la realidad, este descubrir mecanismos ocultos o legitimados por la vía de la inercia y de la tradición.&lt;br /&gt;De allí que esas visiones intensas dentro de la novela, esa purga excesiva de culpas vía la mera enunciación, tengan en la estructura de la obra literaria la posibilidad real de redención, de examen, de resistencia y, por supuesto, de remedio. Es a través de este mundo posible que podemos pensar en un mundo real, justo, nuestro, verdaderamente posible. Es a través de ese mundo posible que se puede salvar el arrebato a la individualidad y asaltar de nuevo el estado de cosas para recuperarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;[1]&lt;/a&gt; Alberto Ortiz, La vocación del humo, Zacatecas, Zac., México, 2006, Ediciones Culturales, p.  16.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftnref2" name="_ftn2"&gt;[2]&lt;/a&gt; Idem, p. 83.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftnref3" name="_ftn3"&gt;[3]&lt;/a&gt; Idem, p.68.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-739937269680205348?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/739937269680205348/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=739937269680205348' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/739937269680205348'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/739937269680205348'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2007/08/la-vocacin-del-humo.html' title='La vocación del humo'/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1838071185491435808.post-5043713283126965312</id><published>2007-08-24T12:47:00.000-05:00</published><updated>2007-08-24T13:10:59.126-05:00</updated><title type='text'>La santa de San Luis</title><content type='html'>La santa de San Luis: un 69 no extrictamente sexual&lt;br /&gt;Alejandro García&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Quieres saber de Joao Abade? —balbucea la boca sin dientes.&lt;br /&gt;—Quiero —asiente el coronel Macedo—. ¿Lo viste morir?&lt;br /&gt;La viejecita niega y hace chasquear la lengua, como si chupara algo.&lt;br /&gt;—¿Se escapó entonces?&lt;br /&gt;La viejecita vuelve a negar, cercada por los ojos de las prisioneras.&lt;br /&gt;—Lo subieron al cielo unos arcángeles —dice, chasqueando la lengua—. Yo los vi.&lt;br /&gt;Mario Vargas Llosa&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;[1]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Estás igual que yo —repuso—: ubicarse en este medio, desentrañarlo y poner todo por escrito para que otro pueda reconocerse enterado de algo que ignoraba. Grave responsabilidad la nuestra.&lt;br /&gt;David Ojeda&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;[2]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;Quisiera señalar en primer término la noble virtud inicial, sobresaliente, de esta novela: su vertiginosa enunciación o llamémosle simplemente su agilidad narrativa. Creo no exagerar si afirmo que se puede leer de una sentada. O mejor aún, en un prolongado suspiro. Y es que no es preciso que en mi caso la haya degustado en una sola sesión, pero si es el de que una vez retomada la lectura se entra de nuevo al ritmo aguerrido impuesto por el autor. Ustedes saben que a veces leemos un buen tramo de una obra, la dejamos y ya no es el entusiasmo inicial el que rige el ejercicio, suelen ser otras armas del texto. En el caso de La Santa de San Luis asistimos a la construcción de una serie de peripecias narrativas en donde las referencias, suelen quedar al margen para ser competentes con la regla impuesta por el autor. De allí que yo más bien piense en la enunciación que hacemos nuestra en el momento de visualizar San Luis Potosí y las trayectorias de Juan José Macías y Emilio Carrasco, el primero en los lindes del fin de milenio y el segundo en un largo arco temporal que va de fines del siglo XIX a 1937.&lt;br /&gt;He querido indagar la figura del artífice del texto y su lucha fáustica con un material que seguramente le quemaba las entrañas y la razón y que fue plastificando y haciendo universo literario, cada vez más ajeno a las reyertas cotidianas y más implicador de nuestros conflictos, de nuestras complicadas relaciones con el entorno. No sé si el texto en su obra negra haya salido también resultado de un proceso de intensidad creativa, no sé de cierto, aunque lo sospecho afirmativamente, si la escritura ha producido una o varias epifanías, lo que si puedo afirmar es que después de esa especie de prologada suspensión de la respiración —y perdonen la cacofonía—, asistimos a varias iluminaciones, encuentros, desencuentros y reencuentros con nosotros mismos.&lt;br /&gt;Es el vértigo mismo que recupera ese gusto por la lectura que fascinó a Cervantes. En la suspensión del aire, así sea simbólico, hay una fase de limpieza de nuestros prejuicios, un enfrentamiento inocente y gustoso a la ficción y es después de eso, renovados, que nos introducimos de verdad en el universo narrativo como un punto de referencia con respecto a nuestro mundo. Celebro pues esta virtud de la novela de David Ojeda&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;Este entusiasmo por el texto tiene una segunda fase, la relectura, en mi caso, en donde el corcel del ritmo ahora debe ser dominado para entrar a algunas de las claves de este universo narrativo. Imagino el texto de David Ojeda como una especie de 69 en donde los personajes entran como líneas, se redondean y complican y se engarzan con otros personajes, redondeados, complicados que a su vez salen como líneas. Es el caso de Juan José Macías, periodista que llega a San Luis Potosí a realizar un reportaje sobre la política en la entidad y que de pronto se roza con la Santa de San Luis, y con una serie de Virgilios que lo acompañan a diversos infiernos e incluso a la posibilidad del cielo. La línea que es Macias se complica por la compañía de un abogado del diablo, de un sacerdote bueno y esteta y de una mujer que quiere romper con su status tradicional y por sus fantasmas del pasado.&lt;br /&gt;Emilio Carrasco también llega a la ciudad, un siglo antes que Macías, también es una línea, pero su complicación radica en quedarse en San Luis ante la compañía de sus respectivos Virgilios: un heredero que regresa de París y le franquea al camino para llegar a su hermana. Vivirá en la ciudad, renunciará a buena parte de sus actitudes vitales y saldrá con un grupo de potosinos a recorrer el mundo con el objetivo central de llegar a Roma, donde Concepción Cabrera de Armida luchará por el futuro de sus empresas fundacionales. Emilio no regresará a San Luis, se perderá, como una línea, a punto de abordar el ferrocarril que lo lleve al norte y años después como pálido apagado fuego será sepultado, al mismo tiempo que la santa.&lt;br /&gt;Esta serie de engastes pudiera llevarnos a pensar que la técnica de la novela se basa en el contrapunto. En realidad los personajes se proyectan sin tocarse, con continuos paralelismos en donde a veces la figura del 69 pareciera tornarse en un 66 de meras sucesiones. Pienso arbitrariamente en un 69 no necesariamente erótico, sí sucesivo y en continuo movimiento, porque lo que le da tensión al relato es esa movilidad o engarce entre densidad y levedad de los personajes. Al final de cuentas, los dos personajes escapan a la trampa de la ciudad, pero los dos han sido signados por ella y han circulado en torno a un conjunto de fuerzas que en apariencia se centralizan en la santa de San Luis.&lt;br /&gt;Juan José y Emilio llegan a una ciudad y ven sin tocar a la Santa de San Luis. El segundo como integrante del séquito que va a Roma, el primero como paso para conocer la realidad del estado. Los dos conocerán a mujeres con relaciones rotas, viuda y con dos hijos Adelaida, en proceso de divorcio y con gemelos Noemí. Santiago y Monseñor sirven, voluntaria o involuntariamente, como celestinos. Emilio, a pesar del escape, tendrá dos hijos, uno en San Luis Potosí, otro en México, y sus hijos (nieto y nieta de Emilio) habrán de coincidir en un acto académico a propósito de Concepción Cabrera de Armida. Los dos sabrán del placer y del dolor en San Luis Potosí. Las líneas y las complejidades se han imbricado en fina sucesión.&lt;br /&gt;Durante la primera mitad de la novela el personaje más atractivo es Monseñor, pero frente a él se encuentra el jesuita, el abogado del diablo. Monseñor cree en la santa, Montalvo reconstruye el ambiente de una ciudad que lematiza la santidad y muestra en sus vericuetos la violencia, el crimen, el mal y que habrán de allegarse como causa en el proceso.&lt;br /&gt;En la segunda parte, más hacia el final, el rasgo más acusado se encuentra en el grupo de golpeadores que dirige el esposo de Noemí. Son ellos los que después de soportar dos encuentros sexuales, lo golpean y lo regresan en estado de coma al Distrito Federal. La violencia del poder ha aparecido, aunque su aparente causa sea pasional.&lt;br /&gt;Los personajes se mueven pues entre la ciudad pacífica donde un buen día aparece una enfermera asesinada sin responsable a la vista: ¿El mal puro? ¿El diablo sobre la ciudad buena? y una causa por la santidad primero ejercida por el personaje femenino y después por los que pretenden elevarla a los altares.&lt;br /&gt;Y a los lados el poder eclesiástico y el poder gubernamental. Un gobernador distante pero dispuesto a colaborar, mas también dispuesto a encubrir la violencia y los excesos de los poderosos y un poder sobre las almas que se muestra limpio en el caso de Monseñor, pero que se ve arbitrario y golpeador cuando las causas que ahora protege le resultaron —antaño— sospechosas o peligrosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una iglesia de hábiles jerarcas e “intelectuales” que, valiéndose del celo, el arrebato o los desajustes de sus fieles, instrumentan acciones, instituciones, prédicas y hasta batallas de efectiva “política pública”, bajo el resguardo y disfraz de la experiencia religiosa.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftn3" name="_ftnref3"&gt;[3]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Macías retornará a la capital potosina, podrá ver a la mujer que se ha convertido en pago para continuar vivo y podrá ser el portador del autor que nos permita visualizar una ciudad lo mismo desde el aire que desde cualquiera de sus calles o desde sus subterráneos. ¿Podrá la santidad o la poesía tornarse ese aire virginal que detiene el tiempo a la manera de la escena inicial de Terciopelo azul o como bien dirían los antiguos: cuídate de las aguas mansas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El insecto que ellas no vieron sólo procuraba un sitio donde poner sus huevos para que los gusanos prosperaran: instituciones, santos, fieles, cristiandad.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftn4" name="_ftnref4"&gt;[4]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;Son muchas las posibilidades de entrar a este libro y cada una de ella da para mucha polémica. Pensaría en el papel de la ciudad como destructora y forjadora del hombre, coincidente con la visión de un escritor como Luis Martín-Santos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que el hombre nunca está perdido porque para eso está la ciudad (para que el hombre no esté nunca perdido), que el hombre puede sufrir o morir pero no perderse en esta ciudad, cada uno de cuyos rincones es un recogeperdidos perfeccionado, donde el hombre no puede perderse aunque lo quiera porque mil, diez mil, cien mil pares de ojos lo clasifican y disponen, lo abrazan, lo identifican y salvan, le permiten encontrarse cuando más perdido se creía en su lugar natural: en la cárcel, en el orfanato, en la comisaría, en el manicomio, en el quirófano de urgencia…&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftn5" name="_ftnref5"&gt;[5]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Visión que David Ojeda señala desde su propia discursividad y perspectiva:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces tal vez cada uno de nosotros haya repasado su relación con esa ciudad. Quizá mujeres y ancestros, acontecimientos e historia, templos y exvotos, instituciones y libros, procesos canónicos y vida política, se arremolinaron en nuestro ánimo y reflexiones. Acaso también, en algún momento relampagueante, ante nosotros, se haya desvanecido la losa marmórea para dejarnos contemplar los restos de un hombre al que sus palabras sirvieron de sudario y salvoconducto.&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn6" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftn6" name="_ftnref6"&gt;[6]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero además en La santa de San Luis encontramos el problema de la santidad entre la institución y su poder subversivo, el drama del hombre atormentado por su pasado y por la condición humana, la visión de la ciudad llamada de provincia como escenario infernal. Yo me he limitado aquí a algunos rasgos aventurados sobre esta novela de gran factura.&lt;br /&gt;Y quiero terminar, a propósito de paralelismos con dos que quiero compartir con ustedes: el primero es que es en octubre que llega Macías a San Luis Potosí, en 1999 y es en octubre que la Santa de San Luis conoce los santos lugares. Es en octubre de 2006 que la novela de David Ojeda La santa de san Luis se presenta al público en las ciudades de México y San Luis Potosí. La coincidencia o el tiro de dados estará en lo que estas coincidencias representen no ya al interior de la novela, sino con respecto a sus significados y con respecto a lo que a la interioridad de cada uno de los presentes en dichos eventos y de los ya lectores puede representar.&lt;br /&gt;El otro paralelismo es interesante: en 2006 se cumplen 28 años que David Ojeda tenía 28 años. Y se completan 28 años que David Ojeda publicó por primera vez libro individual. Curiosamente no uno, sino dos libros: Bajo tu peso enorme y Las condiciones de la guerra. Durante esos 28 años el autor sacrificó buena parte de méritos propicios para una fama literaria pública y prefirió el trabajo sostenido y discreto, a contracorriente. La Santa de San Luis es en ese sentido una especie de exorcismo, una fuerza incontenible que asalta nuestro panorama literario, incapaz de ser racionalizado o sometido por al autor. En lo personal deseo a David Ojeda por lo menos otros 28 años de ventura que vengan a completar el tríptico y a recomponer siempre su obra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;[1]&lt;/a&gt; Mario Vargas Llosa, La guerra del fin del mundo. Barcelona, España, 1981, Seix Barral, p. 581.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftnref2" name="_ftn2"&gt;[2]&lt;/a&gt; David Ojeda, La santa de San Luis, México, 2006, Tusquets, Andanzas, p. 40&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftnref3" name="_ftn3"&gt;[3]&lt;/a&gt; Ibid, p. 237&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftnref4" name="_ftn4"&gt;[4]&lt;/a&gt; Ibid, p. 273&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftnref5" name="_ftn5"&gt;[5]&lt;/a&gt; Luis Martín-Santos, Tiempo de silencio, Barcelona, 1985, 24ª edición, Seix Barral, Biblioteca Breve, p. 19.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn6" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=1838071185491435808#_ftnref6" name="_ftn6"&gt;[6]&lt;/a&gt; David Ojeda, op. cit., pp. 271-272&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1838071185491435808-5043713283126965312?l=alexgarciaortega.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/feeds/5043713283126965312/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1838071185491435808&amp;postID=5043713283126965312' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/5043713283126965312'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1838071185491435808/posts/default/5043713283126965312'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://alexgarciaortega.blogspot.com/2007/08/la-santa-de-san-luis.html' title='La santa de San Luis'/><author><name>coecillo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16595414392712135691</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp3.blogger.com/_DRkPAgSulgk/SEiDyzaiCPI/AAAAAAAAABM/mjfaaKpLips/S220/fotos-ale1+009.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
